IP ENFORCER impulsa un enfoque multidisciplinar para proteger la innovación empresarial - IP ENFORCER
(Información remitida por la empresa firmante)
Madrid, 04 de septiembre de 2026.-
La protección de una invención ha dejado de plantearse únicamente como un procedimiento destinado a conseguir una patente. Para las empresas innovadoras, la cuestión pasa también por determinar qué elementos de su innovación aportan una ventaja competitiva, cuáles pueden generar un retorno de la inversión y, a partir de ese análisis, qué activos conviene proteger mediante derechos de propiedad industrial e intelectual, secretos empresariales o contratos mercantiles.
Esta visión requiere conectar ámbitos que tradicionalmente podían abordarse por separado. El conocimiento jurídico y técnico necesita complementarse con experiencia en los distintos sectores y con una comprensión profunda del modelo de negocio. Sobre este planteamiento desarrolla su actividad IP ENFORCER, que refuerza ahora su departamento técnico de invenciones con la incorporación del ingeniero especializado en patentes complejas Amadeo Lugo, quien trabajará de forma coordinada con Xavier Martí y con el equipo legal, paralegal, técnico y administrativo del despacho.
La propiedad industrial debe proteger la utilidad que percibe el consumidor
La estrategia de protección comienza por comprender qué aporta realmente un producto o servicio al mercado. Una misma propuesta puede reunir activos de naturaleza muy diferente y, por tanto, necesitar varias herramientas jurídicas para monopolizar su valor.
El ejemplo de una bebida energética permite observar esta realidad. Su formulación puede incorporar innovaciones en la composición que representen una utilidad funcional para el consumidor y sean susceptibles de protección mediante patente. Al mismo tiempo, su nombre o signo distintivo permite identificar el producto y concentrar la reputación y el reconocimiento, activos que son asociados a la marca y su utilidad social.
A ello se suma su dimensión estética y emocional. La forma de la lata, la gráfica, el envase y el lenguaje visual también pueden constituir elementos relevantes para el consumidor. Dependiendo de sus características, estos activos pueden protegerse mediante diseños industriales, marcas tridimensionales y/o derechos de autor. La estrategia deja así de centrarse en un único registro para contemplar el conjunto de elementos que generan valor alrededor de una innovación.
Comprender el negocio resulta esencial para definir qué proteger
La evaluación de un producto o servicio no puede limitarse a comprobar si cumple los requisitos jurídicos necesarios para obtener un determinado registro. También resulta necesario comprender la aplicación comercial concreta de la tecnología, el modelo de negocio, la estructura societaria que lo articula y las particularidades del mercado en el que opera.
Según explica Xavier Martí, abogado y socio principal de IP ENFORCER, este análisis permite identificar los diferentes activos intangibles, localizar dónde reside la ventaja competitiva y determinar su valor económico. También ayuda a distinguir qué características son esenciales o accesorias y de qué manera obtiene la empresa el retorno de la inversión realizada.
Esta perspectiva permite anticipar qué activos podrían tratar de copiar los competidores y cuáles son los mercados relevantes, considerando tanto a consumidores como a fabricantes o productores. Como consecuencia, dos productos o servicios aparentemente similares pueden requerir estrategias de protección completamente diferentes en función del sector, el mercado y el modelo empresarial que exista detrás de cada uno.
De proteger invenciones, diseños y marcas a proteger negocios
La evolución del mercado está modificando también la práctica de abogados e ingenieros especializados en patentes, marcas y diseños industriales. El trabajo ya no se reduce al conocimiento de la legislación, la tramitación de solicitudes y la posterior defensa de los derechos obtenidos. El especialista necesita comprender qué persigue la empresa y anticipar los posibles escenarios futuros.
Para ello, la interlocución con dirección, innovación, desarrollo de producto o marketing adquiere especial importancia. La protección más eficaz surge, según el planteamiento defendido por el despacho, de la combinación de tres conocimientos: el jurídico, necesario para generar, explotar y defender derechos; el técnico, imprescindible para comprender el ámbito de innovación afectado; y el empresarial, que permite determinar dónde deben concentrarse la atención y los recursos de inversión.
La incorporación de Amadeo Lugo al departamento técnico de invenciones refuerza esta estructura multidisciplinar junto al trabajo jurídico y de negocio desarrollado por Xavier Martí. El modelo se apoya en la experiencia adquirida por los socios en despachos de primer nivel trabajando con empresas cotizadas y pymes, trasladada ahora a una estructura más directa y cohesionada.
El objetivo es gestionar cada proyecto mediante un único equipo capaz de integrar las perspectivas jurídica, técnica y empresarial, evitando fragmentar el asesoramiento entre departamentos o estructuras independientes. De esta forma, la protección de la innovación se plantea no como un fin aislado, sino como una herramienta vinculada a la estrategia, la competitividad y el valor económico del negocio.
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