Publicado 22/08/2026 09:14

Abel, el programador que perdió su hogar en el incendio de la Sierra Oeste: "Se pierde un paraíso y una forma de vida"

Llevaba casi cinco años viviendo en la Sierra y ahora trabajará en su reforestación

Las mascotas de Abel Viedma, un programador que vivía en San Martín de Valdeiglesias, en la vivienda que fue arrasada por el incendio de la Sierra Oeste.
Las mascotas de Abel Viedma, un programador que vivía en San Martín de Valdeiglesias, en la vivienda que fue arrasada por el incendio de la Sierra Oeste. - ABEL VIEDMA (CEDIDA)

MADRID, 22 Ago. (EUROPA PRESS) -

Un mes después del incendio de la Sierra Oeste, que arrasó miles de hectáreas y causó graves daños en el municipio de San Martín de Valdeiglesias, Abel Viedma, un programador que eligió esta zona para vivir, empieza a dar los primeros pasos para reconstruir la vivienda que durante casi cinco años fue su hogar.

El joven todavía recuerda el estado de su casa y los alrededores cuando acudió a rescatar a sus mascotas. A través de un grupo de vecinos se enteró del incendio que comenzó en su localidad tras arder un coche en la M-501. Desde Las Rozas, donde estaba visitando a su padre, se desplazó hasta la finca para salvar a sus tres perros y dos gatos.

"Se pierde un paraíso, un ecosistema increíble y una forma de vida. Es una tragedia", expresa en declaraciones a Europa Press. Su finca, de 16 años de antigüedad, estaba metida en el monte y la única vía para entrar era un camino de tierra. En un día vio cómo su hogar pasó de las llamas a las cenizas.

Abel eligió la Sierra porque era "su sueño" estar "en contacto con la naturaleza". Aunque ejerce de programador, le gusta trabajar en su tierra, incluso ha llegado a hacer vino y aceite de oliva, que vendía a sus contactos más cercanos.

"Ese día solo fui a por mis animales. Cuando llegué, parecía que estaba en otro planeta por todo el humo que había. No quise ni verlo. Al día siguiente ya vi todos los daños", detalla el joven, que ha iniciado una campaña para reunir 30.000 euros y destinarlos a su reconstrucción (https://donio.es/Abel).

En concreto, tiene que retirar los escombros, asegurar la estructura, reparar la vivienda y recuperar los suministros. El afectado reconoce que necesitaría más dinero para acometer todas estas actuaciones, pero considera que la cantidad que ha fijado como objetivo es "un buen punto de partida". El resto, explica, tratará de conseguirlo mediante préstamos y ayudas.

Pero más allá de lo material, el programador se ha "comprometido" con la zona y quiere seguir vinculado a ella. En estos días que va a la finca, ya trabaja en su reforestación o coloca agua para los animales. "Intentamos ayudar en todo", subraya.

"HAY VECINOS QUE NO SABEN NADA DE LAS AYUDAS"

El programador teme que en el próximo verano esta historia vuelva a repetirse en otros rincones de la Comunidad de Madrid o de España. "Ver todo lo que vi, animales muertos y un paraíso destruido, me preocupa", reflexiona.

Considera que "está mal montada" la coordinación de las ayudas y, según relata, los vecinos llevan "años quejándose de leyes muy restrictivas o amenazas de multas". Pese a los anuncios de reconstrucción, advierte que la vecindad "no sabe nada" de las subvenciones.

Durante el incendio, Abel también perdió los ordenadores con los que trabajaba. Su empresa, según explica, tuvo "paciencia" ante la situación y en una semana le proporcionó nuevos equipos para que pudiera retomar su actividad. La normalidad ha vuelto en el ámbito laboral, pero aún queda mucho para hogar. Mientras tanto, mira hacia el futuro y quiere contribuir a recuperar el entorno que perdió: "Quiero formar parte de esta reforestación".

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