Actualizado 30/05/2015 15:25 CET

¿Cuándo y cómo se crearon las 22 academias de la lengua española?

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Foto: PIXABAY

MADRID, 30 May. (Notimérica) -

   En el mundo existen actualmente 22 academias de la lengua española, que están ubicadas en España, América, y Filipinas. La primera en fundarse fue la Real Academia Española (RAE), que se creó en Madrid en el año 1713 por iniciativa de Juan Manuel Fernández Pacheco (1650-1725), marqués de Villena, quien fue también su primer director.

   Un siglo y medio después se crearía la segunda institución: La Academia Colombiana de la Lengua, la más antigua de las corporaciones americanas, que fue fundada en 1871 por un grupo de lingüistas y escritores de gran prestigio, entre ellos, Rufino José Cuervo, padre de la filología hispanoamericana, y Miguel Antonio Caro.

   Tras ella se fundaría la Academia Ecuatoriana de la Lengua (AEL), la segunda fundada en América, se estableció en Quito el 15 de octubre de 1874, aunque su reconocimiento jurídico data del 4 de mayo de 1875.

   Los miembros fundadores fueron Pedro Fermín Cevallos, Julio Zaldumbide, Belisario Peña, Francisco Javier Salazar, Pablo Herrera y José Modesto Espinosa, quienes ya eran con anterioridad miembros correspondientes de la Real Academia Española.

   La cuarta corporación en fundarse fue la Academia Mexicana de la Lengua (AML), cuyos antecedentes se remontan a 1835, celebró sus primeras sesiones el 13 de abril y el 11 de septiembre de 1875.

Las reuniones se hicieron en casa de su primer bibliotecario, Alejandro Arango y Escandón, situada en la antigua calle de Medinas número 6 (hoy República de Cuba número 86), en la ciudad de México.

   En la sesión del 25 de septiembre del mismo año se completó la elección de la primera junta: además del director, José María de Bassoco, fueron elegidos el secretario, Joaquín García Icazbalceta; el censor, Manuel Peredo, y el tesorero, José María Roa Bárcena.

   Tras ella, el 17 de noviembre de 1875, por iniciativa del escritor y diplomático Torres Caicedo, se creó la Academia Salvadoreña de la Lengua. Los miembros fundadores fueron el presidente de la República, mariscal Santiago González; Juan José Cañas; Álvaro Contreras; Pablo Buitrago; Darío González; Manuel Cáceres; Salvador Valenzuela; Francisco Galindo y Jacinto Castellanos.

   Su fundación fue aprobada por la Real Academia Española el 19 de octubre de 1876. En 1915 se reorganizó con el nombre de Academia Salvadoreña de Cervantes, título que cambió en 1919 por el de Academia Salvadoreña de la Lengua, Correspondiente de la Real Academia Española, momento en que el Gobierno le proporcionó apoyo y una sede.

   En 1915 se reorganizó con el nombre de Academia Salvadoreña de Cervantes, título que cambió en 1919 por el de Academia Salvadoreña de la Lengua, Correspondiente de la Real Academia Española, momento en que el Gobierno le proporcionó apoyo y una sede.

   A su vez, la Academia Venezolana de la Lengua (AVL) se creó el 10 de abril de 1883 por decreto del entonces presidente de la República, Antonio Guzmán Blanco, quien ocupó el cargo de director hasta su fallecimiento, en 1899.

   El acto de fundación se celebró los días 26 y 27 de julio del mismo año con la lectura de un discurso pronunciado por el director sobre los orígenes de la lengua española. Entre los dieciocho miembros fundadores figuraban algunas de las personalidades más representativas de la vida intelectual y científica venezolana del momento.

   Chile fundó su Academia de la Lengua el 5 de junio de 1885 en la ciudad de Santiago, por iniciativa de dieciocho académicos correspondientes de la Real Academia Española y a semejanza de esta.

   Figuraban entre ellos su primer director, el escritor y político José Victorino Lastarria; el escritor, filólogo, economista, periodista, político y primer secretario de la institución, Zorobabel Rodríguez _autor del Diccionario de chilenismos publicado en 1875_; el historiador Miguel Luis Amunátegui y el pedagogo, diplomático e historiador Diego Barros Arana.

   Actualmente forman la corporación treinta y seis miembros, cuyas plazas se designan en orden numérico. La escritora Gabriela Mistral (1889-1957) es miembro de número permanente y el papa Juan Pablo II (1920-2005) es miembro de honor.

   Dos años después, el 5 de mayo de 1887, Ricardo Palma Soriano fundaba la Academia Peruana de la Lengua. El 30 de agosto de ese mismo año, en el paraninfo de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, se eligió como presidente a Francisco García Calderón, quien había ocupado el cargo de jefe del Estado peruano durante unos meses en 1881. A García Calderón le sucedió Ricardo Palma, primero como presidente y luego como director tras reorganizarse la institución en 1917. En ese año se incorporaron jóvenes intelectuales como José Gálvez.

   En igual año (1887), se constituiría la Academia Guatemalteca de la Lengua, la última de las academias fundadas en el siglo XIX. Su reconocimiento data no obstante del año 1888. Los miembros fundadores fueron Fernando Cruz, primer director, Ángel María Arroyo, Juan Fermín de Aycinena, Agustín Gómez Carrillo, Antonio Batres Jáuregui, José Matías Quiñónez, Antonio Machado Palomo y Guillermo Francisco Hall Avilés.

SIGLO XX.

   Ya en el siglo XX se crearía la Academia Costarricense de la Lengua (ACL), que se fundó oficialmente el 12 de octubre de 1923, tras algunas reuniones previas, en las que se redactaron los estatutos y el reglamento de la corporación. En la actualidad está formada por veintiún académicos de número que ocupan sillas identificadas con letras mayúsculas del abecedario.

   A lo largo de su historia, la ACL *ha adoptado como una de sus principales tareas el impulso al cultivo y estudio del idioma español, en las manifestaciones de su territorio. No obstante, también estimula el conocimiento de las lenguas indígenas locales, en relación con sus culturas y el habla del español costarricense*.

   La siguiente institución se fundó en Filipinas el 13 de julio de 1924. A semejanza de las academias americanas correspondientes de la española, la Academia Filipina de la Lengua se creó como un estímulo más a la conservación y expansión del español. Su inauguración se celebró el 25 de julio de aquel año, coincidiendo con el Día Español o de Santiago Apóstol.

   De vuelta al continente americano, el 12 de mayo de 1926 se estableción en la Ciudad de Panamá la Academia Panameña de la Lengua, que designó a Samuel Lewis García de Paredes como su primer director. La fundación se llevó a cabo gracias a la iniciativa de Ricardo J. Alfaro, abogado, lexicógrafo y traductor. Este inició los trámites en 1920 al dirigirse al presidente de la Unión Iberoamericana, quien se mostró muy complacido por la propuesta.

   En el mismo año se creó la Academia Cubana de la Lengua. Creada el el 19 de mayo de 1926. El 2 de octubre de ese año los dieciocho miembros fundadores celebraron la primera reunión oficial en La Habana y eligieron como primer director al filósofo y escritor Enrique José Varona.

   Actualmente, la Academia Cubana de la Lengua está constituida por veintisiete miembros de número, que ocupan plazas designadas con letras mayúsculas del alfabeto. Cuenta, además, con académicos correspondientes en el país y el extranjero, elegidos para  colaborar conjuntamente en los estudios que se llevan a cabo. El pleno de la Academia se reúne, en sesión ordinaria, una vez al mes.

   Un año más tarde, el el 30 de junio de 1927, se fundaría en Asunción por un grupo de los más ilustres intelectuales paraguayos de la época, la Academia Paraguaya de la Lengua Española. El primer presidente de la entidad fue Luis de Gásperi, autor de numerosas obras jurídicas e históricas, entre ellas el anteproyecto del Código Civil paraguayo vigente.

ACADEMIA BOLIVIANA

     La Academia Boliviana de la Lengua se constituyó el 25 de agosto de 1927 por sugerencia del presidente de la república, Hernando Siles. Sus fundadores fueron el ministro de Instrucción y Ganadería, Vicente Muñoz Reyes, el senador Francisco Irazós y el publicista Rosendo Villalobos, quien fue el primer director.

   Su principal precedente y modelo fue la Real Academia Española, que ya había elegido, entre los hombres de letras, algunos académicos correspondientes en Bolivia que se incorporaron a la nueva academia. La institución se marcó como objetivo principal defender y cultivar el idioma español, tal y como señala el primer estatuto de la Academia. Actualmente, se ocupa del estudio del idioma y de la recolección de bolivianismos, además de cooperar en la obras de la Asociación de Academias de la Lengua.

    En igual año, pero el 12 de octubre, se creó la Academia Dominicana de la Lengua en Santo Domingo por iniciativa del arzobispo Adolfo A. Nouel. El grupo originario de doce académicos fundadores se ha elevado hoy a veintinueve miembros de número y treinta correspondientes. Los asientos de los académicos de número, que son vitalicios, están identificados con las letras del alfabeto, desde la A hasta la Z.  

    Un año después, el 8 de agosto de 1928, la Academia Nicaragüense de la Lengua fue creada en Managua por decreto ejecutivo, suscrito por el presidente de la República, Adolfo Díaz, y su ministro, J. J. Ruiz. Siete intelectuales --sus fundadores-- la instalaron en el salón de honor del Ministerio de Relaciones Exteriores, encabezada por el político, orador y jurista Carlos Cuadra Pasos.

    Le siguen monseñor José Antonio Lezcano y Ortega, arzobispo de Managua, folclorista y narrador de temas vernáculos; Manuel Maldonado, poeta y orador; Pedro Joaquín Chamorro Zelaya, abogado, historiador y periodista; Alfonso Ayón, filólogo; Luis H. Debayle, médico, poeta y escritor; y Francisco Paniagua, escritor.

    La Academia Argentina de Letras se fundó el 13 de agosto de 1931 en Buenos Aires por decreto del presidente provisional de la nación, José Félix Uriburu, y del ministro de Justicia e Instrucción Pública, Guillermo Rothe. Un mes más tarde se celebró una reunión de escritores en la que quedó establecida la nómina académica --dieciséis miembros-- y elegidos el primer presidente y secretario, Calixto Oyuela y Arturo Marasso, respectivamente.

   La primera sesión ordinaria tuvo lugar el 15 de septiembre de 1931. En 1935 se decidió denominar cada uno de los sillones académicos  --hasta un máximo de veinticuatro-- con el nombre de un escritor relevante del país. Actualmente tiene una nómina de diecinueve académicos de número, además de otros académicos honorarios y correspondientes. En 1940 se elige como símbolo de la Academia una columna jónica y el lema que lo acompaña: 'Recta Sustenta'.

    La Academia Nacional de Letras de Uruguay se fundó el 10 de febrero de 1943 por decreto del presidente de la República, Alfredo Baldomir. El núcleo inicial de académicos estuvo formado por Antonio María Barbieri, Víctor Pérez Petit, Raúl Montero Bustamante, Emilio Frugoni, Álvaro Armando Vasseur, Juana de Ibarbourou, Emilio Oribe, Alberto Zum Felde y Carlos Martínez Vigil. Este grupo eligió a los diez académicos necesarios para completar los diecinueve miembros de número exigidos. La primera sesión solemne se celebró el 29 de octubre de 1943, presidida por el nuevo presidente de la República, Juan José de Amézaga.

    La Academia Hondureña de la Lengua (AHL) se fundó el 28 de diciembre de 1948 en el antiguo paraninfo de la Universidad Nacional por Rafael Heliodoro Valle, Esteban Guardiola, Luis Andrés Zúñiga, Silverio Laínez, Antonio Bermúdez, Julián López Pineda, Marcos Carías Reyes, Juan B. Valladares, Carlos Izaguirre, Antonio Ochoa Alcántara, Carlos M. Gálvez, Rubén Barahona, Alejandro Alfaro Arriaga, Joaquín Bonilla y Céleo Murillo Soto.

    Según registros, la institución no ha contado con un emblema propio hasta el 2013, sino que ha utilizado el emblema de la Real Academia Española.

    La Academia Puertorriqueña de la Lengua Española se fundó en 1955, en San Juan, por iniciativa de Samuel R. Quiñones, primer director de la institución, y José Agustín Balseiro. Ambos habían asistido, en calidad de observadores, al I Congreso de Academias de la Lengua Española, celebrado en México, en 1951. La nómina inicial quedó constituida por diez académicos fundadores y veinte electos.

    La institución se marcó como objetivos promover el uso correcto, la conservación y el estudio del español en el contexto de la historia cultural del país, desde sus orígenes hasta sus más recientes manifestaciones, y representar internacionalmente a Puerto Rico ante las demás academias de la lengua. Tal propósito quedó reflejado en un emblema con el dibujo de un tronco, una llama y un libro abierto y la inscripción de las palabras *Raíz, Savia, Honor*.

    A lo largo de su historia se han editado diferentes publicaciones; la primera de ellas, el Boletín de la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española, que aparece en 1973 y todavía sigue editándose. En 1982 se publica el libro Léxico industrial de Puerto Rico I: industria textil. Vocabulario español-inglés, inglés-español, y en 1936 se publica la segunda parte, Léxico industrial de Puerto Rico II: industria bursátil y bancaria. Vocabulario español-inglés, inglés-español.

ACADEMIA NORTEAMERICANA.

    La Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE) se constituyó en 1973. Fue Tomás Navarro Tomás, miembro de la RAE exiliado en Nueva York, quien inició el proyecto de creación con la colaboración del chileno Carlos McHale, el peruano Eugenio Chang-Rodríguez, el ecuatoriano Gumersindo Yepes, el puertorriqueño Juan Avilés y los españoles Odón Betanzos Palacios y Jaime Santamaría.

    Desde 1973 hasta 1978, Carlos McHale dirigió la Academia Norteamericana y, tras su fallecimiento, lo sustituyó Odón Betanzos Palacios. En 1980, en el congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE) celebrado en Lima, fue admitida como miembro de la ASALE, con los mismos derechos y obligaciones que las otras veintiuna corporaciones. Desde 2008 dirige la Academia Gerardo Piña-Rosales.

    Su objetivo principal es fomentar la unidad y defensa de la lengua española en los Estados Unidos. En 2009 firmó un convenio de colaboración con la Administración estadounidense con el fin de mejorar y normalizar las comunicaciones con la sociedad hispanohablante. Con este acuerdo se reconoció a la ANLE como máxima autoridad del español en el país.

    La ANLE cuenta con treinta y seis académicos de número. Según sus estatutos, han de residir en los Estados Unidos en el momento de su ingreso. Los miembros correspondientes son ciento cincuenta, los cuales pueden vivir en cualquier parte del mundo. Además, existe una tercera categoría, la de miembros colaboradores.