Publicado 31/05/2021 11:10CET

Cómo reducir el coste de estrategias para cumplir el Acuerdo de París

El tráfico es una de las principales fuentes de gases de efecto invernadero
El tráfico es una de las principales fuentes de gases de efecto invernadero - PXHERE

   MADRID, 31 May. (EUROPA PRESS) -

   Un equipo de investigadores ofrece una nueva perspectiva sobre los factores de conversión de los gases de efecto invernadero en su equivalente de CO2.

   En un estudio publicado en Science Advances se plantean los beneficios económicos de reevaluar periódicamente los factores de conversión según los escenarios de calentamiento global.

   Cinco investigadores arrojan nueva luz sobre un argumento clave para reducir los gases de efecto invernadero (GEI): proporcionan el primer análisis económico de los factores de conversión de otros GEI como el metano en su equivalente de CO2 en escenarios de rebasamiento.

   Aunque la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) contempla conformarse con un valor de referencia, conocido como 'métrica común', para realizar esta conversión entre el Acuerdo de París, los modelos presentados aquí muestran la ventaja económica de la flexibilidad entre varios factores de conversión.

   "Una noción clave en la CMNUCC es reducir las emisiones de GEI de la manera menos costosa para garantizar los beneficios globales", destaca en un comunicado Katsumasa Tanaka, autor principal del estudio.

   La investigación ofrece una serie de variaciones dinámicas de los factores de conversión en función de las posibles trayectorias del calentamiento global para aminorar el coste económico y, al mismo tiempo, mantener cierta estabilidad para anticipar la aplicación de las políticas.

   Tomaron en consideración diferentes escenarios, uno en el que alcanzamos los objetivos del Acuerdo de París de estabilización en 2°C y 1,5°C y otros en los que sobrepasaríamos estos objetivos y tendríamos que reforzar los esfuerzos más adelante.

   Estos escenarios de rebasamiento suponen una violación del Acuerdo de París, pero los autores argumentaron que no se pueden descartar estas posibilidades, a la vista de las políticas climáticas actuales a corto plazo.

   Además, señalan que la viabilidad de estos escenarios sigue dependiendo de una mitigación muy profunda necesaria más adelante en este siglo. Aplicaron factores de conversión en el modelo numérico y simularon los costes adicionales de mitigación en todos estos escenarios para apuntar a los valores más favorables.

   Un sistema de conversión en CO2 equivalente se utiliza para determinar la participación de los diferentes GEI en un momento dado para priorizar las acciones. Un ejemplo bien conocido es el potencial de calentamiento global (PCG).

   Para permitir la comparación entre las partes del Acuerdo de París, se eligió como referencia el potencial de calentamiento global a 100 años (GWP100). Como los gases de efecto invernadero tienen una vida útil y un impacto radiativo muy diferentes, este sistema de conversión depende de la elección de un horizonte temporal.

   "Con el GWP100 consideramos el efecto invernadero acumulado en un periodo de 100 años, lo que para el metano da un factor de conversión de 28. Esto significa que un kilogramo de metano es 28 veces más potente que un kilogramo de CO2", explica Johannes Morfeldt, colaborador de este estudio, procedente de Suecia. Sin embargo, como el metano tiene una vida más corta y un mayor impacto radiativo que el CO2, el efecto acumulado en 20 años (GWP20) es mucho más significativo: 84 veces más que 1 kilogramo de CO2.

   Al cambiar el horizonte temporal, cambia el factor de conversión y, por tanto, influye en qué gas se sitúa en primer lugar. Si un kilogramo de metano es 84 veces más importante que uno de CO2, será más eficaz disminuir las emisiones globales reduciendo el metano.

   Desde los años noventa se debate qué factor de conversión debe utilizarse, y este equipo de investigadores pretendía aportar información adicional sobre su coste económico a la luz de las posibles vías de calentamiento global.

"Nos dimos cuenta con nuestro modelo de que el GWP100 es bueno para las próximas décadas, pero está lejos de ser ideal a largo plazo", recuerda Philippe Ciais, uno de los coautores del estudio.

   "No vemos mucha variación en un escenario óptimo de estabilización a 2°C. Pero en el caso de un escenario de rebasamiento observamos una gran discrepancia entre los factores de conversión ideales para hoy y cuando alcancemos los 2°C de calentamiento global. Si no tenemos un enfoque dinámico para cambiar estos valores a lo largo del camino, la sociedad soportará un coste adicional para mitigar el cambio climático", añade Olivier Boucher, otro coautor.

   Los investigadores modelizaron estos costes adicionales para estimar qué factor de conversión sería el ideal en un momento dado para diferentes trayectorias de temperatura. Demostraron que fijar en piedra el GWP100 supondría unos costes de mitigación adicionales que podrían evitarse cambiando a un factor dinámico.

   En un escenario de estabilización a 2 °C, estos costes adicionales se aproximan al 2%, pero en escenarios de gran rebasamiento llegan al 5%. "Esto demuestra que los factores ideales de conversión dependen de un horizonte temporal, pero también están determinados principalmente por la vía, y fuertemente influenciados por un rebasamiento de la temperatura", subraya Daniel Johansson, coautor sueco.

   Este estudio muestra que la adaptación a las posibles trayectorias pasando de GWP100 a horizontes temporales más cortos en el futuro podría ahorrar costes de mitigación adicionales en comparación con el uso exclusivo de GWP100.

   Los investigadores también entienden que estos valores no pueden cambiar continuamente para permitir que las políticas se anticipen y se apliquen. Por ello, proponen una serie de combinaciones sencillas de factores de conversión rentables en función de las posibles vías.

   Los autores sugieren que "la CMNUCC y las Partes del Acuerdo de París consideren la posibilidad de adaptar la elección de los factores de conversión a la trayectoria futura a medida que ésta se desarrolle, para aplicar las opciones más baratas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero".

   Como todavía no conocemos la trayectoria a largo plazo, la cuestión de la rentabilidad podría incluirse en la evaluación técnica que respalda el balance mundial en el seno de la CMNUCC. Este elemento clave del Acuerdo de París evalúa cada cinco años el progreso colectivo de los países hacia los objetivos a largo plazo y pretende aumentar el nivel de ambición de las políticas nacionales.

   La inclusión de la relación coste-eficacia de los factores de conversión en este proceso de balance recurrente podría permitir la evaluación necesaria a tiempo para informar en las siguientes sesiones a medida que se desarrolla la trayectoria a largo plazo.

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