Brasil.- Oliveira no renuncia al Mundial: "Tengo algunos partidos para demostrar que estoy bien"

Actualizado 19/04/2006 15:34:30 CET

SEVILLA, 19 Abr. (EUROPA PRESS) -

El delantero del Betis cedido al Sao Paulo Ricardo Oliveira ha dejado claro que no renuncia a jugar el próximo Mundial de fútbol con la selección brasileña ya que, aseguró, tiene por delante con su nuevo equipo "algunos partidos para demostrar" que está bien físicamente.

Oliveira comenzó ayer a entrenar con balón, para ponerse a punto tras recuperarse de la grave lesión de rodilla que sufrió el pasado 1 de noviembre ante el Chelsea. El Sao Paulo encara la pelea por la Copa Libertadores aunque con Oliveira se está teniendo la consideración de adaptarle un entrenamiento específico junto con los habituales suplentes.

El propio técnico del cuadro paulista, Muricy Ramalho ha admitido su sorpresa por la buena evolución de Oliveira. "Tuvo cuarenta minutos de entreno y me ha sorprendido mucho. De aquí a poco ya podrá hacer trabajo colectivo", aseguró.

Y es que el mismo delantero, cuyas evoluciones está siguiendo el médico de la selección brasileñas José Luiz Runco, no oculta sus deseos por vestir la elástica auriverde en la cada vez más cercana cita mundialista. "Tengo algunos partidos para demostrar que estoy bien, sin problemas en la rodilla. Es importante volver a jugar bien.

Si iré al Mundial no lo sé, eso va a depender del 'profesor' Parreira aunque espero así sea", refirió.

Como se recordará, el Betis ha incluido en el contrato de cesión de Oliveira --que expira el 10 de agosto-- una cláusula de penalización de un millón de euros y si el retorno del jugador se demora más allá del 12 de agosto, además de contemplar un seguro por si se lesiona de nuevo.

Lo cierto es que es hoy mismo se ha conocido que Oliveira, pese a que cuando llegó a Sevilla el 9 de abril decía que no sabía dónde iba a jugar cuando el Betis lo liberara para jugar cedido en Brasil, ya estaba preinscrito por el Sao Paulo en la Confederación Brasileña de Fútbol desde el pasado 23 de marzo o, lo que es lo mismo, veinte días antes de que se oficiliazara su cesión, el pasado 11 de abril.

Y es que el plazo en Brasil para inscribir jugadores procedentes de Ligas extranjeras acababa el 25 de marzo por lo que, si se hubiese excedido en tiempo, el ariete no habría podido jugar en su país.