El escritor Pablo Raphael: "La tierra se está moviendo y hay que cambiar los mapas"

Publicado 13/06/2015 10:59:32CET
Pablo Raphael, Embajada de México
EDURNE MORILLO

   MADRID, 13 Jun. (Notimérica) -

   El novelista mexicano Pablo Raphael recibe al equipo de Notimérica para presentar su última novela, 'Clipperton', una historia ambientada en una isla de nombre homónimo, situada al norte del océano Pacífico, a unos 1.200 kilómetros de la costa de México.

   "Que sea uno de los lugares más alejados del mundo, que sea tan pequeñito y haya despertado tantas obsesiones y pasiones por parte de Jefes de Estado, de la talla de Roosevelt, Mussolini o Víctor Manuel III, es como para llamar la atención", declaró Raphael.

   Clipperton, también conocida como Isla de la Pasión, no es un atolón cualquiera en medio del mar. Su superficie, aunque escasa, de tan solo 6km2, ha sido el escenario de numerosas contiendas políticas, entre franceses, mexicanos y estadounidenses.

   "Creemos que se han alcanzado todos los rincones del mundo, pero todavía quedan algunos que, en apariencia, nunca han sido tocados".

   El descubrimiento del islote supone también toda una leyenda. Algunos indican que la isla fue hallada en febrero de 1705, por John Clipperton, un pirata, tripulante del navío 'Saint Geoge', que saqueaba galeones españoles. El mito señala que el corsario utilizaba la isla como lugar de refugio y de escondite para sus botines.

   "Había historias muy interesantes sobre la isla, por ejemplo, la de Roosevelt, que había ido allí a pescar en varias ocasiones. Además de la historia de un corsario del siglo XVIII, que se refugiaba allí".

   Clipperton, según cuentan, pudo haber inspirado el Robinson Crusoe de Daniel Defoe y es la protagonista de numerosas leyendas de piratas, fantasmas, además de convertirse en "un personaje más" en la novela del autor mexicano.

Raphael cuenta más fondo a Notimérica cómo fue su experiencia al escribir este libro.

   Notimérica (N): Pudiste visitar Clipperton junto a un grupo de científicos, ¿cuál fue tu impresión?

    Después de 10 años con la isla en mente, me tocó participar en un proyecto con un grupo de científicos, que me permitió visitar la isla.

   Clipperton había vivido 10 años en mi mente y después de todo ese tiempo, me amanecí allí. La conclusión es que ningún lugar está lejos.

   Yo la tenía magnificada en mi imaginación, pero no pude tener mejor regalo que la hora en la que llegaron sus vistas. El cielo tenía un color negro azulado y lo único que veía era una especie de 'dibujo japonés' con la silueta de la isla.

   Yo pensé que al día siguiente ya habríamos llegado, pero finalmente, nos llevó dos días como consecuencia de las mareas. La isla tarda un tiempo en aceptarte y luego te escupe como un hueso de ciruela.

   N: Una cierta simbiosis entre realidad y ficción es una de las cuestiones fundamentales de tu última novela y de tu libro de cuentos 'Agenda del Suicidio' (2011). No obstante, ¿crees que el espectador puede sentirse contrariado al no poder distinguir lo que es real de lo que no?

   Desde el ámbito de la literatura te citaría a Juan Rulfo "la literatura puede ser mentira, pero no falsedad". La novela es un género donde caben todos, incluida la historia.

   La novela es un género que se puede permitir todo y que miente impunemente para construir otra verdad. Esa construcción literaria explica mejor el mundo que la propia historia. Por ejemplo, si queremos aprender sobre la Revolución Rusa debemos leer 'Guerra Paz'.

   N: ¿Cree que este tipo de novelas puede despertar un mayor interés sobre la historia por parte del público?

   El público se pregunta si este sujeto me está diciendo la verdad y hasta qué punto. Me ha pasado que los lectores se pregunten si es verdad o no lo que estoy contando e investiguen al respecto.

   Me pasó con 'Clipperton' que mucha gente no se creía una de las historias que cuento sobre la nación de Molosia. Esta República, formada exclusivamente por un rancho de Estados Unidos, se separó del país y reclamó como propia la isla de Clipperton.

   N: ¿Cómo nació su vocación literaria?

   Soy nieto de inmigrantes franceses medio turcos, llegados a México y en esa historia familiar hay una historia de amor increíble que me inspiró y que algún día contaré.

   Además, recuerdo como hacía de pequeño representaciones de teatro para mi abuela. Preparábamos el guión y el montaje y es ahí donde nació mi vocación, que no es otra cosa que una vocación de llamar la atención o de encontrar un mundo en el que habitar con comodidad.

   N: Ha podido experimentar cómo es la experiencia editorial en países tan distintos como México o en España. ¿Cree que hay alguna diferencia significativa?

   Para mí, publicar fue algo tardío, cuestión que me alegra porque podría haber publicado algo de lo que me hubiese arrepentido. En términos de publicación, la diferencia está en que en México el trato del escritor con la editorial es directo, mientras que en España encontramos la figura del agente.

   Se están produciendo nuevos fenómenos en este sentido, como la llegada de editoriales independientes o el control de grandes grupos.

   Es fascinante ver qué está pasando en un mundo donde toda la gente se pregunta qué va a ocurrir con el libro digital o con las publicaciones independientes. La tierra se está moviendo y cuando esto sucede, hay que cambiar los mapas.

   N: En la actualidad, dirige el Instituto de México en Madrid, además de ser el Consejero cultural de la Embajada de México en España, ¿Cuáles son sus planes de futuro? ¿Se plantea regresar a su tierra natal?

   Me encantaría regresar, extraño a la familia y a mis padres que están envejeciendo, pero tengo una hija en Barcelona y me quedé aquí para estar cerca de ella y verla crecer.

   En el Instituto de México estamos trabajando con la instituciones culturales de España. En el caso de la consejería de la Embajada, nos dedicamos a la diplomacia cultural.

   Trabajamos para favorecer el intercambio de estudiantes entre México y España. En unos pocos días, vamos a lanzar un proyecto de cooperación entre la Universidad Nacional Autónoma de México y El Instituto Cervantes, para crear un examen de certificación de lengua española.

   N: Aunque tu trabajo en la embajada supone un gran consumo de tiempo, ¿está trabajando en algún proyecto literario?

   No sé si confesarlo, pero estoy escribiendo un libro de cuentos sobre historias de amor que suceden en distintos tiempos, digamos desde Pompeya hasta el siglo XXI.

   También un ensayo sobre el tiempo y estoy con una novela, que prefiero terminar de germinar hasta que pueda hablar de ella.

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