Publicado 16/06/2020 15:03CET

África.- Las migraciones en el oeste y el centro de África se desploman un 50 por ciento en la primera mitad de 2020

MADRID, 16 Jun. (EUROPA PRESS) -

Las restricciones de viaje impuestas para prevenir la expansión del nuevo coronavirus se han traducido en zonas del oeste y el centro de África en un drástico descenso de las migraciones durante el primer semestre de 2020, de casi el 50 por ciento si se compara con el mismo periodo de 2019.

Así se extrae de un informe de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) elaborado a partir de los datos recogidos en 35 puntos de tránsito. La agencia estima que al menos 33.000 migrantes están atrapados en alguna frontera de la región.

"La mayoría de ellos han perdido sus trabajos o fuentes de ingresos, lo que también supone un obstáculo para acceder a servicios médicos", ha afirmado la directora en funciones de la OIM para esta zona, Sophie Nonnenmacher, en un comunicado.

Las restricciones no solo han afectado a los migrantes, sino también a desplazados internos --hay más de seis millones en el oeste y el centro de África-- o a comunidades fronterizas que dependen en gran medida del comercio con países vecinos. En una región donde el 60 por ciento de la economía es informal, este tipo de movilidad es clave para conseguir un mínimo sustento.

"Por el confinamiento, no puedo salir de Uagadugú para vender el jabón que fabrico en otras localidades", dice un trabajador migrante entrevistado por la OIM. "Es como si tuviese que empezar de cero una vez más", lamenta.

El área que conecta Malí, Costa de Marfil y Burkina Faso sería "un buen ejemplo" de la dinámica migratoria que caracteriza a toda la región, ya que en ella es habitual que las personas crucen fronteras para trabajar en plantaciones agrícolas o explotaciones mineras, según otro responsable de la OIM, Damien Jusselme. Muchos han optado por pasos irregulares y hay "miles" de temporeros incapaces ahora de volver a casa.

EFECTOS EN LAS REMESAS

Coincidiendo con el Día Internacional de las Remesas Familiares, la OIM también ha querido recordar los efectos que acarrean las trabas en los flujos migratorios para una fuente de ingresos clave para millones de personas. La ONU estima que una de cada nueve personas depende de las remesas.

El Banco Mundial prevé que la crisis de la COVID-19 llevará a un descenso del 23 por ciento de las remesas hacia el África subsahariana.