Restauran por 'primera vez' las campanas de la catedral de La Habana

Publicado 24/12/2018 11:14:07CET
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   LA HABANA, 24 Dic. (Notimérica) -

   Las famosas campanas de la catedral de La Habana fueron quitadas de su lugar habitual para someterlas, según muchos expertos, 'por primera vez' a un proceso de restauración. Y es que la historia desconoce si les fue dada algún tipo de conservación en algunos de los procesos de restauración que ha tenido la catedral.

   Entre los pasados mes de septiembre y noviembre, estas ocho campanas fueron situadas en los adoquines de la plaza donde se encuentra esta catedral de estilo barroco.

   De este modo, las campanas se encontraban visibles para todo el mundo cada una con su nombre y año de fundición inscritos a relieve con la ortografía de la época y trazos de diferentes estilos, anagramas, símbolos e imágenes religiosas: La San José, El Divino Corazón de Jesús y la Madre Santísima de La Luz, Mediate, Nuestra Señora de La Caridad y Remedio, San Cristóbal, San Miguel, San Pedro y la campana del ingenio Maynicu propiedad de Don Pedro Iznaga, según informó 'Excelencia News Cuba'.

   Al llevar a cabo este proceso de restauración de las campanas, los investigadores e historiadores fueron participes de nuevos descubrimientos. Uno de ellos estuvo en la campana denominada Nuestra Señora de la Caridad y Remedio, que resultó ser la más antigua de todas. Con un peso de dos toneladas, en ella está reflejado el año de su realización: 1343. Es probablemente uno de los objetos más antiguos del Caribe pues fue fundida mucho antes de la conquista de América y se piensa fue hecha en Europa.

   Por el momento se desconocen como estas llegaron a Cuba. Pero lo que sí se conoce es que las campanas no fueron fundidas precisamente para la catedral de la Habana. Se presupone que muchas de ellas vienen de otros templos que fueron deshabilitados o destruidos siglos atrás como es el caso de la Parroquial Mayor que estuvo emplazada donde hoy se encuentra el Museo de la Ciudad, antiguo Palacio de los Capitanes Generales.

   Aunque fueron fundidas en bronce, durante la restauración se encontraron residuos de oro y plata, pues se conoce que a muchas de ellas se les agregaban estos metales preciosos para mejorar y embellecer su sonido.

   La más grande de las ocho, es la San Pedro de 1762 que pesa cuatro toneladas y probablemente sea la campana más grande de Cuba, esta solía tocarse cuando morían los obispos durante la época de la colonia. Y la más pequeña es la San José con 700 kilogramos.

   Estas campanas volvieron a sonar el pasado 15 de noviembre tras dos meses de silencio. Ahora seguirán sonando como siempre. Ya sea para convocar a misa o cuando la ciudad viva algunos de sus más significativos festejos.

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