Actualizado 03/03/2015 20:26:34 +00:00 CET

Violencia y crimen organizado en el fútbol argentino

Hincha de Boca Juniors se enfrenta a la Policía barras bravas
Foto: REUTERS

BUENOS AIRES, 3 Mar. (Notimérica) -

   La batalla campal que se produjo el pasado lunes en Argentina entre policías e hinchas de un equipo de fútbol, que se ha saldado con 26 policías heridos, tres de ellos de gravedad, vuelve a poner la violencia futbolística y su relación con la política y el crimen organizado en el punto de mira.

   El pasado lunes un enfrentamiento entre hinchas radicales --llamados 'barrabravas' en Argentina-- del equipo de cuarta división Laferrere y la Policía en el municipio de La Matanza acabó con 26 policías heridos, tres de ellos en estado grave, además de numerosos destrozos urbanos, incluyendo la quema de cuatro vehículos.

   A este enfrentamiento hay que sumar el tiroteo que se produjo en la mañana del martes, cuando la Policía realizó un operativo para detener a cinco 'barrabravas' de Laferrere e incautó varias armas, momento en que uno de los radicales inició un tiroteo durante el que recibió un disparo en el abdomen, tras lo cual fue llevado al hospital.

   Como consecuencia de esta batalla campal, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, se reunió de urgencia en la mañana del martes y anunció la suspensión del estadio de Laferrere para todo el resto del año 2015.

VIOLENCIA, POLÍTICA Y CRIMEN ORGANIZADO

   Los incidentes violentos en el fútbol argentino se han convertido en un mal cotidiano en el país y, como denuncian desde varios organismos, trasciende las fronteras de lo meramente futbolístico y se involucra con la política y el crimen organizado.

   Tras la 'tragedia de la puerta 12' en 1968, una avalancha en la que murieron 71 hinchas de Boca Juniors en el estadio de River Plate, los dos últimos años han sido los de mayor fatalidad en el fútbol argentino: en 2013 murieron 14 personas y en 2014, 18.

   La diferencia es que los datos de 2013 y 2014 muestran una violencia estructural y extendida, ya que esas muertes no se produjeron en un sólo incidente, sino en numerosos incidentes a lo largo de todo el país. Es más, desde mediados de 2013 los partidos sólo se juegan con público local, lo cual demuestra que la violencia está instalada en las calles más que en los propios estadios.

   La fundadora y expresidenta de la ONG Salvemos al Fútbol, Mónica Nizzardo, fue directiva del Club Atlético Atlanta y se convirtió en el primer y único directivo del fútbol argentino en denunciar a un grupo de 'barrabravas' en 2004.

   Sin embargo, en el año 2012 renunció a su cargo al frente de la ONG con una dura carta en la que criticó la connivencia de los dirigentes y la política ante el accionar mafioso de las barras, con duras palabras también para el propio presidente de la Asociación de Fútbol Argentino, el ahora difunto Julio Grondona.

   Durante varios años, Nizzardo denunció que los 'barrabravas' manejarían grandes cantidades de dinero provenientes tanto de las directivas de los clubes como de negocios ilícitos.

   "Con el estacionamiento, la reventa de entradas y el 'peaje' que reciben de muchos puesteros, sabemos que las primeras líneas de esa barra brava manejan cerca de medio millón de pesos al mes (100.000 dólares en aquel entonces)", dijo Nizzardo en 2012 en referencia a la barra del Club Estudiantes de La Plata.

   La barra brava de Laferrere, según ha explicado el periodista Pablo Carroza al portal Infobae, tendría fuertes vínculos con el intendente de La Matanza --municipio en el que está radicado el club--, ya que desde la municipalidad reciben el visto bueno para un servicio de furgonetas y taxis ilegales que recaudaría unos 30 millones de pesos anuales (3,5 millones de dólares actualmente).

   De hecho, en numerosas ocasiones las muertes violentas en el fútbol se producen por peleas entre barras del mismo club que luchan por el control de esos negocios, incluido el del tráfico de drogas, como se deduce de numerosos vínculos entre ambos mundos que han salido a la luz.

   La relación con los políticos también quedó en evidencia recientemente cuando, en una de las escuchas del caso Nisman, el piquetero oficialista Luis D'Elía revelaba que había pagado a la barra brava del club All Boys para acudir a un acto político con el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en la ciudad de Buenos Aires.

   En su carta de renuncia, Nizzardo criticó también a la presidenta del país, Cristina Fernández, por unas polémicas palabras en las que, en el año 2012, "realizó un exhaustivo homenaje a los delincuentes del fútbol, nuestros conocidos 'barrabravas', y minimizó la violencia del fútbol, metiendo en la misma bolsa a los amantes del fútbol y a los delincuentes del fútbol".

   Nizzardo abandonó la ONG desalentada por la falta de apoyo en todos los ámbitos institucionales, hasta el punto de que en su carta afirmó: "La violencia en el fútbol argentino no tiene solución".

   Estas palabras tuvieron eco en marzo de 2013, cuando el jefe de seguridad deportiva inglés, Chris Walley, visitó Argentina y, preguntado por el diario deportivo 'Olé' sobre la connivencia con los violentos, dijo: "Si la política apoya a los violentos, no hay solución".

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