Publicado 28/09/2026 10:24

Diego Poncelet: "De niño me encantaba que me llamasen loco, encontraba mi lugar a través de esa locura"

Archivo - El 'skater' español Diego Poncelet, en Austria.
Archivo - El 'skater' español Diego Poncelet, en Austria. - RED BULL - Archivo

MADRID 28 Sep. (EUROPA PRESS) -

El 'skater' español Diego Poncelet, bicampeón del mundo en 'downhill skateboarding', "la Fórmula 1 del 'skate'", no esconde que le encantaba que le dijeran "loco" cuando era un niño, su "cumplido favorito", porque para él el miedo "es una herramienta muy bonita" capaz de transformarse en "un fuego positivo" para el día a día.

Diego Poncelet fue bicampeón mundial de descenso en monopatín en 2022 y 2023. Fue el mejor del mundo en una disciplina en la que se alcanzan los 130 km/h bajando por una carretera. "Es la Fórmula 1 del skate", resumió el deportista nacido en México y que creció en España y Suiza en una entrevista con Europa Press.

Poncelet explicó que en descenso intentan "bajar carreteras de montaña lo más rápido posible", y la técnica se centra en "cómo frenar". "Es como un coche de rally o el snowboard, pero sobre asfalto. Y nos da una impresión de estar como levitando. Esa mezcla como de control y de adrenalina es lo que creo que nos gusta", agregó.

"A los 17 años me di cuenta de que quería ser profesional y entonces decidí ponerme a fondo con el sueño de ser campeón del mundo. Lo conseguí en 2022 y en 2023 y a partir de ahí decidí encontrar otros desafíos personales, intentar encontrar las carreteras más difíciles del mundo y estoy en ello", sintetizó.

Aunque Poncelet no empezó a practicar deporte con el skate. "Yo empecé con deportes más tradicionales como el fútbol, el hockey, hice boxeo también, pero mi madre me decía que siempre empezaba algo y lo dejaba a los pocos meses, pero en realidad nos dimos cuenta de que no había encontrado todavía lo mío", reveló.

"Mi primer contacto con los deportes extremos fue el 'freeride'. Me importaba mucho dominarme a mí mismo y tener ese coraje. Siempre he valorado muchísimo el valor y entonces me ponía ahí encima, cogía mis dos palos, me ponía metal en los auriculares y me lanzaba, no había esperanza de conseguirlo, y al principio no se me daba bien, pero después supe desconectar la conciencia para entrar en el 'flow state', el inconsciente, que es capaz de procesar mucha más información", dijo sobre sus inicios en la nieve.

Porque Poncelet buscó desde niño "la locura". "Que me llamaran loco era mi cumplido favorito, lo buscaba en el esquí, en lo cotidiano, en el skate cuando lo encontré. Y con el paso del tiempo me fui dando cuenta de que tenía que ver con una noción de autenticidad propia, encontraba mi lugar en el mundo a través de esta locura y estas cosas que hacía", reflexionó.

"Con el tiempo se fue convirtiendo en una adicción, pero muy sana. Existe el riesgo, pero es una adicción de la que uno es consciente. Supongo que una adicción se podría definir por algo que cuando paras sientes que lo necesitas y eso lo noto mucho. Hay veces que no patino durante semanas y noto como un vacío en mí", admitió.

Poncelet entrena fuerza en el gimnasio y hace "mucha movilidad" para prevenir lesiones y "porque la coordinación es algo que te entrena la mente de alguna forma". "Intento patinar lo máximo posible, pero tampoco demasiado, porque si patino demasiado, me desensibilizo, y eso puede ser peligroso porque ya no me doy cuenta cuando voy rápido. Es un deporte tan táctil, que quiero sentir el viento en mis brazos y lo que pasa por debajo de mi tabla", añadió.

"NO ME DA MIEDO LA MUERTE, SÍ AL VACÍO EXISTENCIAL"

Cuando no patina, a veces piensa si arriesga su vida "para nada". "Piensas, 'hostia, ¿será verdad?'. Pero después, en el momento que te subes a la tabla, ya se disipan todas las dudas. Al instante te sorprendes con una sonrisa como inconsciente, de oreja a oreja, y piensas, 'vale, por eso lo hago'", apuntó.

"Lo que te engancha es saber que si no lo haces bien, podría ser una consecuencia (la muerte). Entonces, saber que eres dueño de tu propio destino te da una libertad increíble. La libertad es eso, la autoresponsabilidad. Entonces, cuando te pones en esas situaciones, en vez de tener la muerte detrás de ti, encararla y enseñarla los dientes, eso sí que tiene un peso increíble", defendió.

Pero quiso dejar claro que su deporte no es como "tirar los dados" y jugar al azar. "Me ha pasado un par de veces que he tenido caídas que fueron más o menos tiradas de dados, y después tienes pesadillas. Nunca es el objetivo. Normalmente, tiene que ver con el control. Yo llegué a la conclusión de que tenía que dedicarme al 'downhill' por haber pensado demasiado sobre la muerte. Ya que de todas formas un día me voy a morir, tengo que vivir lo más intensamente posible", afirmó.

Y aunque resulte complejo, da tiempo a pensar cuando bajas una carretera a 130 km/h con un skate. "¿Como cuando hay carreras de Fórmula 1 y dicen que Fernando Alonso es el mejor porque es capaz de ver las pantallas? Pues es lo mismo. Yo me he sorprendido pensando en lo que sea patinando", comparó.

Pero también aparece el miedo. "Yo tengo miedo de muchas cosas, hasta del patín. La cuestión es cómo te relaciones con él. O nos domina o lo dominamos, básicamente. Es muy importante poder transformar ese miedo en un fuego positivo que te impulsa a ir más allá de tus límites. El miedo es una herramienta muy bonita, pero tiene una mala reputación que no merece", advierte.

"A mí no me da miedo la muerte. Lo que me da mucho miedo es el vacío existencial. Que a una persona le dé miedo morirse es un poco vano, porque hay que tener el valor para morirse de alguna forma. Pero hay que también saber encarar la muerte y lo que implica sobre la vida, ser responsable de su vida y de su muerte. Y si piensas en esto, yo creo que necesariamente te empuja fuera de un cierto conformismo. Yo creo que hay que tener algo por lo cual se está dispuesto a morir, para poder afirmar que vives en plenitud", explicó.

"LOS RESULTADOS ME GENERARON ANSIEDAD Y NEGATIVIDAD, ERA OTRA PERSONA"

Lo que sí le generó, incluso, obsesión fueron los resultados. "Me estresaba muchísimo. Los meses antes de una competición me transformaba en otra persona, me sentía envuelto en ansiedad y negatividad", recordó. "Y es porque en ese momento competía con la idea de demostrarme a mí mismo que yo valía algo, porque era un adolescente que tenía poca confianza en mí mismo. Entonces era como una relación tóxica", relató.

"A través del patín transformé esto en algo positivo porque me di cuenta de que lo importante en el sueño de alguien no es tanto lo que consigue sino la persona en la que se convierte en ese proceso. El patín me enseñó a intentar ponerme en situaciones en las que no te puedes mentir a ti mismo. Eres como un funambulista", agregó.

Finalmente, Poncelet abordó ese halo de ilegalidad que rodea a los deportes vinculados a la calle y lo urbano, y reveló una anécdota. "Cuando fui campeón del mundo por primera vez, me premió la Federación, pero luego iba a patinar y venía la policía y me echaba del mismo espacio donde me habían premiado. Una paradoja", lamentó.

"Tengo que decir que tampoco me interesaría que fuera totalmente legal, mola que esté en el margen. Y tampoco me interesaría que fuera totalmente ilegal. Obviamente, no le hacemos daño a nadie. Yo me siento oprimido por la ley en general, cuando conduces y ves paneles todo el tiempo y radares, no es que quieras necesariamente ir más rápido de lo permitido, pero sientes que te están mirando todo el tiempo", concluyó.

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