Publicado 21/09/2021 18:15CET

Afganistán.- Qatar defiende el diálogo con los talibán y mantener la ayuda humanitaria a Afganistán

Vehículos con milicianos talibán en Kandahar
Vehículos con milicianos talibán en Kandahar - SANAULLAH SEAIM / XINHUA NEWS / CONTACTOPHOTO

MADRID, 21 Sep. (EUROPA PRESS) -

El emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani, ha defendido este martes ante la Asamblea General de Naciones Unidas la necesidad de dialogar con los talibán en el nuevo escenario político afgano, así como dejar la ayuda humanitaria al margen de cualquier tipo de controversia.

El dirigente qatarí ha admitido el "punto de inflexión" que ha supuesto para Afganistán la fulgurante ofensiva talibán, que derivó el 15 de agosto en la toma de Kabul por parte de la insurgencia y en el control político 'de facto' de todo el país.

Al Thani, que ha defendido el compromiso de su país con las evacuaciones internacionales desde Kabul --un "deber humanitario", ha apuntado--, ha subrayado que "la guerra no es ninguna solución" a los conflictos y, por tanto, debe haber diálogo entre las partes.

En este sentido, y aunque considera que son los propios afganos quienes deben decidir su futuro, ha sugerido también patrones de comportamiento a la comunidad internacional, por ejemplo "separando la ayuda humanitaria de las divergencias políticas" y manteniendo el diálogo con los talibán.

El emir ha considerado "importante" este diálogo, ya que considera que el boicot solo servirá para aumentar la polarización en Afganistán. "No es una cuestión de victoria o derrota", ha apostillado durante la principal sesión de la Asamblea General, a la que ha acudido precisamente el embajador del depuesto Gobierno afgano.

Qatar ha acogido en estos últimos años la oficina política de los talibán, responsable del acuerdo sellado en 2020 con Estados Unidos y que ha terminado derivando en la salida de todas las tropas internacionales. Al Thani ha prometido que hará "todo lo posible" para conservar los logros alcanzados.

El dirigente qatarí ha sugerido que situaciones como la de Afganistán demuestran que "no se puede imponer un Estado desde el exterior", estableciendo una diferencia entre lo que supone "cumplir con el deber" por parte de un país extranjero e "imponer la tutela".