Publicado 16/12/2020 15:48CET

Cepal estima un crecimiento del 3,7% en 2021 en América Latina tras una caída del 7,7% este año

Una fábrica de Jiutepec, en el estado sureño de Morelos, en la que se fabrica de manera masiva mascarillas.
Una fábrica de Jiutepec, en el estado sureño de Morelos, en la que se fabrica de manera masiva mascarillas. - CARLOS TISCHLER / ZUMA PRESS / CONTACTOPHOTO

El desempleo se situará por encima del 10% en la región

MADRID, 16 Dic. (EUROPA PRESS) -

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) de Naciones Unidas ha actualizado este miércoles sus previsiones para la región latinoamericana, con una proyección de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) del 3,7% en 2021, tras una caída del 7,7% este año, su peor crisis económica en 120 años.

Según un documentado presentado por el organismo, en un contexto de contracción global, América Latina y el Caribe es la región más golpeada del mundo en desarrollo por la crisis derivada del coronavirus.

Por regiones, América Central caería un 6,5% en 2020 y se expandiría 3,8% el próximo año; mientras que El Caribe anotaría una contracción del 7,9% en 2020 y un crecimiento de 4,2% en 2021.

Esto se explica por la combinación de varios factores. Principalmente, en la década previa a la pandemia la región mostraba una trayectoria de bajo crecimiento, a lo que se suma un 2020 que enfrenta una combinación de choques negativos de oferta y demanda sin precedentes.

En este contexto, Cepal ha advertido de que pese a la recuperación y a la mejor previsión para este año, que anteriormente apuntaba a una contracción del 9,1%, la cifra de 2021 no alcanzará para recuperar los niveles de actividad económica prepandemia. De hecho, la recuperación del año que viene será fundamentalmente un rebote estadístico, pero la recuperación a niveles del 2019 no se alcanzarían hasta 2024.

Y es que, si bien los gobiernos han desplegado importantes esfuerzos fiscales y monetarios para manejar la crisis, las consecuencias económicas y sociales de la pandemia han sido exacerbadas por los problemas estructurales que la región arrastra históricamente.

Entre otros factores, las debilidades y brechas estructurales históricas de la región, su limitado espacio fiscal, la desigualdad, la escasa cobertura y acceso a la protección social, la elevada informalidad laboral, la heterogeneidad productiva y la baja productividad son algunos elementos que explican el alcance de los efectos de la pandemia, además de sus dificultades para implementar políticas que mitiguen estos efectos y los desafíos a la hora de emprender una reactivación económica sostenible e inclusiva.

Las consecuencias de la contracción de la actividad económica también viene acompañada de un aumento significativo de la tasa de desempleo, que se prevé en torno al 10,7% en 2020, así como una profunda caída de la participación laboral y un incremento considerable de la pobreza y la desigualdad.

"La dinámica del crecimiento en 2021 está sujeta a una alta incertidumbre relacionada con el riesgo de rebrotes de la pandemia, de la agilidad para producir y distribuir las vacunas y de la capacidad para mantener los estímulos fiscales y monetarios para apoyar la demanda agregada y a los sectores productivos", ha indicado la secretaria ejecutiva de Cepal, Alicia Bárcena.

La secretaria también ha destacado que la agenda para un crecimiento sostenible e inclusivo "requiere de una transformación productiva hacia sectores ambientalmente sostenibles, que favorezcan la generación de empleo y la innovación tecnológica".

Antes de la pandemia la región registró un crecimiento promedio del 0,3% entre 2014 y 2019, y en 2019 se situó en el 0,1%. En este contexto llegó la pandemia, por lo que los gobiernos se vieron obligados a establecer políticas de confinamiento, distanciamiento social y cierre de actividades productivas, lo que supone la peor crisis económica, social y productiva que haya vivido la región.