Pacheco deja en la Caja de las Letras a las generaciones de un "impensable 2110" el legado de "una época oscura"

Actualizado 21/04/2010 17:13:05 CET

MADRID, 21 Abr. (EUROPA PRESS) -

José Emilio Pacheco, Premio Cervantes 2009, no quiso que el legado que introdujo hoy en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes fuera un secreto. El escritor mexicano guardó en la antigua caja de caudales número 1.525 sus dos últimos libros editados, manuscritos de diferentes épocas, una pluma estilográfica, un bolígrafo, un rotulador y la nota de prensa para que dentro de 100 años, cuando la caja sea abierta, las futuras generaciones sepan quién fue y qué época vivió.

Pacheco agradeció la "generosidad" del Cervantes por invitarle a depositar en la Caja de las Letras su legado personal, durante un acto en el que estuvo acompañado de su esposa y de sus dos hijas, así como de la directora del Cervantes, Carmen Caffarel, y de la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde.

El escritor señaló que, "con humildad y orgullo", esperaba que cuando este legado se abra dentro de cien años esas futuras generaciones de un "impensable 2110, tengan piedad de mí y de esta época oscura y sangrienta", porque él sólo es "una gota en el océano y un átomo en la cadena que empezó hace años".

La caja 1.525, situada encima de las que contienen el legado de Ana María Matute y Juan Marsé, guarda desde hoy los dos últimos títulos publicados del escritor (la antología revisada 'Tarde o temprano' y la reedición de 'Las batallas en el desierto'), así como varios manuscritos de diferentes épocas, "escritos en 'papel revolución', el más barato", que contienen "pedazos" de sus crónicas y dejan constancia de su caligrafía.

"UNA CUEVA DE LA PREHISTORIA"

También contiene una pluma estilográfica, "de las que ya no se usan, y que fue un gran avance tecnológico" tras la pluma de ave y el tintero. Un bolígrafo, "instrumento muy útil, pero triste en su origen" (ya que se inventó para los bombardeos aéreos, según detalló) y un rotulador son otros de los "vestigios" que dentro de un siglo parecerán sacados de "una cueva de la Prehistoria".

Pacheco, quien también introdujo la nota de prensa en la que las futuras generaciones podrán leer quién fue, bromeó al colocar su legado en la caja que hace años alojase dinero y objetos de valor del banco. "Estoy tan acostumbrado a manejar dinero", dijo, para después firmar en el libro de honor del Instituto Cervantes y recibir una llave simbólica y un certificado acreditativo de la cesión.