Publicado 30/09/2021 14:24CET

Nuevo revestimiento extiende el alcance de LIGO en el cosmos

Los investigadores prueban los revestimientos de los espejos LIGO depositándolos en discos de vidrio que son más pequeños que los espejos reales y, por lo tanto, más fáciles de manejar. Uno de esos discos de prueba se muestra aquí sacando de su contenedor
Los investigadores prueban los revestimientos de los espejos LIGO depositándolos en discos de vidrio que son más pequeños que los espejos reales y, por lo tanto, más fáciles de manejar. Uno de esos discos de prueba se muestra aquí sacando de su contenedor - CALTECH

   MADRID, 30 Sep. (EUROPA PRESS) -

   Un nuevo tipo de revestimiento de espejo hecho de óxido de titanio y óxido de germanio es capaz de multiplicar por ocho la capacidad de sondeo de ondas gravitacionales del experimento LIGO.

   Desde la innovadora detección de LIGO, en 2015, de ondas gravitacionales producidas por un par de agujeros negros en colisión, el observatorio, junto con su instalación asociada europea Virgo, ha detectado docenas de retumbos cósmicos similares que envían ondas a través del espacio y el tiempo.

   En el futuro, a medida que se realicen más y más actualizaciones en los observatorios LIGO financiados por la National Science Foundation, uno en Hanford, Washington y el otro en Livingston, Louisiana, se espera que las instalaciones detecten un número cada vez mayor de estos eventos cósmicos extremos. Estas observaciones ayudarán a resolver misterios fundamentales sobre nuestro universo, como cómo se forman los agujeros negros y cómo se fabrican los ingredientes de nuestro universo.

   Un factor importante para aumentar la sensibilidad de los observatorios son los revestimientos de los espejos de vidrio que se encuentran en el corazón de los instrumentos. Cada espejo de 40 kilos --hay cuatro en cada detector en los dos observatorios LIGO-- está recubierto con materiales reflectantes que esencialmente convierten el vidrio en espejos. Los espejos reflejan rayos láser que son sensibles al paso de ondas gravitacionales.

   Generalmente, cuanto más reflectantes son los espejos, más sensible es el instrumento, pero hay un inconveniente: los revestimientos que hacen que los espejos sean reflectantes también pueden generar ruido de fondo en el instrumento, ruido que enmascara las señales de interés de ondas gravitacionales. El nuevo revestimiento concevido por el equipo de LIGO puede reducir el ruido de fondo en los espejos de LIGO en un factor de dos, aumentando así el volumen de espacio que LIGO puede sondear por un factor de ocho.

   "Queríamos encontrar un material al borde de lo que es posible hoy", dice en un comunicado Gabriele Vajente, investigadora científica senior de LIGO en Caltech y autora principal de un artículo sobre el trabajo que aparece en la revista Physical Review Letters. "Nuestra capacidad para estudiar la escala astronómicamente grande del universo está limitada por lo que sucede en este diminuto espacio microscópico".

UNA DETECCION AL DÍA O MÁS

   "Con estos nuevos recubrimientos, esperamos poder aumentar la tasa de detección de ondas gravitacionales de una vez a la semana a una vez al día o más", dice David Reitze, director ejecutivo del Laboratorio LIGO en Caltech.

   La investigación, que puede tener futuras aplicaciones en los campos de las telecomunicaciones y los semiconductores, fue una colaboración entre Caltech; Universidad Estatal de Colorado; la Universidad de Montreal; y la Universidad de Stanford, cuyo sincrotrón en el SLAC National Accelerator Laboratory se utilizó en la caracterización de los recubrimientos.

   LIGO detecta ondas en el espacio-tiempo utilizando detectores llamados interferómetros. En esta configuración, un potente rayo láser se divide en dos: cada rayo viaja por un brazo de un gran recinto de vacío en forma de L hacia espejos a 4 kilómetros de distancia. Los espejos reflejan los rayos láser de regreso a la fuente de donde se originaron. Cuando las ondas gravitacionales pasan, se estirarán y comprimirán el espacio en cantidades casi imperceptibles y aún detectables (mucho menos que el ancho de un protón). Las perturbaciones cambian la sincronización de la llegada de los dos rayos láser a la fuente.

   Cualquier movimiento en los propios espejos, incluso las microscópicas vibraciones térmicas de los átomos en los revestimientos de los espejos, puede afectar la sincronización de la llegada de los rayos láser y dificultar el aislamiento de las señales de ondas gravitacionales.

   "Cada vez que la luz pasa entre dos materiales diferentes, se refleja una fracción de esa luz", dice Vajente. "Esto es lo mismo que sucede en sus ventanas: puede ver su débil reflejo en el vidrio. Al agregar múltiples capas de diferentes materiales, podemos reforzar cada reflejo y hacer que nuestros espejos reflejen hasta un 99,999 por ciento".

   "Lo importante de este trabajo es que desarrollamos una nueva forma de probar mejor los materiales", dice Vajente. "Ahora podemos probar las propiedades de un nuevo material en aproximadamente ocho horas, completamente automatizado, cuando antes nos llevó casi una semana. Esto nos permitió explorar la tabla periódica probando muchos materiales diferentes y muchas combinaciones. Algunos de los materiales que probamos no funcionaron, pero esto nos dio una idea de qué propiedades podrían ser importantes ".

   Al final, los científicos descubrieron que un material de recubrimiento hecho de una combinación de óxido de titanio y óxido de germanio disipaba la menor cantidad de energía (el equivalente a reducir las vibraciones térmicas).

   "Adaptamos el proceso de fabricación para cumplir con las estrictas demandas de calidad óptica y reducción del ruido térmico de los revestimientos de los espejos", dice Carmen Menoni, profesora de la Universidad Estatal de Colorado y miembro de la Colaboración Científica LIGO. Menoni y sus colegas en el estado de Colorado utilizaron un método llamado pulverización catódica con haz de iones para revestir los espejos. En este proceso, los átomos de titanio y germanio se desprenden de una fuente, se combinan con oxígeno y luego se depositan sobre el vidrio para crear capas delgadas de átomos.

El nuevo revestimiento se puede utilizar para la quinta ronda de observación de LIGO, que se espera comience en verano de 2022.

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