Phishing y fraudes digitales; tipos, riesgos y cómo protegerse - GlobátiKa Peritos Informáticos
(Información remitida por la empresa firmante)
Madrid, 6 de febrero de 2026.- El phishing se ha consolidado como una de las amenazas digitales más frecuentes y silenciosas de los últimos años. Correos electrónicos, mensajes, enlaces falsos o archivos adjuntos maliciosos forman parte de un ecosistema de fraude que afecta tanto a usuarios particulares como a empresas, bancos y organizaciones públicas. Aunque los métodos evolucionan, el objetivo sigue siendo el mismo: robar datos, contraseñas, dinero o identidad digital. En palabras de Ángel González, CEO de GlobátiKa Peritos Informáticos , “estos ataques funcionan porque explotan la confianza y simulan comunicaciones legítimas con un nivel de detalle cada vez mayor”. Entender cómo operan los atacantes es, hoy, una forma básica de protección digital.
La facilidad con la que estos ataques se integran en la rutina diaria —un email aparentemente legítimo, un mensaje urgente o una web que imita a la original— explica por qué siguen funcionando incluso entre usuarios con experiencia digital.
Qué es el phishing y cómo actúan los atacantes
A la respuesta de qué es el phishing indicar que es una técnica de fraude que utiliza ingeniería social para engañar a la víctima y conseguir que facilite información sensible. Los atacantes se hacen pasar por entidades conocidas —empresas, bancos, servicios online o incluso contactos personales— y utilizan canales habituales como el correo electrónico, mensajes SMS o aplicaciones de mensajería.
En muchos casos, el ataque se apoya en URLs falsas, dominios similares a los originales o archivos adjuntos que contienen malware. Una vez que el usuario hace clic o introduce sus datos, el acceso a cuentas, aplicaciones o servicios queda comprometido.
Tipos de phishing más habituales
Aunque el correo electrónico sigue siendo el canal más común, existen variantes cada vez más especializadas:
Smishing: fraudes a través de mensajes SMS.
Spear phishing: ataques dirigidos a personas concretas, con mensajes personalizados.
Whaling: orientado a directivos o responsables de empresas.
Pharming: redirección a sitios web falsos aunque la URL parezca correcta.
Phishing bancario: centrado en cuentas, tarjetas y servicios financieros.
Estas técnicas suelen combinarse con llamadas telefónicas, enlaces a redes sociales o incluso aplicaciones aparentemente legítimas.
Por qué empresas y organizaciones son un objetivo prioritario
Las empresas concentran datos, accesos y recursos económicos, lo que las convierte en un objetivo especialmente atractivo. Un solo error —un enlace abierto, un archivo descargado— puede dar acceso a cuentas corporativas, sistemas internos o herramientas de trabajo como plataformas de correo y software colaborativo.
Además del impacto económico, los fraudes digitales en entornos empresariales pueden provocar incidentes de seguridad, pérdida de confianza, interrupción de servicios y, en algunos casos, responsabilidades legales. Según explica Ángel González, “cuando se compromete un correo corporativo, el impacto se multiplica porque se habilita la escalada a otros sistemas y se facilita el fraude a terceros”. Por eso, las organizaciones se han convertido en un objetivo prioritario, impulsado también por el volumen de datos que gestionan y la actividad diaria de sus equipos.
Señales de alerta: cómo detectar un intento de fraude
Aunque los ataques son cada vez más sofisticados, existen indicadores comunes:
Remitentes desconocidos o direcciones alteradas.
Mensajes que generan urgencia, miedo o presión.
Enlaces que no coinciden con el sitio oficial.
Archivos adjuntos inesperados.
Solicitudes de datos personales, contraseñas o información bancaria.
Desconfiar y verificar sigue siendo una de las herramientas más eficaces frente al fraude digital.
El papel del análisis técnico tras un ataque
Cuando se produce un incidente, el análisis técnico resulta clave para determinar qué ha ocurrido, qué datos se han visto afectados y cómo se ha producido el acceso. Este tipo de estudios permite adoptar medidas correctoras, reforzar la seguridad y, llegado el caso, iniciar acciones legales con base técnica sólida.
Desde GlobátiKa Peritos Informáticos, especializados en análisis de fraudes digitales y ciberseguridad, se subraya que no todos los ataques dejan las mismas huellas y que cada caso requiere un estudio específico del correo, los enlaces, los archivos y los sistemas implicados.
Prevención: la clave frente al phishing
La protección frente al phishing no depende de una sola medida. Antivirus, filtros anti-phishing y herramientas de seguridad son importantes, pero insuficientes sin concienciación y formación. Usuarios y equipos deben aprender a reconocer intentos de fraude y a actuar con prudencia ante mensajes sospechosos.
Un problema estructural en la sociedad digital
El phishing no es una amenaza puntual ni residual. Forma parte de un mercado fraudulento en constante evolución, que se adapta a nuevas plataformas, sectores y contextos sociales. Desde la banca hasta el comercio electrónico, pasando por servicios públicos o redes sociales, ningún entorno digital está completamente a salvo.
Reflexión final
Los fraudes digitales y el phishing seguirán presentes mientras exista interacción online. Identificar los riesgos, reconocer las señales de alerta y saber cómo actuar ante un incidente es esencial para usuarios y empresas. En un entorno cada vez más conectado, la prevención y el conocimiento se han convertido en las mejores defensas frente a una amenaza que rara vez se ve venir, pero que puede cambiarlo todo.
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