Publicado 22/09/2020 12:32CET

Pequeñas luces fugaces contribuyen al calentamiento de la corona solar

Pequeñas luces fugaces contribuyen al calentamiento de la corona solar
Pequeñas luces fugaces contribuyen al calentamiento de la corona solar - NASA

   MADRID, 22 Sep. (EUROPA PRESS) -

   La misión IRIS de la NASA ha obtenido las primeras imágenes nítidas de nanochorros en el Sol: luces fugaces que viajan en perpendicular a las estructuras magnéticas en la atmósfera solar.

   Se trata de un proceso que revela la existencia de nanollamaradas, uno de los posibles candidatos a explicar por qué la temperatura es más alta en la atmósfera solar, o corona, que en la superficie de la estrella, informa la NASA.

   IRIS (Interface Region Imaging Spectrograph) se ajustó con precisión con un generador de imágenes de alta resolución para acercar eventos específicos difíciles de ver en el Sol. Los resultados se publican en Nature Astronomy.

   Las nanollamaradas son pequeñas explosiones en el Sol, pero son difíciles de detectar. Son muy rápidas y pequeñas, lo que significa que es difícil distinguirlas de la brillante superficie del Sol. El 3 de abril de 2014, durante lo que se conoce como un evento de lluvia coronal cuando las corrientes de plasma enfriado caen desde la corona a la superficie del Sol con un aspecto casi como una enorme cascada, los investigadores notaron que aparecían chorros brillantes cerca del final del evento. Estos destellos reveladores son nanochorros: plasma calentado que viaja tan rápido que aparecen en las imágenes como líneas delgadas y brillantes que se ven dentro de los bucles magnéticos del Sol.

   Los nanochorros se consideran una "pistola humeante", evidencia clave de la presencia de nanollamaradas. Se cree que cada nanochorro se inicia mediante un proceso conocido como reconexión magnética donde los campos magnéticos retorcidos se realinean explosivamente. Una reconexión puede desencadenar otra reconexión, creando una avalancha de nanochorros en la corona del Sol, un proceso que podría crear la energía que está calentando la corona.

   IRIS recopila sus imágenes de alta resolución al enfocarse en una pequeña porción del Sol a la vez. Por lo tanto, observar eventos específicos es una combinación de conjeturas fundamentadas y mirar el lugar correcto en el momento adecuado. Una vez que los nanochorros fueron identificados en el contexto de la lluvia coronal, los investigadores se coordinaron con el Observatorio de Dinámica Solar (SDO) de la NASA y el observatorio Hinode, una asociación entre la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón, la ESA (Agencia Espacial Europea) y la NASA para obtener una completa vista del Sol, confirmar si estaban detectando nanochorros, y evaluar sus efectos en la corona.

   Los investigadores combinaron las numerosas observaciones con simulaciones avanzadas para recrear los eventos que vieron en el Sol. Los modelos mostraron que los nanochorros eran una firma reveladora de reconexión magnética y las nanollamaradas, contribuyendo al calentamiento coronal en las simulaciones.

   Se necesitarán más estudios para establecer la frecuencia de nanochorros y nanollmaradas en todo el Sol, y con cuánta energía contribuyen a calentar la corona solar. En el futuro, misiones como Solar Orbiter y Parker Solar Probe pueden brindar más detalles sobre los procesos que calientan la corona solar.