El campo de golf de Río 2016 acumula críticas por arrasar parte de un parque natural

Actualizado 03/01/2015 12:16:05 CET
La construcción del campo de golf de Río 2016 genera polémica
Foto: RICARDO MORAES / REUTERS

RÍO DE JANEIRO, 3 Ene. (Notimérica) -

   Los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 serán los del regreso del golf como deporte olímpico, pero para que eso sea posible los organizadores están afrontando una fuerte polémica: el futuro campo se está construyendo en los márgenes de un valioso parque natural, lo que ha provocado protestas de ecologistas y otros activistas críticos con los fastos del macroevento deportivo.

   Cuando Río de Janeiro fue designada sede olímpica, la ciudad ofreció al Comité Olímpico Internacional (COI) dos de sus campos de golf ya existentes, que podrían adaptarse a los Juegos con unas obras de reforma y ampliación.

   Sin embargo, el COI exigió la construcción de un nuevo campo de 18 hoyos, que ya está tomando forma en Barra de Tijuca, una de las zonas de la ciudad con más presión inmobiliaria y al mismo tiempo con un alto valor medioambiental.

   De hecho, el campo se construye junto a la reserva natural de Marapendi, una zona de lagunas y manglares limítrofe con el océano y protegida desde hace años, donde habitan especies en peligro como la mariposa de playa y el caimán de cuello amarillo, según explicaba a Notimérica.com el biólogo y activista Marcello Mello.

   Mello forma parte del colectivo 'Golfe para quem?' (¿Golf para quién?), muy crítico con la necesidad de construir otro campo de golf en Río de Janeiro y más todavía en los límites de una zona protegida. "Es un crimen ambiental", remarca, mientras denuncia que el Ayuntamiento ha aprobado leyes a medida para que las obras puedan salir adelante.

   El campo de golf olímpico ocupará un área de 970.000 metros cuadrados, de los cuales el 3,5% ocupa terreno del parque natural. El resto era una zona degradada por una antigua empresa cementera.

   Mientras el Ayuntamiento alega que el campo ayudará a restaurar la zona con vegetación autóctona, los ecologistas subrayan que el ecosistema se degradó premeditadamente para después poder entregar las tierras a los especuladores.

   El campo está presupuestado en 60 millones de reales (22,5 millones de dólares), pero no costará nada a las arcas públicas. Lo paga una constructora, que a cambio ha recibido un terreno adyacente donde podrá construir 23 torres de apartamentos de lujo --con cinco plazas de garaje por casa, piscinas y terrazas de más de mil metros cuadrados en primera línea de mar--.

   Desde que empezó el proyecto, los miembros de 'Golfe para quem?' llevaron el caso a la Justicia alegando que las obras empezaron a toda prisa sin esperar una declaración de impacto ambiental, y aunque en un principio el Ministerio Público les dio la razón, el Ayuntamiento recurrió y ahora las partes están a la espera de un pronunciamiento definitivo, que decidirá si las obras son legales o no.

UNA ACAMPADA PARA PROTESTAR

   En todo caso, el césped ya está crecido y el campo se encuentra al 95%, tan sólo falta construir el edificio del club de golf. Para llamar la atención de la opinión pública, un grupo de jóvenes que se autodenominan como "anarcoecologistas" están acampados en la zona a modo de protesta desde principios de diciembre.

   Los integrantes de la acampada 'Ocupa Golfe' explicaban en declaraciones a Notimérica.com que no están en contra de la celebración de los Juegos Olímpicos, pero sí de los gastos innecesarios, pues en su opinión la población de Río tiene otras prioridades. "El golf es un deporte elitista y el alcalde entregó esta tierra para los constructores. Empezó un juego de corrupción para que el campo se pudiera construir", lamentaba uno de ellos.

   El alcalde de Río de Janeiro, Eduardo Paes, ha resaltado en varias ocasiones que la construcción del campo no es ningún delito ambiental y se ha comprometido a que una vez terminados los Juegos el campo se gestione mediante concesión pública; es decir, no será necesario ser socio de un club para jugar en él, aunque sí habrá que pagar.

   Además, a cambio de invadir el 3,5% del parque de Marapendi, el Ayuntamiento ha creado el parque Nelson Mandela, de extensión similar al Marapendi entero, aunque los ecologistas puntualizan que esa nueva zona protegida en realidad ya lo estaba, por lo que no equivale a ningún nuevo compromiso con el medio ambiente.