Actualizado 01/03/2015 13:47 CET

Adiós a Mujica, el presidente uruguayo convertido en figura internacional

Uruguay's President Jose Mujica
Foto: ENRIQUE CASTRO-MENDIVIL / REU

MONTEVIDEO, 1 Mar. (Notimérica) -

   El presidente saliente de Uruguay, José Mujica, deja este domingo a su sucesor, Tabaré Vázquez, el sillón presidencial que ha ocupado durante cinco años en su país. Las encuestas de finales del año pasado daban un 58 por ciento de aprobación al mandatario y un 23 por ciento de rechazo.

   La figura del exguerrillero tupamaro de 79 años ha traspasado las fronteras de su país y ha logrado un gran reconocimiento internacional. Buena parte de ello se debe a su carismática figura, siempre cercana, pero también a que su Gobierno ha conseguido récords en reducción de la pobreza y crecimiento del empleo.

   Mujica, que pasó once años encarcelado en duras condiciones durante la dictadura, con poca compañía más que él mismo, tuvo "mucho tiempo para pensar", suele decir. Esta terrible época le sirvió para distinguir aquellas cosas imprescindibles en la vida de aquellas que no lo eran.

   Muy crítico con el consumismo, el sistema económico capitalista, la desigualdad y las élites políticas, sin duda lo que diferencia a Mujica de otros presidentes izquierdistas es que predica con el ejemplo. La mayor parte de su sueldo se destina a obras sociales, vive en una humilde 'chocita' de campo, conduce su destartalado coche de toda la vida y usa un celular antiguo que sólo sirve para realizar y recibir llamadas.

   "La culpa es de los otros presidentes. Lo raro es como viven ellos. La mayor parte de la gente que componen las naciones no viven como viven los presidentes. Yo vivía así antes del Gobierno y si no gobierno, igual", indicó Mujica a un programa de televisión español.

LAS MEDIDAS DE MUJICA

   Durante estos cinco años, el mandatario ha realizado importantes reformas económicas y también ha llevado a cabo otras medidas más polémicas y atrevidas.

   Gracias a los cambios en la economía, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Uruguay ha pasado a ser el segundo país con menor pobreza en la región y el primero con menores índices de indigencia. En estos años, el país ha logrado reducir la pobreza del 40 al 11% y mejorar la distribución de la riqueza.

   También Mujica ha conseguido reducir el desempleo. Durante su gestión, se registró un crecimiento real de los salarios y de las pensiones por jubilación.

   Asimismo, el mandatario saliente ha diversificado la energía, realizando inversiones en parques eólicos en el país, implementando tecnologías en energía solar y construido centrales eléctricas y plantas para la producción de etanol y biodiésel.

   Sin duda, la acción más polémica de Mujica ha sido impulsar la ley de la legalización de la producción, venta controlada y consumo de marihuana en el país. Una decisión que pretende "arrebatarle parte del negocio" al narcotráfico y que tiene un futuro incierto debido a que es todo un experimento en la región. El propio mandatario reconoce que no sabe qué pasará con la ley en un futuro.

   En definitiva, Uruguay ha vuelto a ocupar un espacio de cierta relevancia en el ideario colectivo internacional gracias a un presidente que ha aplicado medidas que podrían exportarse a otros lugares y que en sí mismo es un ejemplo en muchos sentidos.