Juan Carlos Onetti, 25 años sin una figura clave de la literatura moderna latinoamericana

La viuda de Juan Carlos Onetty, Dolly, y Onetti
CASA AMÉRICA - Archivo
Publicado 30/05/2019 9:13:48CET

   MONTEVIDEO, 30 May. (Notimérica) -

   Personajes fríos, taciturnos y con gran complejidad personal, llevados siempre a situaciones límite. Escenarios cerrados, monótonos y sin muchos detalles. La literatura de Juan Carlos Onetti rezuma negatividad y existencialismo en cada letra. Parece normal que el escritor terminara como uno de sus protagonistas, recluido en su casa, de forma voluntaria, por más de una década. El 30 de mayo de 1994 fallecía en Madrid a la edad de 84 años.

   Onetti nació en Montevideo, junto a sus dos hermanos, en el seno de una familia acomodada. Pese a ello, no terminó sus estudios de secundaria. Ejerció de periodista, crítico literario y de cine labrándose una carrera en los principales periódicos y medios de comunicación como Reuters, El País y La Prensa.

    Tras cuatro matrimonios a sus espaldas y dos hijos, la madurez literaria le llegó con la estabilidad amorososa y el exilio de Uruguay, como muchos otros escritores. Después de participar como jurado en un concurso donde se premió una novela prohibida por la dictadura, Onetti fue perseguido y confinado en un centro psiquiátrico. Escapó a Madrid en 1976, donde permanecería hasta el final de sus días.

   Candidato al Nobel de Literatura, ganó el premio Cervantes en 1981. El boom latinoamericano, supuso la expansión de su prosa a mercados internacionales, siendo traducido a multitud de lenguas. Falleció en Madrid debido a un fallo hepático, pero él ya sabía que su final estaba cerca. "Estoy harto de Onetti", les decía a sus visitas.

PESIMISMO COMO EJE VITAL Y LITERARIO

   Su carrera literaria comienza en 1933 con 'Avenida de Mayo', su primer cuento publicado. Al mismo tiempo comienza a escribir dos novelas, 'Los niños en el bosque' y 'Tiempo de abrazar', pero no serían difundidas hasta 40 años más tarde.

   El primer libro que publica es 'El pozo'. Onetti asegura que se le ocurrió la idea durante un fin de semana que se quedó sin tabaco. Le siguió 'Tierra de nadie' (1941). A partir de este momento comienza a crear una realidad alternativa donde situar sus escritos. Imagina Santa María, un Montevideo mítico donde ubica 'La vida breve', 'El astillero' y 'Juntacadáveres'.

   El literato uruguayo se tomaba mucho tiempo para escribir, aseverando que no volvía nunca sobre lo ya plasmado en el papel. Pensaba mucho, eso le permitía evitar los tachones. Carecía de disciplina, escribía cuando le parecía, siempre intentando tener unas hojas cerca por si acaso.

   Sus obras están cargadas de negatividad, una profunda angustia por la inmensidad que le rodea. Por esta razón hace tan profundos a los personajes, olvidándose de los marcos donde transcurren las acciones. Destaca también la figura del narrador, mezclando diferentes puntos de vista. Sin tener una personalidad gris, la literatura le ayudó a sobrellevar su pesimismo vital.

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