Lucrecia Martel: "Si ves una película y solamente piensas en ella, fracasó su historia"

Lucrecia Martel
MARINA TIZÓN
Actualizado 19/01/2018 19:40:29 CET

   La directora de cine argentina Lucrecia Martel se encuentra en España promocionando su última película, 'Zama', que se estrena este viernes 19 de enero.

   MADRID, 19 Ene. (EUROPA PRESS/Notimérica) -

   Pensar el guion de una película y la distribución de sus diálogos y escenas desde el sonido. Ese es el objetivo de la realizadora argentina Lucrecia Martel (Salta, Argentina, 1966), quien se prepara para el estreno de su último trabajo en España.

   'Zama' es el reciente largometraje de la creadora de 'La ciénaga' (2001) o 'La niña santa' (2004), una historia basada en el libro homónimo de Antonio Di Benedetto y centrado en la espera de Diego de Zama en Asunción para ser trasladado a Buenos Aires.

   Esta película histórica -que competirá en los próximos premios Goya en la categoría de Mejor Película Iberoamericana con la chilena 'Una mujer fantástica', 'Amazona' venida de Colombia y 'Tempestad' de la realizadora mexicana Tatiana Huezo --fue concebida desde su sonido.

   Esa es la seña de identidad y el principal interés de Martel quien, además de ornamentar una película de manera majestuosa como su temática requiere, enfatiza en la importancia de la concepción de un sonido volumétrico, en el que las escenas vengan descritas por los mismos diálogos y éstos, a su vez, parezcan muy distintos a lo que viene plasmado en el papel.

   Y es que el guion, esa "herramienta útil que preforma muchas cosas" se convierte en un objeto determinante para el resultado final de la película, que sólo incluirá la esencia del que la realiza si éste consigue "al espectador le pase algo consigo mismo", en palabras de Martel.

   En una entrevista concedida a Europa Press la directora de 'Una mujer sin cabeza' (2008) habló de ese proceso de hacer cine que tiene como resultado salir de la sala pensando en uno mismo.

   "Ver una película no depende en absoluto del argumento. ¿Sabes cuando vas a ver una de ciencia ficción por ejemplo y sales pensando en algo sobre ti mismo? Esa es la intención. Si ves una película y solamente piensas en ella, fracasó su historia", sostiene.

   Con ese motivo, la realizadora argentina considera que debe trabajar en ese autoexamen personal, considerando que "lo que importa es que un cineasta sea capaz de llevar al que ve la película a un lugar interno de sí mismo, que un conjunto de imágenes, colores, luces y sonidos le revele algo sobre sí mismo" apunta.

   Esa idea, presumiblemente utópica, contrasta en gran medida con el cine al uso y de consumo que forra las tarimas de los medios de transporte en el momento de su estreno por llevar como director a alguien de renombre.

   "La cultura en la que estamos está organizada de tal manera y con tal agobio sobre la gente que ésta lo único que ve en el cine es una manera de distraerse", argumenta ante esas grandes producciones de Hollywood que parecen seguir de manera mecánica los esquemas del lenguaje cinematográfico, a lo que añade que "si solo existieran películas como las que yo hago, estaríamos sumergidos en la ceguera absoluta también".

   ¿Cuál sería entonces la lucha entre el bolsillo lleno y una película mal etiquetada en lo comúnmente denominado "cine independiente"? La cineasta argentina es tajante con la enorme diferencia entre ambos: "La gente piensa que puede entrar y salir de un estilo, disfrazarse de otra cosa. Los que creen que van a poder hacer una película súper comercial deben saber que no es nada fácil cambiar de un estilo a otro. Cuando entras en un trabajo, éste te domestica, te obliga a ser una clase de persona".

DESDE UN GUION SONORO Y VOLUMÉTRICO

   En la línea de esta domesticación y naturalización de lo que vemos en la pantalla quiso enfatizar Lucrecia Martel en un doble seminario impartido el pasado fin de semana en la ECAM ante alumnos e interesados en otra forma de crear historias y películas, entre los que se encontraba la cineasta española Carla Simón, directora y guionista de 'Verano 1993'.

   Un guion no es un conjunto de hojas que leen los productores, se aprenden los actores y ambientan los directores de arte. La importancia de la cadencia de las palabras, la forma de decir los textos, los cambios de tonalidad, los silencios, la repetición de palabras y la naturaleza de las conversaciones son algunas de las características fundamentales de su sonoridad en pantalla.

   Entre algunos 'tips' o consejos a la hora de crear un espacio de sonido, Martel enfatizó en la necesidad de que los diálogos fueran sentidos en lugar de limitarse a ser dichos por los actores, tomando por ejemplo los filmes de los 50 con Humphrey Bogart y Lauren Bacall entre los protagonistas, donde todas las frases mantienen una misma postura y dirección.

   Por último, la realizadora hizo dos recomendaciones: no incluir diálogos en otro idioma, como en inglés --que no hace sino demostrar la incapacidad del director de no seguir su propia partitura de diálogos-- y proteger nuestros escritos del fenómeno de las grandes ideas que tan sólo se quedan en frases.