Actualizado 13/07/2014 12:47 CET

Maracaná, de templo del fútbol popular a estadio ultramoderno

El estadio de Maracaná de Río de Janeiro
Foto: RIOTUR
El estadio de Maracaná en Río de Janeiro El estadio de Maracaná en Río de Janeiro El estadio de Maracaná en Río de Janeiro

RÍO DE JANEIRO, 13 Jul. (Notimérica/EP) -

   El estadio de Maracaná de Río de Janeiro que albergará la final del Mundial este domingo ya no es el estadio más grande del mundo -llegó a albergar a 200.000 personas- y poco queda del espíritu popular que llenaban sus gradas; ahora es un moderno estadio con todas las comodidades, pero sigue siendo un templo para los amantes del fútbol.

   El Maracaná se construyó para el Mundial de Brasil de 1950 y entró rápidamente en la Historia: en la final Uruguay arrebató al país anfitrión la Copa del Mundo por dos goles a uno y propició un trauma nacional, el 'Maracanazo'. Han pasado 64 años y la selección brasileña esta vez ha sufrido el 'Mineirazo' en Belo Horizonte, pero son muchos los que piensan que la humillación ha sido mayor. Puede serlo aún más si Argentina, el eterno rival, se corona campeona del mundo en Maracaná.

   El estadio en el que jugarán alemanes y argentinos poco tiene que ver con el original. En 2013, antes de la Copa Confederaciones, se reinauguró tras dos años y medio de obras y 808 millones de reales invertidos (362 millones de dólares). De la estructura original quedó solo la fachada, declarada de interés histórico por el Instituto de Patrimonio Histórico y Artístico Nacional.

   La principal novedad es la reducción del aforo, que ahora es de 78.000 espectadores -en 1960 vieron la final 199.854 personas-. En 1999 atravesó la primera gran reforma y redujo su capacidad a poco más de 100.000 espectadores perdiendo el título de mayor estadio del mundo. Poco después se eliminó la grada 'geral', un área en el que los aficionados veían el partido de pie y cuyo ingreso era gratuito después de la primera parte.

   Además, el Maracaná cuenta ahora con un moderno techo translúcido que deja pasar la luz natural, se limpia automáticamente e incluso recoge el agua de la lluvia para que pueda ser reutilizada en los 292 baños disponibles. Éste y otros detalles le han valido la certificación de compromiso con el medio ambiente LEED (Leardership in Energy and Environmental Design), igual que el resto de los estadios del Mundial.

MODERNO PERO INACCESIBLE PARA MUCHOS

   En el estadio ahora se celebran todo tipo de eventos, desde conciertos masivos de estrellas del pop hasta bodas en la zona de la tribuna, que cuenta con palcos climatizados, muebles y baño privado. Pero los más críticos y los que se aferran a la nostalgia consideran que Maracaná ya no es lo que era y que se ha convertido en un lugar aséptico, y lo que es peor, elitista.

   De hecho, desde su reinauguración, está más vacío que nunca. Los hinchas de los barrios que antes llenaban sus gradas ahora no pueden asumir el precio de las entradas. La pasada temporada, el billete más barato para el mítico derbi carioca Fla-Flu (el Flamengo contra el Fluminense) podía llegar a costar 100 reales (44 dólares). Las aficiones de ambos equipos se unieron y boicotearon el partido. A pesar de que los clubes anunciaron bajadas de precios el problema persiste y son pocos los días en que el Maracaná se llena.

   A pesar de todo, sigue siendo un icono que va más allá del fútbol. En 2007 acogió las ceremonias de apertura y clausura de los Juegos Panamericanos y en 2016 pasará lo mismo con los Juegos Olímpicos. Será la primera vez que la antorcha se encienda en un estadio de fútbol y no en un estadio olímpico de atletismo.

   Desde su inauguración ha sido escenario de grandes episodios de la historia del fútbol. El 19 de noviembre de 1969 Pelé -'O Rei'-  marcó el gol número 1.000 de su carrera. Por su césped han corrido otros personajes históricos, como Mané Garrincha, delantero del Botafogo, que ahora ha dado nombre al nuevo estadio de Brasilia. Más recientemente ha albergado dos amargas derrotas para España: perdió la final de la Copa de Confederaciones contra Brasil y en el presente Mundial Chile la eliminó en la fase de grupos.

   El mítico estadio se llama realmente Jornalista Mário Filho, en honor a este periodista, que fundó el primer diario únicamente deportivo de Brasil, 'O Mundo Sportivo' y en los años 40 luchó para que el campo se construyera donde está ahora. Aunque toma el nombre del barrio que lo rodea, aún hoy, muchos cariocas desconocen que la palabra 'Maracanã' es un término indígena que en lengua tupí significa 'papagayo'.