Afrobolivianos, ¿quiénes son?

REUTERS
REUTERS
Actualizado 12/11/2016 8:14:34 CET

   LA PAZ, 12 Nov. (Notimérica) -

   Según el informe 'Historia, cultura y economía del pueblo afroboliviano' realizado por la Coordinación Nacional de Organizaciones y Comunidades Afrodescendientes (CONAFRO), "los afrobolivianos son descendientes de la población africana, traída a América durante la colonización europea en los siglos XVI y XVII".

   Parece imposible que un total cercano a las 23.000 personas sigan invisibilizadas en un país de casi 11 millones de personas pero, es aún más increíble que estos datos --proporcionados por el Censo Nacional de Población y Vivienda-- no se hayan dado a conocer hasta el año 2012.

   Esto se debe a que, hasta la llegada en 2006 del actual presidente del gobierno, Evo Morales, el estado los ignoraba. De hecho, la primera incursión de los afrobolivianos en la Constitución se llevó a cabo en 2009, una situación que, si bien ha mejorado, no ha erradicado la discriminación que sufren.

   Su historia parte desde el arribo de la población procedente de Senegal y Congo a la actual Bolivia, donde fueron esclavizados en las minas de plata de Potosí por parte de los colonizadores blancos. Sin embargo, cuando la producción comenzó a decrecer, los afrobolivianos tuvieron que aprender al cultivo de la hoja de coca.

   El tráfico ilegal de personas afroamericanas llegó a durar casi tres siglos pero esta aparente erradicación no es sinónimos de libertad. En un principio, la esclavitud se abolió en 1826 pero, debido a las presiones de los terratenientes, se alargó hasta 1851. Finalmente, más de un siglo después, se eliminó el trabajo gratuito y la servidumbre.

   En la actualidad, los afrobolivianos habitan en las ciudades de La Paz, El Alto, Santa Cruz, Cochabamba y Sucre. Esto se debe a las diversas migraciones realizadas durante los años 70, 80 y 90, ya que al principio se asentaban en las provincias de Nor Yungas, Sur Yungas, Larecaja, Inquisivi y Caranavi.

   Entre las actividades comerciales de las comunidades 'yungueras', destacan el cultivo de la hoja de coca, frutas tropicales y cítricos. Sus conocimientos ancestrales en plantas medicinales y diferentes manifestaciones artísticas continúan siendo una fuente de inspiración para los bolivianos.

LA SAYA COMO IDENTIDAD

   La música y la danza son dos características principales de los afrobolivianos, especialmente la saya, el principal protagonista del proceso reivindicativo de los derechos de los afrobolivianos. Esta iniciativa nació a mediados de los años 80, cuando los estudiantes y maestros del Colegio 'Guerrilleros Lanza' de Coroico hicieron una presentación pública del baile.

   Este proceso continuó con la creación del Movimiento Cultural Saya Afroboliviana (MOCUSABOL) en 1988 para exponer la riqueza cultural de su pueblo. Por tanto, a través de estas danzas, se comenzó a recaudar fondos monetarios para sus miembros en fiestas y ceremonias.

   Su repercusión fue tal que el Departamento de La Paz decidió patrocinar económicamente la saya en el Festival Internacional de la Cultura realizado en Sucre en el año 1990. De hecho, se declaró como 'Patrimonio Cultural Inmaterial a los afrobolivianos que forman parte de los tesoros humanos vivos asentados en las provincias de Sud Yungas y Nor Yungas del Departamento de La Paz' en 2004.

   

   A pesar de que parezca una obviedad esta declaración por su enorme belleza y aporte cultural, cabe destacar que el proceso casi acababa de comenzar en los años 90. Para empezar, fue en esa década cuando se incluyó en el vocabulario la palabra 'afroboliviano', ya que antes simplemente se referían a su color de piel de forma racista.

   El avance del reconocimiento de los afrobolivianos recae en la figura de Julio Pinedo, nieto del monarca Bonifacio Pinedo, una autoridad procedente de una tribu del Congo, cuyo principal exponente era el Príncipe Uchicho.

   Según indica la leyenda, este hijo del rey de una tribu senegalesa fue trasladado a Bolivia en un barco negrero para esclavizarlo en la Hacienda del Marqués de Pinedo, al norte del Departamento de La Paz. Allí, al darse un baño, fue reconocido por los demás esclavos africanos por las marcas que presentaban su cuerpo.

   Sin lugar a dudas, Uchicho era miembro de la realeza, ya que los signos que presentaba sobre su torso y su espalda pertenecían a las costumbres africanas para designar a un rey. Su sucesor fue Bonifacio --que adoptó el apellido de sus patrones-- seguido por Julio Pinedo.

   Años antes, el Príncipe Uchicho fue reconocido públicamente por sus patrones debido a que el resto de trabajadores pidieron trabajar una hora más de su jornada laboral estipulada para que este estuviera exento del trabajo en el campo.

   En la actualidad, Julio Pinedo --también conocido como Julio I-- representa toda una tradición cultural a través de su persona. Aunque no sea una autoridad política, es una autoridad simbólica, de forma que los afrobolivianos se sienten pertenecientes al país por medio de su existencia. Por su parte, el Rey acepta su responsabilidad como Majestad de los negros bolivianos.

¿EXISTE UNA REPRESENTACIÓN REAL?

   A pesar de su fuerte arraigo cultural e importantes avances representativos de los afrobolivianos, todavía existen muchos retos por superar, comenzando por su inclusión social dentro de la propia ley fundamental del Estado boliviano.

   ¿Existe, por tanto, una representación real?. Lo cierto es que los movimientos de la CONAFRO son muy recientes. Estos parten de la Constitución ratificada en 2009 por el gobierno de Evo Morales. En ella, se incluye el reconocimiento del pueblo afroboliviano, que forma parte de las 36 etnias que forman el Estado plurinacional.

   Su artículo 32 indica que "el pueblo afroboliviano goza 'en todo lo que corresponda' de los derechos económicos, sociales, políticos y culturales reconocidos en la Constitución para las naciones y pueblos indígenas originarios campesinos".

   Dentro de estos derechos fundamentales --y uno de los principales logros de la comunidad afroboliviana-- destaca su inclusión en el censo de 2012. Además, el 23 de septiembre se festeja el día del Pueblo Afroboliviano, momento en el que se exterioriza la diversidad de la cultura con bombos, tambores y rascas como banda sonora de las calles del país.

   Otro de los elementos que se 'rescatan' este día son las vestimentas compuestas por blusas de manga larga, abarcas de goma y bombines para la cabeza. Los colores brotan de cada vestido, pendientes y trenzas que se colocan las mujeres para bailar la saya.

   No obstante, a pesar de que este tipo de celebraciones potencian el reconocimiento de los afrodescendientes, el propio presidente Evo Morales anunció en 2010 la persistencia del racismo contra las etnias indígenas, algo que quiso solucionar con la promulgación de la Ley contra el Racismo y Toda Forma de Discriminación ese mismo año.

   La violencia, marginalidad y maltrato social al que están expuestos perdura en el tiempo mientras que la CONAFRO tiene la intención de lanzar un llamamiento para la protección de una cultura histórica que sigue siendo ignorada por el sistema.