Publicado 30/03/2021 12:23CET

República Dominicana.- Fiscalía mantiene 9,5 años para el titular del 'Venus' y su pareja por traficar con 'coca' y prostitución

Los acusados y sus letrados en una de las sesiones celebradas en la Audiencia de Valladolid.
Los acusados y sus letrados en una de las sesiones celebradas en la Audiencia de Valladolid. - EUROPA PRESS.

VALLADOLID, 30 Mar. (EUROPA PRESS) -

La Audiencia de Valladolid ha dejado visto para sentencia el juicio contra el titular del club 'Venus de Nilo', Juan Carlos A.S, y su pareja, la dominicana Albelis N, para quienes el fiscal del caso ha mantenido invariable su petición de nueve años y medio de cárcel por traficar con 'coca' entre la clientela del local y prostituir a mujeres dentro del mismo.

En la segunda sesión del juicio, que se inició este lunes en la Sección Segunda de lo Penal de la Audiencia Provincial, el acusador público no ha modificado su solicitud de penas al entender que la pareja, cuyo local y domicilio fueron objeto de un registro por la policía el 11 de julio de 2019, no sólo distribuían cocaína entre los clientes del establecimiento sino que también favorecieron la prostitución aprovechándose de la especial vulnerabilidad personal y económica de las chicas, a las que imponían condiciones abusivas.

La postura del fiscal se apoya fundamentalmente en el testimonio de dos de las extrabajadoras del club de alterne, una de origen brasileño y otra rumana, que en su día denunciaron al hostelero por una deuda económica que mantenía con ellas, ya que un cliente al que realizaron un servicio les dejó a pagar cerca de 700 euros que ambas prostitutas reclamaron a posteriori al titular del negocio, tal y como ellas mismas reconocieron en el acto del juicio oral.

"MÓVIL ESPURIO"

Esta circunstancia, el supuesto "móvil espurio" es el que han esgrimido precisamente las defensas de los encausados para solicitar un fallo absolutorio de la sala al cincunscribir la denuncia a una "venganza" de origen económico exclusivamente, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

El defensor del hostelero, en su alegato final, ha mantenido que el delito de prostitución no se sostiene y ha hecho suya la versión de su patrocinado, la de otras tres extrabajadoras que han testificado en la segunda sesión del juicio e incluso la prestada por las propias denunciantes.

Según todas estas declaraciones, las trabajadoras del club ejercían la prostitución de forma "totalmente libre, voluntaria y sin imposición de reglas ni normas", como así han reiterado todas las chicas, incluidas las denunciantes, al asegurar que iban a su "bola", sin horarios fijados ni coacciones.

El letrado de Juan Carlos ha incidido además en que, según lo pactado, de cada "pase" o servicio sexual, su defendido se llevaba 15 euros por el uso de la habitación y otro 5 euros más por las sábanas, toallitas y preservativo, mientras que ellas se quedaban con los 30 restantes de los 50 en total que costaba cada servicio, tarifas que, como así han coincidido las mujeres que han testificado este martes, "son las habituales en el resto de clubes de toda España".

Respecto de la incriminación por tráfico de cocaína, fiscalía entiende probado que dicha actividad la ejercían los dos acusados en el club a través de las trabajadoras y que para ello Juan Carlos viajaba con frecuencia a Madrid para proveerse de la mercancía, como así también han corroborado las dos prostitutas que denunciaron al hostelero.

Sin embargo, la defensa de Juan Carlos recuerda que no hay prueba alguna de esta actividad, ya que la policía no cuenta con ningún acta de intervención y el resto de las trabajadoras niega haber presenciado la venta de droga en el local, de ahí que mantuviera que su defendido desempeñaba un mero papel de "custodio" de la mercancía, es decir, la persona a la que las chicas entregaban la droga para que se la guardara tras adqurirla éstas, para su autoconsumo, a un chico gitano que acudía al establecimiento con este fin.

Por su parte, el defensor de Albelis N, novia del hostelero, ha solicitado igualmente un fallo absolutorio al desmarcarla del negocio y limitar su papel al de mera colaboradora, en tareas unas veces de limpieza del local y otras de servir copas en la barra, cada vez que su pareja viajaba a Madrid para visitar a sus hijos y su padre.

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