Publicado 30/10/2026 19:08

Gael García Bernal presenta 'Hombre al agua': "Cuando se hace una crítica sobre la política, el humor es inevitable"

El cineasta mexicano Gael García Bernal en la presentación de 'Hombre al agua' en la 71 Seminci.
El cineasta mexicano Gael García Bernal en la presentación de 'Hombre al agua' en la 71 Seminci. - GOYO CONDE - SEMINCI

VALLADOLID 30 Oct. (EUROPA PRESS TELEVISIÓN) -

El cineasta mexicano Gael García Bernal estrena en la 71 edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) su tercer largometraje como director, 'Hombre al agua', en el que realiza una crítica de la política actual en Latinoamérica desde el sentido del humor y la teatralidad.

"Cuando se trata acerca de una lectura y crítica en torno a cómo se maneja la política hoy en día, el humor es inevitable e involuntario", ha aseverado el cineasta en declaraciones recogidas por Europa Press en la presentación del filme, que clausura la Semana vallisoletana.

En 'Hombre al agua', García Bernal dirige a la vez que se mete en la piel del protagonista, 'Camilo', un hombre de origen cubano que rescata a un empresario mexicano (Jorge Salinas), un acto heroico tras el que este lo lleva a México y le abre las puertas a un mundo de lujo.

Bajo esta premisa, con el guion coescrito junto al dramaturgo argentino Mariano Pensotti, el director dibuja una ácida comedia en la que aborda cuestiones como la crisis de la masculinidad, el privilegio, la soledad, las diferencias de clase de la sociedad mexicana y el funcionamiento de la política en un marco de "capitalismo rampante".

Esta última cuestión es, principalmente, el germen de esta sátira: "La película trata de cómo hoy en día las películas que hacemos sobre nosotros mismos entran directamente dentro de la maquinaria del capitalismo rampante que nos compone. Esa es la estructura en la que estamos viviendo. Ese capitalismo rampante puede utilizar aquella película que tú hiciste acerca de tu vida, para fines electorales", ha aseverado.

Precisamente, García Bernal recurre en esta propuesta al metacine, al representar en el entorno familiar del protagonista dos rodajes, el de su jefe y suegro, empresario que decide convertirse en político y graba cuestionables anuncios de campaña, y el de su esposa, atleta e hija del empresario, que desarrolla una película sobre su vida.

A a la vez, también se plasma al protagonista embelesado por una "antitelenovela" sobre el brasileño Lula "Las películas son un fiel testamento de cuando se están escribiendo. Cuando empezamos a pensar esta película, cuando me la empecé a imaginar, Lula estaba en la cárcel en aquel momento", ha relatado García Bernal respecto a este elemento del filme en el que presenta al mandatario en la cárcel.

Junto a las representaciones políticas y el uso de la propaganda, destaca en el filme la inclusión de personajes de distintas nacionalidades latinoamericanas, una necesidad del director por la relación que ha desarrollado a nivel personal y profesional con estos países,

En este sentido, ha subrayado que ha intentado hacer un "ejercicio musical en el que la abstracción llevase a una narrativa: encontrar en qué parte del cuerpo se encuentra ahora el espíritu de la política en Latinoamérica", una pregunta abierta que se manifiesta a lo largo de toda la película, en la que apuesta por el humor como ya hizo en 'Déficit' (2007) y 'Chicuarotes' (2019).

"El humor en el cine logra abrir puertas", ha defendido, para incidir en que el caso de 'Hombre al agua' era inevitable no optar por el humor al representar la política actual. "Creo que si no es a través del humor no se desenmascara esta realidad", ha aseverado.

Igualmente, ha ensalzado su apuesta por el humor, un tono "completamente universal", por su carácter optimista, motivo por el que también prioriza en su trabajo como director que en el rodaje haya "un aura de bienestar y alegría". "Necesito que sea un recorrido alegre. De otra manera, no funciono", ha expuesto, para señalar que esta fue una de las cosas que aprendió tras trabajar con Pedro Almodóvar, con quien tuvo una experiencia "dura" en el rodaje de 'La mala educación' (2004).

Por otro lado, tras ser cuestionado por si le gustaría ganar un Oscar, ha afirmado que sí pero que es algo en lo que no piensa a la hora de hacer películas como actor o director, pues la oportunidad de trabajar en estas producciones es en sí ya una "suerte".

En este contexto, ha recordado que cuando hizo 'Amores perros' con Diego Luna fue un año, los 2000, en el que solo se hicieron "seis películas en México". "Era una época donde hacer cine sonaba como algo increíblemente lejano y distante", ha incidido, para señalar que por ello el cine llegó a él de una "manera divertida y espontánea".

García Bernal ha contrapuesto estos inicios con un momento actual en el que se ha producido una "democratización" de la producción audiovisual por los teléfonos móviles: "En esa democratización de los medios, hoy en día hacer alguna película de alguna manera es bastante asequible".

CUESTIONA UN CINE "CORPORATIVISTA"

No obstante, y como plasma en el largometraje de una manera "provocadora", ha incidido en que en la actualidad con herramientas como esta y las redes sociales también se produce "una de las trampas más fantásticas del capitalismo": "Sin las redes no existimos. Hay una necesidad de una manifestación de quienes somos, de cómo nos definimos a nosotros mismos, de cómo queremos que la gente nos vea".

En otra reflexión sobre el cine actual, García Vernal también ha advertido de que este "está regido por una mente un tanto más corporativista", motivo por el que él ha optado por la libertad que aporta el teatro para construir esta tercera película.

Por este motivo ha contado en el guion con Pensotti, dramaturgo cuyas obras "son muy cinematográficas" y con el que ha trabajado para aportar a la propuesta esa forma "más instintiva" del teatro, el cual aprecia desde que se acercase a él de la mano de sus padres.

En esta línea, el cineasta ha reivindicado la libertad con la que se ha llevado a cabo el filme y las referencias cinemotográficas que ha tenido. En concreto, se ha inspirado en obras como 'Una mujer y tres hombres (Nos habíamos amado tanto)' (1974), de Ettore Scolá, sobre la liberación de Italia de la ocupación nazi, y 'Memorias del subdesarrollo', de Tomás Gutiérrez Alea, sobre la burguesía que se quedó en La Habana tras la Revolución Cubana.

AGRADECE A SEMINCI

"También quería hacer la película que le gustara a Luis Buñuel y a Jean-Claude Carrier", ha confesado emocionado García Bernal, quien ha agradecido poder presentar este tercer largometraje en un certamen como Seminci.

"Desde que llegó la invitación me dio muchísimo gusto cómo apreciaron esa libertad con la que hicimos la película y apreciar la libertad quizás es como el término técnico para decir, la autoría de un ejercicio colectivo pero que parte de inquietudes muy personales, profundas y hasta biográficas en algunos casos", ha apostillado.

No obstante, ha avisado de que el cine de autor se enfrenta a un "problema", el "muy poco público". "Es un gran problema que nos hace muy difícil financiar estas películas", ha advertido, para apuntar que le ha tomado nueve años sacar adelante 'Hombre al agua'.

"Hay muy poquito público para este tipo de películas y con este tipo de películas me refiero a estas películas que no necesariamente llevan una anécdota o tratan acerca de algo que puedas contar en una oración. No es una película que tiene una estructura lineal, no es una película donde ya sabemos qué es lo que va a pasar. Estamos un poco gobernados por esa expectativa un poco corporativa por la que queremos entender qué es lo que vamos a ver antes de verlo", ha lamentado García Bernal, para llamar al público a dejarse "perder y alucinar" por el cine.

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