Publicado 19/10/2026 12:52

Ciberriesgos en las empresas: las nuevas amenazas que ponen a prueba la continuidad del negocio

Recurso de empleados en una oficina
Recurso de empleados en una oficina - UNSPLASH/COMPAGNOS

   MADRID, 19 Oct. (Portaltic/EP) -

   La digitalización ha transformado la forma en la que operan las empresas. La conexión entre plataformas digitales, servicios en la nube, proveedores tecnológicos y grandes volúmenes de datos aporta importantes ventajas, pero también aumenta la exposición ante posibles incidentes de seguridad.

   Los ciberriesgos han dejado de ser una cuestión exclusiva de los departamentos tecnológicos. Un ataque puede interrumpir la actividad, comprometer información sensible, afectar a clientes y proveedores o generar costes con impacto directo sobre el negocio, tal y como advierten los expertos.

   Por este motivo, afrontar las amenazas digitales requiere una visión transversal. Contar con una estrategia de gestión de ciberriesgos para empresas permite abordar la identificación de amenazas, su impacto potencial, las medidas de prevención y la capacidad de respuesta y recuperación.

PRINCIPALES AMENAZAS

   Entre los principales riesgos digitales a los que se enfrentan las organizaciones destacan los ataques de 'ransomware', que pueden bloquear sistemas y cifrar información esencial para la actividad, así como el robo de datos corporativos, financieros y personales. A estas amenazas se suman las técnicas de ingeniería social, la suplantación de identidad y los accesos no autorizados a través de terceros.

   La creciente dependencia de proveedores tecnológicos y servicios externos también amplía la exposición de las compañías. Un incidente de seguridad en una empresa colaboradora puede comprometer los sistemas de otras organizaciones y afectar a sus operaciones, especialmente en el caso de grandes compañías con cadenas de suministro complejas.

   Según datos de WTW, aproximadamente la mitad de las pérdidas derivadas de robos de datos están relacionadas con terceras empresas, lo que pone de manifiesto la importancia de evaluar los riesgos asociados a proveedores y colaboradores, además de los sistemas propios.

IMPACTO ECONÓMICO

   Las consecuencias de estos incidentes van más allá de los daños informáticos. Según datos recogidos en un informe de WTW, los ataques de 'ransomware' pueden causar daños por valor de 5,3 millones de euros, una cifra que refleja el impacto económico que pueden alcanzar estas amenazas.

   Además de los costes asociados a la recuperación de los sistemas y la información, las compañías pueden afrontar interrupciones de actividad, pérdidas de ventas, retrasos en la producción, problemas de suministro y gastos derivados de posibles responsabilidades legales. A ello se suman las consecuencias reputacionales que puede ocasionar una brecha de seguridad.

   En este contexto, los expertos señalan la importancia de identificar los activos y procesos críticos de cada organización, analizar las dependencias tecnológicas y evaluar las posibles consecuencias operativas y financieras de un incidente. Este análisis permite establecer prioridades y determinar qué recursos necesitan una mayor protección.

PREVENCIÓN Y RESPUESTA

   Entre las principales medidas para reducir la exposición a los ciberriesgos figuran la actualización de sistemas, la corrección de vulnerabilidades, el control de accesos, las copias de seguridad y el refuerzo de los mecanismos de autenticación. También resulta fundamental la formación de los empleados para prevenir ataques basados en el engaño o la suplantación de identidad.

   Sin embargo, la prevención no elimina por completo la posibilidad de sufrir un incidente. Por ello, las empresas deben contar con protocolos de respuesta que establezcan responsabilidades, procedimientos de actuación y mecanismos para mantener los servicios esenciales y recuperar la actividad en el menor tiempo posible.

   La gestión integral de los ciberriesgos también contempla la posibilidad de transferir parte de sus consecuencias económicas mediante seguros especializados, que pueden complementar las medidas de protección tecnológica y los planes de continuidad del negocio.

   De este modo, la ciberseguridad se consolida como un elemento de la estrategia empresarial, en el que la identificación de amenazas, la prevención y la capacidad de recuperación resultan fundamentales para limitar el impacto de los incidentes y garantizar la continuidad de las operaciones.

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