Cartel del evento - Cedida
MADRID, 24 Sep. (EUROPA PRESS)
La segunda jornada del Campus FAES 2026 ha comenzado con la mesa Energía y recursos naturales: América Latina como pieza clave de la transición energética global, en la que han participado el director de Regulación de Iberdrola España, Patxi Calleja, y el director de Estrategia Corporativa de Repsol, Antonio de la Torre, moderados por el responsable de Economía y Políticas Públicas de la Fundación FAES, Miguel Marín. Los ponentes han analizado los principales retos de la energía y de la política energética en un momento en el que la transición hacia fuentes renovables, el crecimiento de la demanda asociado a la digitalización y la inteligencia artificial y las tensiones geopolíticas están reforzando el carácter estratégico de la energía. Asimismo, han analizado el impacto de la crisis del estrecho de Ormuz sobre los precios del petróleo, el gas y la electricidad, sus diferencias respecto a la crisis energética provocada por la guerra de Ucrania y las posibles respuestas de la Unión Europea para garantizar el suministro y preservar la competitividad.
Antonio de la Torre ha destacado que el sector del refino es esencial y estratégico en el actual entorno geopolítico. De la Torre ha puesto en valor la posición diferencial de España frente al resto de Europa, en la que Repsol ha contribuido a que el país afronte la escasez de productos -especialmente diésel y queroseno- desde una posición más fuerte que el resto del continente, mientras sigue evolucionando su estrategia multienergía tanto de generación y combustibles renovables como para una propuesta integral para atender todas las necesidades energéticas que la sociedad demande.
Por su parte, Patxi Calleja ha señalado que España no puede aspirar a ser más competitiva si sigue dependiendo de combustibles fósiles que importa del exterior y cuyos precios se deciden fuera de nuestras fronteras. “Nunca tendremos el gas al mismo precio que los países productores, pero sí contamos con recursos renovables que nos permiten producir nuestra propia energía nacional de forma competitiva. Electrificar la economía y reforzar las redes significa reducir nuestra vulnerabilidad exterior, mejorar la competitividad de empresas y consumidores y avanzar hacia una mayor autonomía y soberanía energética”, ha afirmado.
La mesa ha abordado también la situación de la transición energética en España, con especial atención a la seguridad de suministro, las redes eléctricas, el almacenamiento, la fiscalidad y el marco regulatorio, así como a los cuellos de botella que dificultan nuevas inversiones. Finalmente, el análisis se ha trasladado a América Latina, una región con enormes recursos energéticos y minerales, para analizar qué reformas institucionales, infraestructuras, mecanismos de integración y condiciones de acceso al capital necesita para transformar ese potencial en mayor competitividad, inversión y bienestar.
La estrategia europea de recuperación: lecciones para América Latina
Posteriormente, en el panel dedicado a analizar la estrategia económica de la Unión Europea y las posibles lecciones que su experiencia puede ofrecer a América Latina han participado la diputada al Parlamento Europeo Isabel Benjumea; el socio responsable de EY Insights, Juan Pablo Riesgo; y el director de Desarrollo Corporativo de la Cámara de Comercio de España, Andrés Pereda, moderados por el subdirector de El Mundo, Carlos Segovia.
La mesa ha analizado la respuesta económica de la Unión Europea en los últimos años, con especial atención al despliegue de los fondos Next Generation y a sus efectos sobre la inversión, la transformación económica y el crecimiento.
Isabel Benjumea ha realizado una valoración crítica sobre la ejecución de los fondos europeos. “Son la mayor oportunidad perdida y que no se va a volver a repetir. Cuando sepamos la verdad habrá que dirimir responsabilidades”, ha afirmado.
El debate ha abordado también los principales retos que afronta la Unión Europea para mejorar su competitividad, con especial atención a la necesidad de completar el mercado interior como instrumento para favorecer una mayor integración económica, eliminar barreras y generar un entorno más favorable para la inversión, la innovación y el crecimiento empresarial. En este sentido, Juan Pablo Riesgo ha resaltado la necesidad de que Europa defina su posición ante las grandes potencias: “Europa tiene que decidir si quiere hablar de tú a tú al resto de potencias o seguir fragmentada y con un poder muy residual”.
Por su parte, Andrés Pereda ha destacado la profunda transformación de la sociedad y de la economía españolas desde la adhesión a la Unión Europea, de la que ahora se cumplen 40 años. “Más recientemente, la enérgica respuesta europea a los efectos de la pandemia ha hecho posible una recuperación económica más rápida y profunda”, ha señalado. En su opinión, aunque los fondos Next Generation han acaparado buena parte de la atención, la respuesta económica europea fue mucho más amplia e intensa y permitió a las empresas financiar primero su circulante y ajustar sus costes laborales durante la parálisis de la actividad y, posteriormente, invertir en sus factores competitivos. Aunque existen aspectos que mejorar, ha apuntado, el resultado no es desdeñable.
Sobre esta doble perspectiva —el balance de las políticas desarrolladas en los últimos años y los desafíos pendientes para reforzar la competitividad europea—, los ponentes han reflexionado sobre las lecciones y aprendizajes que pueden resultar de utilidad para América Latina a la hora de diseñar estrategias capaces de impulsar un crecimiento económico sostenido, mejorar su integración regional y fortalecer su posición en la economía internacional.