Publicado 16/09/2021 17:17CET

Pruebas de producción de ropa hace entre 120.000 y 90.000 años

Una herramienta de hueso de la cueva de Contrebandiers, Marruecos, que se utilizó para trabajar el cuero hace 120.000 a 90.000 años.
Una herramienta de hueso de la cueva de Contrebandiers, Marruecos, que se utilizó para trabajar el cuero hace 120.000 a 90.000 años. - JACOPO NICCOLÒ CERASONI

   MADRID, 16 Sep. (EUROPA PRESS) -

   Más de 60 herramientas de hueso y una de diente de un cetáceo desenterradas en la cueva de Contrebandiers (Marruecos) en 2011 son prueba indirecta de las primeras prendas de vestir en el registro.

   Los hallazgos atestiguan la aparición panafricana de la cultura compleja y la fabricación de herramientas especializadas, según publican los investigadores en la revista 'iScience'.

   La invención de la ropa y el desarrollo de las herramientas necesarias para crearla son hitos en la historia de la humanidad. No sólo son indicativos de avances en la evolución cultural y cognitiva, sino que los arqueólogos creen que fueron esenciales para que los primeros humanos pudieran ampliar su nicho desde el África del Pleistoceno a nuevos entornos con nuevos retos ecológicos.

   Sin embargo, como es poco probable que las pieles y otros materiales orgánicos utilizados para fabricar ropa se conserven en el registro arqueológico, el origen de la ropa sigue siendo poco conocido. El presente estudio, que informa sobre un conjunto de huesos trabajados hallados cerca de la costa atlántica de Marruecos, aporta pruebas sólidas de la fabricación de prendas de vestir desde hace 120.000 años.

   En el marco de su investigación con el Instituto de los Orígenes Humanos de la Universidad Estatal de Arizona, en Estados Unidos, y el grupo de investigación sobre la evolución panafricana Lise Meitner del Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana (MPI-SHH), en Alemania, la doctora Emily Hallett estudió los restos de vertebrados de los yacimientos de la cueva de Contrebandiers que datan de hace 120.000 a 90.000 años.

   "Este fue un periodo de tiempo y un lugar críticos para los primeros miembros de nuestra especie --señala Hallett--, y yo estaba interesada principalmente en reconstruir la dieta y el nicho de hábitat de las personas que utilizaban esta cueva".

   Entre los aproximadamente 12.000 fragmentos óseos, Hallett encontró más de 60 huesos de animales que habían sido moldeados por los humanos para utilizarlos como herramientas. Al mismo tiempo, identificó un patrón de marcas de corte en los huesos de carnívoros que sugiere que, en lugar de procesarlos para obtener carne, los ocupantes de la cueva de Contrebandiers los despellejaban para obtener pieles.

   Hallett comparó las herramientas que identificó con otras del registro arqueológico y descubrió que tenían las mismas formas y marcas de uso que las herramientas para trabajar la piel descritas por otros investigadores,

   "La combinación de huesos de carnívoros con marcas de desollado y herramientas óseas probablemente utilizadas para el procesamiento de pieles proporciona una evidencia indirecta muy sugerente de las primeras prendas de vestir en el registro arqueológico --apunta Hallett--, pero dado el nivel de especialización en este conjunto, estas herramientas son probablemente parte de una tradición más amplia con ejemplos anteriores que aún no se han encontrado".

   Entre los fragmentos óseos también estaba escondida la punta de un diente de ballena o delfín con marcas consistentes con su uso como escarificador a presión (una herramienta utilizada para dar forma a las herramientas de piedra). Dada la antigüedad del hallazgo, esto representa el primer uso documentado de un diente de mamífero marino por parte de los humanos y el único resto de mamífero marino verificado del Pleistoceno del norte de África.

   "Las herramientas óseas de la cueva de Contrebandiers demuestran que, hace aproximadamente 120.000 años, el Homo sapiens empezó a intensificar el uso del hueso para fabricar herramientas formales y a utilizarlas para tareas específicas, como el trabajo del cuero y la piel --resume Hallett--. Esta versatilidad parece estar en la raíz de nuestra especie, y no es una característica que surgió tras las expansiones hacia Eurasia".

   En el futuro, Hallett espera colaborar con otros investigadores para identificar patrones de desollamiento comparables en los conjuntos que estudian y comprender mejor los orígenes y la difusión de este comportamiento.