Publicado 03/02/2020 11:33:07CET

Ollas a prueba de calor permitieron sobrevivir a la Edad de Hielo

Ollas a prueba de calor permitieron sobrevivir a la Edad de Hielo
Ollas a prueba de calor permitieron sobrevivir a la Edad de Hielo - YANSHINA OKSANA

   MADRID, 3 Feb. (EUROPA PRESS) -

   Los antiguos cazadores siberianos crearon ollas resistentes al calor para poder cocinar comidas calientes, sobreviviendo a la última Edad de Hielo extrayendo grasa y médula nutritiva de la carne.

   Una nueva investigación, que se realizó en la Universidad de York, también sugiere que no hubo un único punto de origen para la considerada cerámica más antigua del mundo.

   Los académicos extrajeron y analizaron grasas y lípidos antiguos que se habían conservado en piezas de cerámica antigua, encontradas en varios sitios en el río Amur en Rusia, cuyas dataciones oscilaban entre hace 16.000 y 12.000 años.

   El profesor Oliver Craig, Director del Laboratorio BioArch de la Universidad de York, donde se realizó el análisis, dijo en un comunicado: "Este estudio ilustra el potencial emocionante de los nuevos métodos en la ciencia arqueológica: podemos extraer e interpretar los restos de comidas que se cocinaron en ollas hace más de 16.000 años".

   "Es interesante que la cerámica emerja durante estos períodos muy fríos, y no durante los periodos comparativamente más cálidos cuando los recursos forestales, como el juego y las nueces, estaban más disponibles".

   Por qué estas ollas se inventaron por primera vez en las etapas finales de la última Edad de Hielo ha sido un misterio durante mucho tiempo, así como los tipos de alimentos que se estaban preparando en ellas.

   Los investigadores también examinaron la cerámica encontrada de la cultura Osipovka también en el río Amur. El análisis demostró que la cerámica de allí se había utilizado para procesar pescado, probablemente salmón migratorio, que ofrecía a los cazadores locales una fuente alternativa de alimentos durante los períodos de mayor fluctuación climática. El mismo grupo de investigación identificó un escenario idéntico en las islas vecinas de Japón.

   El nuevo estudio demuestra que las ollas de barro más antiguas del mundo se fabricaban de maneras muy diferentes en diferentes partes del noreste de Asia, lo que indica un proceso de innovación "paralelo", donde grupos separados que no tenían contacto entre ellos comenzaron a moverse hacia tipos similares de soluciones tecnológicas para sobrevivir.

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