Miguel Ángel Asturias, 45 años sin el sobresaliente y polémico escritor guatemalteco

Publicado 09/06/2019 9:22:14CET
YOUTUBE

   CIUDAD DE GUATEMALA, 9 Jun. (Notimérica) -

   En el exilio y denostado por su propio país, el escritor, periodista y diplomático Miguel Ángel Asturias fallecía el 9 de junio de 1974. Padre del realismo mágico y defensor de los derechos de los indígenas, no se callaba lo que pensaba, lo escribía. Puso Guatemala en el mapa, exponiendo las aspiraciones morales y sociales de su población, así como sus problemas. Su claridad no gustó y su tierra sigue guardándole silencio desde entonces.

   Miguel Ángel Asturias nació en Ciudad de Guatemala el 19 de octubre de 1899. Sus padres, descendientes de españoles, podían trazar su linaje hasta la época colonial. Pese a su posición elevada, sus progenitores clamaron contra la dictadura de Manuel Estrada Cabrera. Tal posición hizo que su padre perdiera el empleo. Su familia se trasladó a la granja de sus abuelos, donde tendría el primer contacto con los indígenas gracias a su niñera. El compromiso político y la lucha de los nativos le marcarían el resto de su vida.

   Fundó la Universidad Popular en 1922, junto con otros estudiantes, para que los más desfavorecidos pudieran acceder a la educación. Bajo este contexto, también creó la Asociación de Estudiantes Universitarios. Se graduó en Medicina y viajó a París para estudiar antropología. Nombró a su tesis 'El problema social indio'.

   

   Después de 10 años en Francia, volvió a Guetamala, inmersa en la dictadura de Jorge Ubico. Este cerró su universidad y le persiguió para que no pudiera ejercer como literato ni como periodista. Asturias reaccionó creando un programa de televisión en una radio clandestina. Tras el derrocamiento del dictador, comenzó su carrera política, siendo elegido diputado del Congreso Nacional y ejerciendo como embajador más adelante.

   El Golpe de Estado de Carlos Castillo Armas fue el inicio del olvido de Guatemala al escritor. El militar le desposeyó de su nacionalidad, obligándole al exilio. Nunca más volvería a pisar, de forma permanente, su patria. Finalmente falleció en Madrid, a la edad de 74 años debido al cáncer. Sus restos reposan en el cementerio francés de Père Lechaise y su lápida es una réplica de una estela maya.

   

COMPROMISO, POLÍTICA Y DERECHOS INDÍGENAS

   "Sentí que era mi vocación y mi deber escribir sobre América, que algún día sería de interés para el mundo", manifestó Asturias en una entrevista. La sociedad guatemalteca, sus inquietudes y aspiraciones siempre fueron la base de sus novelas. Por esta razón, quizá, nunca gustó a las autoridades.

   Fue construyendo su estilo literario poco a poco. Su niñera le acercó al mundo tribal, sobresaliendo su gusto por la cultura maya. Tal fue su pasión que tradujo el Popol Vuh, uno de los documentos mayas más antiguos. En su época parisina, leyó sobre el surrealismo, empapándose de la obra de James Joyce. Junto con su marcada ideología política, fueron los ingredientes necesarios para configurarle como el padre del realismo mágico.

   

   La inseguridad, el miedo, lo telúrico y mítico embellecen y complican sus novelas. 'Hombres de maíz' es considerada su obra maestra. Publicada en 1949, es un conjunto de seis historias que pone en relieve el influjo del capitalismo en las tradiciones indígenas. Llama la atención su tratamiento del tiempo, ya que lo hace de forma mítica, comprimiendo un siglo en un par de segundos de lectura.

   'El señor presidente' (1946) es, quizá, su libro más conocido. La idea se maceró poco a poco, valiéndose de anotaciones que había escrito de niño. Se configura como una de las primeras novelas en explorar las dictaduras, concretamente la de Manuel Estrada Cabrera. Destaca por su lenguaje poético, cruel y lleno de metáforas, describiendo detalladamente el clima de terror que vivió Guatemala.

   La triología bananera, compuesta por 'Viento fuerte' (1950), 'El papa verde' (1954) y 'Los ojos de los enterrados' (1960), narran el influjo estadounidense sobre las plantaciones y el comercio de bananas en centroamérica.

   Miguel Ángel Asturias fue uno de los pocos autores reconocidos tanto en occidente como en el bloque comunista. Prueba de ello es que fue galardonado con el Nobel de Literatura (1967) y el Premio Lenin de la Paz (1965). Un escritor característico e irrepetible, señalado y prohibido en Guatemala durante muchos años. Sus obras supusieron un revulsivo para la época, poniendo de manifiesto dilemas en los que nadie se había fijado.

Para leer más