David Placer, el periodista venezolano que destapó el lado más oscuro de Chávez, prepara un libro sobre Maduro

David Placer
DAVID PLACER (CEDIDA)
Actualizado 18/02/2019 10:24:17 CET

   MADRID, 10 Dic. (Notimérica - Lara Lussón)

   Era 2016 cuando un miércoles, durante su intervención en el programa de la televisión pública venezolana 'Con el Mazo Dando', Diosdado Cabello, hombre fuerte del chavismo, pronunció el nombre de David Placer. El miércoles siguiente volvió a repetirlo y aquello, para el periodista y escritor que se encontraba en Miami presentando su libro 'Los Brujos de Chávez', fue la prueba inequívoca de que no debía regresar a su país.

   La jornada que pasa con Notimérica debe ser la entrevista número 200, o más. Perdió la cuenta en la 150, después de que medios de comunicación de casi una veintena de países se hubieran interesado por él, el hombre que destapó cómo el mandatario Hugo Chávez tomaba decisiones trascendentales para Venezuela "en función de lo que le dijesen las cartas o su bruja de cabecera", según el autor. En aquel momento, pese a llevar Chávez muerto tres años, se convirtió en uno de los hombres más buscados por la prensa por la singularidad del libro, pero también en uno de los más perseguidos por el chavismo.

   Se trasladó a vivir a Madrid y desde aquí, dos años después de toda aquella vorágine, reflexiona con calma sobre todo lo que supuso la publicación de aquel libro. En esa reflexión reconoce incluso tener miedo, pues cree que el "régimen", como él lo llama, tiene tentáculos y espías en todas partes. La publicación de 'Los Brujos de Chávez', título comercial y provocador elegido a conciencia, le cambió la vida, pero no lo suficiente como para abandonar. Ahora se encuentra inmerso en la redacción de su próximo libro, para el que aún no ha elegido nombre, pero que demostrará "el lado más oscuro y maquiavélico del 'madurismo' para mantenerse en el poder".

   La investigación sobre la obsesión de Chávez con el esoterismo comenzó en 2013, con el cadáver del presidente aún caliente. Dos años de cientos de encuentros, reuniones, recabar información y contrastarla que culminaron en un libro traducido a varios idiomas y con "unas ventas excelentes". Mientras buscaba información se reunió con buena parte del que había sido el círculo cercano de Chávez y que hablaban "cosas terribles de él sin ningún tipo de tapujos". Entre ellos alguna de sus amantes o su exministro de Defensa, Raúl Baduel, que había encabezado en 2002 la operación militar que restituyó a Chávez en el poder.

   Fue fundamentalmente Baduel quien ayudó a David a destapar todo el asunto de la santería desde la cárcel a la que Chávez le envió "cuando dejó de ser de su agrado". Según lo publicado por David, la orden de apartar a Baduel del Gobierno vino directamente del expresidente cubano Fidel Castro. El militar era compadre de Chávez, figura que en América Latina se entiende como la persona más cercana a uno sin ser familia de sangre. En este caso, Chávez era el padrino de la hija pequeña de Baduel, razón por la que tanto al afectado como al periodista les "sorprende" que "Chávez obedeciese sin más una orden así de Castro".

   Se entrevistaron dos veces en la cárcel, "cosa impensable a día de hoy", aunque el periodista tuvo que guardar en sus "partes íntimas" los papeles con las anotaciones. Baduel ahora ha sido trasladado de prisión y hoy cumple el resto de su condena en la cárcel venezolana conocida como 'La Tumba', ubicada en las bóvedas de un antiguo banco, un nivel por debajo del metro de Caracas, donde los presos pasan las 24 horas en su celda excepto cinco minutos al día que tienen de permiso para salir al baño.

   En 'La Tumba' por supuesto no se ve la luz del sol y los prisioneros pierden la noción del tiempo. El exrecluso Gerardo Carrero, a su salida del lugar, dijo de él que es "el laboratorio morboso y macabro del dictador, de tan solo siete calabozos, donde los prisioneros políticos son lo más parecido a experimentos, observados, grabados, torturados psicológicamente 24 horas del día. Es la expresión de los campos de concentración de Venezuela".

BABALAWOS

   Antes de ser trasladado ahí, Baduel fue también quien ayudó a David a destapar cómo Fidel Castro tejió una red de informadores "o espías" en las más altas esferas del Gobierno chavista. Gracias a la enorme creencia en la santería de todos los que rodeaban a Chávez, cuenta David en su libro que se les fueron asignando babalawos, sacerdotes de la santería cubana que además de atender las "peticiones personales" de los distintos cargos del Ejecutivo les espiaban para informar al castrismo y obligar a Chávez a apartar de su lado a aquellos que Fidel no consideraba de su agrado. Por peticiones personales se refiere David a solicitudes del tipo "que la mujer regresara" o "pedir que un enemigo enfermase y muriera".

   Todo este tiempo le ha servido al periodista para conocer desde dentro los entresijos de un político tan carismático como controvertido, aunque eso le ha obligado a cambiar radicalmente no solo de vida, trasladándose de país, sino de manera en la que ejerce su trabajo. El libro que prepara ahora sobre Maduro, con el que espera "no despeñarse" tras el éxito que tuvo el primero, le está costando más. Si bien es cierto que en Madrid se encuentran muchas de las personas que le sirven como fuente para este nuevo relato, otros muchos están en Venezuela, a donde él no debe regresar.

EXILIO

   "No tengo ninguna orden, nadie me ha informado de nada, pero sospecho que si piso el aeropuerto de Caracas no salgo de ahí, así que por el momento no regresaré", lamenta David. Y añade: "no es el mismo nivel de periodismo, pero por el momento es lo que puedo hacer". Pese a esto, cree que Venezuela ahora no es solamente su territorio, sino este y "una diáspora de cinco millones de personas que han salido del país". De esas fuentes se nutre ahora principalmente. Su próximo libro sacará a la luz secretos del 'madurismo' que podrían meterle en problemas y él lo sabe. "Sé que lo que se publique levantará ampollas, pero no puedo vivir condicionado por el miedo", afirma.

   En su día a día en Madrid compagina el trabajo para su libro con la redacción de Economía Digital, un medio online sobre temas económicos en el que David trabaja desde que llegó a España haciendo historias de empresas y empresarios españoles, "nada que ver con la comunidad venezolana". Además, colabora como tertuliano en varios programas de televisión de diferentes cadenas como RTVE o Hispan TV, el canal iraní al que siempre acude en calidad de defensa de las ideas de la oposición venezolana. Como curiosidad, también acude como experto a Cuarto Milenio, el programa sobre sucesos paranormales que dirige el periodista Iker Jiménez en la cadena Cuatro, cuando hay episodios sobre santería o nuevos rituales que llegan a España de la mano de los inmigrantes.

   Su segundo libro se publicará en abril y ya tiene en mente el tercero, aunque esta vez será "blanco, amable, como para que me dejen por un tiempo en paz". "Luego ya volveremos", avisa, como una especie de advertencia en tono de humor a quien sea el próximo presidente de Venezuela.

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