Publicado 30/06/2026 09:57

Seis de cada diez personas desarrollan malos hábitos que afectan a su salud bucodental

La Dra. Arletty Rey atiende a una paciente en la clínica IO Bilbao.
La Dra. Arletty Rey atiende a una paciente en la clínica IO Bilbao. - Institutos Odontológicos
(Información remitida por la empresa firmante)
  • Según el Barómetro de la salud bucodental en España 2026, el 35 % de los usuarios de servicios odontológicos reconoce usar los dientes para morder, abrir o sostener objetos.
  • Este tipo de prácticas puede desencadenar consecuencias graves, costosas y, en muchos casos, irreversibles, advierte la Dra. Arletty Rey, directora médica de Institutos Odontológicos en Pamplona.

 

Barcelona, 30 de junio de 2026.- Seis de cada diez personas reconocen tener malos hábitos o manías que pueden afectar a la boca, según recoge el Barómetro de la salud bucodental en España 2026, que elabora Institutos Odontológicos. El 35 % de los 1.750 usuarios de servicios odontológicos que han participado en el estudio usa los dientes para morder objetos, abrirlos o sostenerlos. Además, el 17 % admite morderse las uñas; el 14 %, los labios o carrillos internos; e incluso un 6 % de los encuestados muerde o mastica hielo. Morderse las uñas, el capuchón de los bolígrafos, masticar hielo o morderse el interior de las mejillas son hábitos que actúan como válvulas de escape inconscientes. El problema es que destruyen los bordes de los dientes incisivos y generan microtraumatismos constantes en las encías y mucosas, explica la Dra. Arletty Rey, directora médica de la clínica IO Pamplona y odontóloga general en las clínicas IO Pamplona e IO Bilbao.

Aunque el esmalte dental es el tejido más duro del cuerpo humano, está diseñado exclusivamente para triturar alimentos, no para soportar el impacto de materiales sintéticos, plásticos o metales, advierte la doctora. Someter el esmalte a este tipo de prácticas de forma repetida o incluso en un solo evento desafortunado puede desencadenar consecuencias graves, costosas y, en muchos casos, irreversibles.

No solo hablamos de desgaste del esmalte, sino también afectaciones importantes en tratamientos dentales, como fractura o descementado de carillas y reconstrucciones, y consecuencias biológicas como la necrosis pulpar. La Dra. Rey pone un ejemplo muy gráfico. Abrir chapas de botellas con los dientes puede colapsar los vasos sanguíneos que se introducen por la raíz, lo que corta el riego sanguíneo y produce una muerte pulpar asintomática.

Además, hay que tener en cuenta los traumas periodontales, que desencadenan inflamación agudizada con dolor y, si el hábito continúa, reabsorción del hueso y movilidad dental. Por último, también las articulaciones sufren los efectos de estas manías, pues el sobreesfuerzo crónico tensa los músculos masticatorios y desgasta la articulación temporomandibular, lo que produce chasquidos al abrir la boca, dolores de cabeza y bloqueos mandibulares.

Las consecuencias de la onicofagia

La onicofagia (morderse las uñas) es una de las manías más extendidas y más desaconsejadas a nivel médico por sus múltiples consecuencias negativas sobre la salud. Los estudios de cultivos microbianos demuestran de forma sistemática que las personas con onicofagia tienen una presencia significativamente mayor de bacterias como E. coli y Klebsiella spp. en la saliva, señala la Dra. Arletty Rey. Esto se traduce en infecciones gastrointestinales recurrentes, parasitosis y candidiasis oral. También puede provocar alteraciones físicas como maloclusiones y reabsorciones radiculares apicales, además de gingivitis, abscesos periodontales agudos e incluso pérdida localizada de hueso alveolar a causa de fragmentos de uña impactados bajo la encía.

En cuanto a morderse los labios o la parte interior de las mejillas, igual que la onicofagia o el tirarse del pelo, son hábitos incluidos entre los Trastornos de Conductas Repetitivas Centradas en el Cuerpo (CRCC). No es que seamos masoquistas ni que queramos hacernos daño deliberadamente, sino que el cerebro busca formas de gestionar el exceso de energía. Cuando estamos estresados, ansiosos, aburridos o hiperconcentrados, mordernos funciona como una válvula de escape, argumenta la doctora. El problema es que la sensación momentánea de satisfacción puede desembocar en heridas que requieran tratamiento y en impulsos que escapen a nuestro control. En ese caso, la solución pasa por una atención psicológica que proporcione pautas conductuales para abandonar el hábito.

El aumento de la prevalencia del bruxismo

La manía relacionada con la boca que más se repite entre los participantes en el Barómetro de la salud bucodental es el rechinar o apretar los dientes. Una de cada cuatro personas lo hace conscientemente, mientras que hasta un 40 % reconoce hacerlo mientras duerme, como consecuencia del estrés. Y es que el bruxismo se ha convertido en uno de los principales problemas de salud bucodental, tal y como indica la Dra. Rey. El bruxismo ha dejado de ser considerado un problema secundario para convertirse en uno de los principales motivos de consulta en las clínicas odontológicas. Esto se debe a que ya no se ve como un problema puramente dental, sino como una manifestación del estrés, la ansiedad y los trastornos del sueño asociados al ritmo de vida actual. Por tanto, el diagnóstico del bruxismo es una prioridad en la primera visita de cualquier paciente, ya que planificar implantes, ortodoncias o rehabilitaciones estéticas sin controlar primero este hábito aumenta significativamente el riesgo de fracaso del tratamiento.

No por más conocido, el hábito de fumar, tanto cigarrillos tradicionales como electrónicos, resulta menos alarmante para la salud bucodental. El 14 % de los encuestados lo menciona, y entre las consecuencias negativas que enumera la doctora encontramos la disminución de la saliva, protector natural de la boca, lo que repercute en una menor neutralización de ácidos y, por tanto, halitosis crónica, aumento exponencial del riesgo de caries y una mayor propensión a infecciones por hongos. El tabaco también produce lesiones en las mucosas y el paladar, afecta a las encías (no sangran fácilmente, lo que puede enmascarar infecciones graves como la periodontitis), altera la coloración de los dientes y afecta al sentido del gusto.

El tratamiento de muchos de estos hábitos y manías que afectan a la boca consiste en desarrollar hábitos preventivos, como es el caso de la regla de "labios juntos, dientes separados", que consiste en, cuando nos encontramos en estado de reposo, acostumbrar a la boca a mantener los labios sellados suavemente, dejando un espacio de unos pocos milímetros entre los dientes de las dos arcadas, con la punta de la lengua descansando en el paladar, apunta la Dra. Arletty Rey. Otros recursos son los mordedores de silicona médica, los chicles sin azúcar, los esmaltes de uñas amargos (para evitar la onicofagia) y, en general, desarrollar prácticas relajantes, como la desconexión tecnológica antes de acostarnos para prevenir el bruxismo.

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Sobre Institutos Odontológicos

Institutos Odontológicos cuenta con más de cuarenta clínicas dentales distribuidas en Cataluña, País Vasco, Zaragoza, Madrid, Pamplona, Mallorca, Valencia y Castellón, que desde 1988 han atendido a más de un millón de personas. El objetivo de la marca es mejorar la calidad de vida de los pacientes mediante la prevención y la aplicación de una odontología con ética y calidad asistencial.

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