Publicado 27/04/2020 17:25:04 +02:00CET

Predecir con la dieta de las focas cambios en la distribución del kril

 Predecir con la dieta de las focas cambios en la distribución del kril
Predecir con la dieta de las focas cambios en la distribución del kril - Dan Costa

MADRID, 27 Abr. (EUROPA PRESS) -

La península antártica occidental está experimentando un rápido cambio ambiental, con el calentamiento del aire y las temperaturas oceánicas y la disminución del hielo marino. Cómo afectarán estos cambios al krill antártico es una pregunta crucial, porque este abundante crustáceo es una fuente importante de alimento para una amplia gama de animales, desde pingüinos hasta ballenas.

Una especie, la foca cangrejera, se alimenta casi exclusivamente de krill antártico. Los investigadores ahora han utilizado datos de estudios de rastreo de focas cangrejeras para construir un modelo de hábitat que pueda usarse para inferir la distribución del kril y proyectar cómo es probable que cambie en el futuro. El estudio, que publica la revista 'Nature Climate Change', ha sido dirigido por científicos de la Universidad de California Santa Cruz.

"Estamos usando el comportamiento de alimentación de este depredador como un indicador del hábitat de sus presas y cómo eso podría cambiar", explica el primer autor, Luis Huckstadt, investigador del Instituto de Ciencias del Mar (IMS) de la Universidad de California en Santa Cruz.

El coautor Daniel Costa, profesor de Ecología y Biología Evolutiva y director del IMS, ha estado estudiando focas cangrejeras en la Antártida durante muchos años, utilizando etiquetas electrónicas para rastrear sus movimientos en el mar y, al mismo tiempo, recolectar datos ambientales.

Las focas cangrejeras nadan en la superficie cuando viajan y solo bucean cuando se alimentan de krill, por lo que los datos de seguimiento indican claramente dónde se encuentran el krill y, cuando se combinan con datos de detección remota, cuáles son las condiciones oceanográficas en esos sitios.

Huckstadt y sus coautores utilizaron estos datos, junto con los modelos de circulación oceanográfica, para construir un modelo tridimensional de alta resolución del hábitat actual de alimentación de focas cangrejeras y, por inferencia, el hábitat de krill a lo largo de la Península Antártica occidental. Después, los investigadores ejecutaron el modelo en condiciones esperadas en el futuro a medida que el clima continúa cambiando.

Sus proyecciones indican que las áreas de hábitat de kril a lo largo de la parte norte de la península se encogerán y se moverán más lejos de la costa, mientras se extienden más en la parte sur, al sur de la isla Alexander y en el mar de Bellinghausen.

El hábitat reducido de alimentación en el norte ocurre principalmente durante los meses de verano, cuando muchos otros depredadores del krill se unen a las focas cangrejeras en la búsqueda de alimento. Para adaptarse a los cambios en la distribución del krill, los depredadores tendrán que desplazarse más al sur, cambiar a otra presa o realizar viajes de búsqueda de alimento más largos.

"El cambio en el hábitat del krill lejos de las aguas costeras en el norte tiene grandes implicaciones para especies como los pingüinos y las focas marinas, que no pueden hacer largos viajes de búsqueda de alimento porque tienen que regresar a la tierra para alimentar a sus crías", añade Huckstadt.

Las focas cangrejeras no están restringidas a una colonia y tienen más flexibilidad para seguir a sus presas a grandes distancias. También son uno de los pocos mamíferos marinos que se quedan en la Antártida durante el invierno. Las especies como las ballenas jorobadas y minke que migran a la región en el verano para alimentarse de krill tendrán que viajar más lejos para llegar a su hábitat, apunta Huckstadt.

"Será un desafío para muchas especies --advierte--. Las cosas están cambiando tan rápido en la Antártida que los cambios que estamos viendo en nuestro modelo podrían llegar antes de lo esperado".

Otra incógnita es cómo la pesquería de krill antártico afectará a su abundancia a medida que la población responda a estos cambios en su hábitat. Costa señala que la Península Antártica es la región principal donde se pesca el krill. El cambio climático combinado con la creciente presión de la pesquería puede tener profundos efectos en este ecosistema.

"Realmente no tenemos una buena idea de cómo cambiará la presión de la pesca en el futuro, y esa es una razón por la que se han propuesto tantas áreas marinas protegidas para la Península Antártica occidental --señala Huckstadt--. La península es un hábitat fundamental para el krill, que es la especie de presa más abundante e importante en esta región. Todo depende del krill, por lo que cualquier cambio afectará el ecosistema".