Publicado 25/10/2021 11:20CET

Campanella recibe la Espiga de Honor de Seminci como un "buen fin de primer acto" antes de volver al teatro

El realizador argentino Juan José Campanella, Espiga de Honor de Seminci.
El realizador argentino Juan José Campanella, Espiga de Honor de Seminci. - SEMINCI

   VALLADOLID, 25 Oct. (EUROPA PRESS) -

   El realizador argentino Juan José Campanella ha avanzado este sábado en Valladolid que su intención es regresar a los escenarios porque "el teatro es como el turismo: si quieres conocer París, no te queda otra que ir", lo mismo que ocurre en el teatro, donde "no hay streaming que valga".

   Así lo ha indicado en declaraciones recogidas por Europa Press durante una rueda de prensa en el marco de la 66 edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), en cuya gala inaugural recibirá la Espiga de Honor del festival en la que ya es su sexta visita al certamen.

   En Valladolid, a la que se ha referido como una ciudad "muy querida" fue donde conoció a "amigos que todavía perduran" y a gente que luego ha sido de vital importancia en su carrera, lo que ha abastecido de un sinfín de hitos en torno a la Semana, entre los que ha rememorado que "el año que vino Brad Pitt", el premio al mejor actor fue para Harley Cross, protagonista de 'El niño que gritó puta' y en 2001 regresó con 'El hijo de la novia', que se hizo con la Espiga de Plata y la cual considera su "primer éxito".

   "Seminci es el festival al que más veces he acudido en mi vida pero eso trasciende lo anecdótico comparado con las amistades tan importantes que se forjaron aquí. Uno mira atrás y ve las familias que forma en la vida y que, a pesar de no ser de sangre, a veces son más profundas y duraderas que el amor", ha afirmado el realizador argentino.

   Ahora, regresa una vez más al festival para recibir la Espiga que premia una trayectoria con múltiples paradas en Valladolid: "Un premio es siempre una validación, también en momentos, como este, en que está todo en transición. Me sirve para recordar un poco todo y como un buen fin de primer acto".

   "¿Quién sabe que forma va a tener nuestra carrera de contadores de historias de aquí en adelante?", se ha preguntado, al tiempo que ha avanzado que el "gran amor" de ese "segundo acto" vital serán los escenarios, donde comenzase su carrera: "El teatro tiene algo que el cine no tiene. En el cine uno ve la representación de los actores, pero en el teatro, ve su alma y cada función es realmente distinta de acuerdo a cómo la audiencia reacciona; con una audiencia inspirada, se inspiran los actores".

   Preguntado por si la vida es cine o teatro, ha respondido, airoso, que "la vida es cuento", antes de apuntar que "lo que está cambiando del cine es que se está perdiendo el público en salas", algo que, sin embargo, "no ocurre en el teatro". Pero en su dilatada carrera, Campanella ha tocado también el palo de las series, ya que dirigió, según ha recordado algún capítulo de la aclamada 'House': "Me divierte estar en filmación, es un elemento social, pero la tele termina ahí. Cuando uno entrega, se acabó y sin embargo, en cine, es como que empieza. La televisión es cocinar y que se lleven el plato, pero el cine es ver cómo los comensales disfrutan la comida".

   Mientras, "el teatro es como el turismo: si quieres conocer París no te queda otra que ir, no hay streaming que valga en el teatro", ha incidido el argentino, quien, enamorado de un arte tan efímero y cambiante como el teatro, se ha confesado, a la vez, un "fanático de la restauración". "Estoy obsesionado por que las películas no se rompan, se pierdan o se arruinen", ha reconocido, consciente de esa "conexión a través del tiempo tan linda e importante" de la que hace gala el cine.

   No obstante, ha apuntado que no suele hacer revisionados de sus propias películas, de cuales solo hay una --que siempre evita nombrar-- de la que cambiaría algo, ya que "las demás, aún en sus errores, eran reflejo de lo que era en ese momento".

   Campanella, defensor a ultranza del humor y de todos aquellos que viven sus peores momentos con ironía, ha confesado que la primera versión de 'El secreto de sus ojos' era "prácticamente una comedia", película que en 2010 le valdría el Oscar a la Mejor Película Extranjera. "No te dan ni una cajita para llevarlo", ha bromeado, antes de incidir en que no se trata de un premio personal, sino "a la película, a todo un grupo de personas".

   Su último trabajo, 'El cuento de las comadrejas', se exhibirá este domingo, en una proyección especial dedicada al director en el marco del festival, en los cines Broadway. Una película que "tuvo la mala suerte de caer en la cuarentena", pero que para su director supone un "sueño dorado", un "homenaje al cine y a los que hacen cine, pero que puede disfrutar todo el mundo", por lo que ha animado a verla en salas: "Es un bombón para degustar, una película para disfrutar".