Actualizado 21/10/2011 23:15 CET

Brasileña Rousseff decidirá sobre ministro Deportes

Por Raymond Colitt

BRASILIA (Reuters/EP) - La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, decidirá la suerte de su ministro de Deportes después de una reunión prevista con el funcionario el viernes para discutir las acusaciones de corrupción en su contra, dijo una fuente del Gobierno.

Acusaciones de que Orlando Silva recibió 40 millones de reales (23 millones de dólares) en sobornos en beneficio propio y de su Partido Comunista han avergonzado al Gobierno y podrían complicar los ya atribulados preparativos de Brasil para la Copa del Mundo 2014 y los Juegos Olímpicos 2016.

Si Rousseff retira su apoyo, Silva se convertiría en el quinto ministro en renunciar este año por un escándalo ético, mientras la mandataria adopta una línea dura contra la corrupción y una escasez de fondos alimenta una rivalidad dentro de su coalición.

"Ella quiere reunirse personalmente con él antes de decidir", declaró la fuente, que estaba bien informada sobre la situación, pero no cuenta con autorización para hablar públicamente al respecto.

La agenda de la mandataria no da cuenta de reuniones con el titular de Deportes, pero otra fuente en la oficina de la presidenta dijo que podrían verse en la tarde o en la noche.

Silva ha sido el hombre clave del Gobierno para coordinar inversiones y mejoras a la infraestructura para los megaeventos deportivos, que Brasil espera que le ayuden a mostrar su surgimiento como una potencia económica.

El ministro ha negado vehementemente las acusaciones en su contra, la mayor parte de las cuales provienen de un contratista descontento, arrestado el año pasado en una investigación sobre una supuesta operación de recaudación ilegal de fondos por parte del Partido Comunista.

La partida de Silva podría complicar aún más los preparativos para la organización de los mayores eventos deportivos del mundo en momentos en que la construcción de estadios e infraestructura de transportes para el Mundial, en particular, enfrenta críticas por un lento avance y un incremento de costos.

SERIE DE RENUNCIAS

Rousseff se reunió con altos asesores el jueves en la noche para revisar las acusaciones contra Silva tras un viaje oficial a Africa, dijo una fuente del Gobierno.

El periódico local Estado de S.Paulo publicó el viernes que la presidenta había decidido tras esa reunión que reemplazará a Silva con otro miembro del Partido Comunista.

Cinco miembros del Gabinete ya han renunciado a sus cargos desde que Rousseff asumió su mandato el 1 de enero, cuatro de ellos por escándalos éticos que exacerbaron disputas dentro de la coalición y llevaron a aliados a boicotear por un breve período la agenda de la presidenta.

Sin embargo, esas renuncias no parecen haber dañado a Rousseff. La mandataria obtuvo un índice de aprobación de un 71 por ciento en un sondeo de opinión de septiembre, aparentemente ganando apoyo de votantes de clase media por lo que se ve como su postura más enérgica contra la corrupción política endémica de Brasil.

Debido al pequeño tamaño del Partido Comunista, es improbable que el escándalo cause las mismas divisiones en la coalición oficialista, que incluye a partidos desde la extrema izquierda a la centroderecha.

Pero el incidente probablemente renovará un debate público sobre temas relacionados con el financiamiento de campañas políticas, que muchas analistas afirman que está en el corazón de la corrupción entre los políticos.

El Partido Comunista ha sido acusado de haber usado parte de los sobornos para financiar una campaña electoral en el 2006 y otros gastos.

El popular predecesor de Rousseff, Luiz Inácio Lula da Silva, casi fue sometido a un proceso de impugnación en el 2005 por un plan de financiamiento ilegal de campaña en el oficialista Partido de los Trabajadores (PT).

Una propuesta legislativa para endurecer las reglas del financiamiento de campañas políticas ha estado estancada en el Congreso desde entonces.