Actualizado 15/06/2015 8:47:16 +00:00 CET

Un melómano colombiano crea en su casa el 'Templo de la Salsa'

Casa de la Salsa
Foto: FACEBOOK: CASA DE LA SALSA

   MADRID, 15 Jun. (Colprensa/Notimérica) -

   Carlos Molina, amante de la salsa, ha dedicado más de 40 años de su vida a la colección de objetos relacionados con este género musical.

   En Cali, Colombia, es conocido como el fotógrafo de la salsa, aunque Molina prefiere ser llamado simplemente "coleccionista". Solo en su casa, almacena más de 40.000 fotografías de cantantes, músicos y orquestas.

   En sus fotografías se pueden apreciar a los soneros caleños y los artistas internacionales, que contribuyeron en los años 70 a que Cali fuera reconocida como Capital Mundial de la Salsa.

   "Aquí traigo a los artistas para hacerles fotografías para mi colección", comentó Molina.

   Más de 200 músicos nacionales y extranjeros han compartido con él ese lugar, además guarda en la estancia todo tipo de souvenirs relacionados con este mundo, como instrumentos, músicos y orquestas en miniatura.

   En el techo de la habitación se puede observar una decoración muy sentida con las fotografías de los artistas ya fallecidos y con un mensaje en el que se lee: "Se formó la rumba en el cielo".

   Además de las numerosas fotografías, en uno de los cuartos de su casa, guarda cerca de 7000 Long Play, discos que empezó a coleccionar siendo muy joven y gracias a su amistad con los músicos de la zona.

   "Como yo siempre estaba en los hoteles y las presentaciones tomando fotos, ellos me conocían y yo andaba siempre con ellos", cuenta el amante de la salsa.

   El aspecto de Molina también trata de emular el aspecto típico de los músicos y bailarines de salsa. Se le puede ver con frecuencia caminando por las calles de Cali con sus zapatos de charol y un pantalón de lino blanco. Su aspecto evoca a la rumba caleña

   Como él, su casa también transpira salsa; en las escaleras que van al segundo piso de la casa, se pueden apreciar notas musicales y en las paredes, sobresalen corcheas en alto relieve. Cada elemento de la decoración, habla de la historia musical de Cali y convierte este hogar en un 'Templo de la Salsa'.

   Aunque toda su casa sigue esta misma temática, es en la tercera planta, donde se encuentra su lugar más querido, allí se ùede observar un cuarto al que Molina llama, 'La tarima de las estrellas'. En la entrada, se aprecian dos estrellas con los nombres de sus padres Carlos E. Molina e Irma Salas.

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UNA VIDA DEDICADA A LA SALSA

   Carlos Molina creció en un barrio obrero, donde aprendió mucho sobre la rumba y gozó el boom salsero de los años 80. En esos años, comenzó a apasionarse por el coleccionismo y con este género musical.

   En los años posteriores, viajó alrededor del mundo y visitó el Festival de la Calle 8 en Miami, en el año 1999. Estuvo también en las ediciones de 1993 y 2007 del Festival Benny Moré.

   Con frecuencia, participa en giras por todo el país con otro grupo de coleccionistas de Cali.

   Ahora, su casa es el Museo de la Salsa, un lugar para amantes e interesados en conocer la historia de la salsa de la ciudad. La casa de Carlos Molina se ha convertido en un icono de la ciudad, ya que cuenta con la colección de salsa más grande del mundo.