Publicado 22/10/2020 13:37CET

Latinoamérica.- Mathias Enard vuelve a su Francia natal con 'El banquete anual de la cofradía de sepultureros'

Mathias Enard vuelve a su Francia natal con 'El banquete anual de la cofradía de
Mathias Enard vuelve a su Francia natal con 'El banquete anual de la cofradía de - PIERRE MARQUES / LITERATURA RANDOM HOUSE - Archivo

En el libro explora temáticas como la naturaleza, la muerte o la interconexión de todo ser vivo

BARCELONA, 22 Oct. (EUROPA PRESS) -

El escritor Mathias Enard vuelve a la Francia rural donde se crió con 'El banquete anual de la cofradía de sepultureros', tras escribir cerca de una decena de novelas ambientadas en los Balcanes, América Latina o Próximo Oriente, donde vivió durante años.

"Sabía que algún día volvería literariamente a la zona en la que nací, aunque nunca me he desvinculado", ha explicado Enard este jueves en la rueda de prensa para presentar la novela, que publica Literatura Random House en castellano, y Editorial Empúries en catalán.

Escritor y traductor, Enard ha sido profesor de árabe en la Universitat Autónoma de Barcelona (UAB), y es autor de novelas como 'La perfección del Tiro' (2004), 'Remontando el Orinoco' (2006) --que se adaptó al cine--, 'Zona' (2008) o 'Brújula' (2015), con la que ganó el Premio Goncourt.

Con 'El banquete anual de la cofradía de sepultureros', Enard presenta su novela más contemporánea y también la "más divertida hasta la fecha", en sus propias palabras; y afronta temas como la muerte, la vida en el campo, el pasado, o la interconexión de todo ser vivo.

EL CAMPO Y EL PASADO

La obra explica la historia de David Mazon, un etnógrafo que ha dejado París para realizar su tesis doctoral en un remoto pueblo del norte de Francia, y su encuentro con los lugareños, que aportan una visión completamente distinta de la muerte y la naturaleza.

A través de esa interacción y de la mirada de los aldeanos, el autor explora el mundo rural actual y sus vínculos con el pasado; y mezcla con humor situaciones de incomprensión entre Mazon y los habitantes del pueblo, y escenas de la historia de Francia.

Para ello, el escritor utiliza la "mirada externa" del protagonista, que llega al campo a investigar como un científico; pero también la idea de la reencarnación, personificada en los sepultureros, de la que Enard se sirve para conectar a los personajes con los animales y humanos que fueron en el pasado.

INTERCONEXIÓN

"Me interesaba ver el microcosmos que hay en una aldea y, al mismo tiempo, intentar describir cómo todas esas experiencias están conectadas. A veces parece que los pueblos están fuera de la historia, pero yo creo que todos esos destinos están vinculados", ha declarado el escritor.

Con todo, Enard ha insistido en diferenciar entre la uniformidad y la vinculación con el pasado u otras realidades: "No somos todos lo mismo. Pero todos los seres humanos tenemos un destino único. Y partiendo de un lugar pequeño se puede llegar a lo universal".

Enard, que ha experimentado esa realidad a través de su carrera, sus viajes o su conocimiento de lenguas como el francés, el español, el árabe o el persa, describe esa realidad en el libro como una "inmensa telaraña de las almas; el ovillo de lana de los seres entremezclados en el tiempo".

Es la manera en que el autor quiere transmitir que todas las historias de la humanidad están unidas misteriosamente, y que "la solidaridad o la compasión no son cualidades que hay que aprender, si no que los seres humanos compartimos como algo lógico".