Actualizado 10/08/2017 08:09

La mecha de la independencia iberoamericana, la Junta Autónoma de Quito

Reunión de los participantes del 'Primer Grito de Independencia Iberoamericano'
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   QUITO, 10 Ago. (Notimérica) -

   En medio de las dudas, alguien alzó la voz:"¡Cobardes...hombres nacidos para la servidumbre, ¿de qué tenéis miedo? ¡No hay tiempo que perder!" Gracias a esta arenga comenzó el 'Primer Grito de Independencia Hispanoamericana'. El 10 de agosto de 1809 constituye el preludio de la libertad de los pueblos de Iberoamérica.

   La decadencia del Imperio español era algo patente, pero se agudizó con la invasión de Napoleón Bonaparte en la Península Ibérica. Fernando VII tuvo que exiliarse a Francia, reinando en Madrid José I Bonaparte. Esto ocasionó cierto recelo por parte de las colonias y dejadez en su administración.

   Además, la pérdida de importancia de los criollos, la nula representación y la fuerte represión que durante siglos habían sufrido los nativos, así como la expansión de las ideas de la revolución francesa sobre la libertad supusieron el caldo de cultivo perfecto para una rebelión. El Virreinato de Perú, concretamente el actual Ecuador, tomó la iniciativa.

   Pese a que el Gobierno de Quito juró fidelidad al monarca español, la mecha de la independencia ya estaba prendida y no tardaron en sucederse las conspiraciones para derrocar a las autoridades. Después de varios intentos, se acordó el 10 de agosto como fecha clave, emulando el día de la toma del Palacio de las Tullerías y la captura del rey Luis XVI durante la Revolución francesa.

EL GRITO DE QUITO

   El 9 de agosto de 1809, los conjurados acudieron a casa de Manuela Cañizares, 'La ñeta', para terminar de trazar el plan. Pese a las dudas iniciales, el espíritu libertario y el discurso de la mujer calaron hondo en los allí presentes, estableciendo el alzamiento para la mañana siguiente. Algunos de sus participantes fueron Juan de Montúfar, Felipe Carcelén y el obispo José Cuero y Caicedo.

   Sin derramamiento de sangre y con el apoyo del ejército, un hecho bastante inusual, los independentistas tomaron el actual Palacio de Carondelet, formando la Primera Junta de Gobierno Autónoma de Quito.

   Pese a que no proclamaron la autonomía de facto, sí mostraron su desacuerdo con el Imperio español tomando como bandera la inversa a la que utilizaban las tropas realistas, un fondo blanco con un aspa roja.

   La expansión de las ideas revolucionarias, sin embargo, solo se dio en las localidades adyacentes a la capital ecuatoriana. Muchas ciudades, como Guayaquil, incluso se mostraron contrarías a los acontecimientos del 10 de agosto.

72 DÍAS DE AUTONOMÍA

   En octubre de ese mismo año, con la ciudad sitiada por las tropas realistas, la Junta Soberana se disolvió, devolviendo el poder a los españoles. El gobierno revolucionario fue apresado, así como cualquiera que le manifestara lealtad.

  Estatua

   Casi un año después del primer atisbo de libertad, el 2 de agosto de 1810 se produjo un motín con el objetivo de liberar a todos los presos políticos. La actuación, sin embargo, acabó en una matanza ordenada por el gobernador realista, el Conde Ruiz de Castilla. Murieron entre 200 y 300 personas.

   Los ideales de la Junta de Quito, así como la masacre posterior de sus cabecillas, alzó este hecho como el punto inicial de la independencia de Iberoamérica. Tal fue su trascendencia que, durante el siglo XIX, la República del Ecuador tuvo el 10 de agosto como fecha fundacional.

   Actualmente, se realizan celebraciones anuales para conmemorarlo, pese a que la independencia total tardó 13 años más en llegar, el 24 de mayo de 1822. El himno del país, sigue haciendo referencia a este 'Primer Grito Libertario'.