Publicado 10/10/2020 10:19CET

África.- Mujeres africanas defienden sus derechos intentando cerrar la brecha entre la ley y la realidad

África.- Mujeres africanas defienden sus derechos intentando cerrar la brecha en
África.- Mujeres africanas defienden sus derechos intentando cerrar la brecha en - MINISTERIO DE ASUNTOS EXTERIORES Y COOPERACIÓN

Níger y Chad tienen fijadas cuotas para las mujeres en política, pero el desconocimiento lastra su aplicación

NIAMEY/YAMENA, 10 Oct. (de la enviada especial de EUROPA PRESS Carolina Jiménez) -

"Ésta es una sociedad patriarcal, las prácticas tradicionales no escritas pesan sobre las leyes escritas y hay cosas que no podemos hacer". Quien así habla es Clarisse Nehoudamadji Nailar, presidenta nacional de la CELIAF, la mayor plataforma de organizaciones femeninas de Chad.

En este país del Sahel, que ocupa el tercer lugar por la cola y en el Índice de Desarrollo Humano y tiene una tasa de natalidad de 6,8 hijos por mujer, está en vigor desde 2018 la Ordenanza número 12, que reserva una cuota del 30 por ciento para las mujeres en cargos electos, pero la ley ni siquiera es conocida por gran parte de la población.

Chad tiene previsto celebrar en 2021 elecciones presidenciales -aunque su presidente, Idriss Déby, gobierna el país desde 1990 con cada vez mayor poder-- y legislativas. La red de antiguas ministras y parlamentarias (REFAMP) ha estado visitando centros de registro electoral y ha detectado que de las alrededor de 50 personas que se registran para votar cada día solo 10 son mujeres.

A su juicio, falta información, porque, aunque la Comisión Nacional electoral (CENI) "hace su trabajo, no todo el mundo tiene radio o televisión". La red tiene la intención de visitar a las direcciones de los partidos políticos para recordarles la obligación de incluir mujeres en sus candidaturas, y no en los últimos puestos y estudia cómo poner en marcha un fondo para ayudar a mujeres a hacer campaña.

Lo cuenta Elise Loum, responsable de la red, en un almuerzo de mujeres, incluida la ministra para la Mujer del país, Amina Priscille Longoh, organizado con motivo de la visita a Yamena de la ministra española de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación, Arancha González Laya, que es además presidenta de turno de la Alianza Sahel, una plataforma de cooperación al desarrollo con los países del G5 Sahel (Mauritania, Malí, Níger, Burkina Faso y Chad).

González Laya viajó a Yamena después de visitar Niamey, la capital del vecino Níger. El país tiene el triste record de ser el menos desarrollado del mundo y el que tiene la mayor natalidad, 7,2 hijos por mujer. En Níger, un 16 por ciento de la población vive en un matrimonio polígamo, en su gran mayoría con dos coesposas, y las niñas, si bien se acercan a la mitad de la población escolar en la educación primaria, son solo un 26 por ciento de los alumnos de secundaria en zonas rurales.

"El problema que veo es que las leyes están escritas y que donde hay que trabajar es en la distancia entre la ley y la realidad", les dijo la ministra española a varias mujeres de la sociedad civil en un desayuno de trabajo en Niamey. Según dijo, quería saber "qué experiencias funcionan" para cambiar la mentalidad social no solo entre las mujeres, sino también entre los hombres. Viajó acompañada del director de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECID), Magdy Martínez-Solimán, en un momento en que la agencia está preparando el marco de cooperación con Níger 2021-2025.

LEY DE SALUD Y REPRODUCCIÓN

En Níger, el desconocimiento de la población lastra la ley de este país sobre salud y reproducción, que reconoce "muchos derechos" pero muchas mujeres, sobre todo en zonas rurales, la ignoran. "La ley dice claramente que toda persona dotada de plena capacidad mental tiene derecho a un método anticonceptivo", explica Mariamma Abdou, estudiante de quinto año de Medicina y presidenta de la Red de Jóvenes Embajadoras para la salud reproductiva y la planificación familiar.

"No todo el mundo puede conocer las leyes pero los que las conocen las tienen que dar a conocer a los demás", defiende Abdou. Entre los proyectos de esta joven está la colaboración con líderes religiosos, musulmanes y cristianos, para introducir un módulo de salud en las escuelas. También promueve iniciativas que tienen como eje los chicos jóvenes "para enseñarles que las mujeres tienen los mismos derechos, porque ellos van a ser padres y tienen que educar en los derechos".

Abdou pone sobre la mesa, además, la diferencia de oportunidades para las mujeres urbanas y rurales y cuenta que está desarrollando una aplicación móvil para que a través de geolocalización, las mujeres puedan tener información rápida sobre los servicios de salud en su área. Con todo, sus propias compañeras de mesa reconocen que el caso de esta joven, urbana, universitaria y activista, es algo extraordinario en el país.

GONZÁLEZ LAYA: LAS BATALLAS POR EL PODER NO SON AMABLES

"Vuestro combate es también el nuestro, en España", les dijo la ministra española. "Hablamos de empoderamiento, pero esa palabra incluye la palabra poder y hay que ser muy lúcidos, no es una batalla amable, es una batalla por el poder, y en toda batalla por el poder hay que organizarse y tener una estrategia", advirtió.

Níger también tiene elecciones a la vista. Su presidente, Issofou Mahamadou, no concurrirá a un tercer mandato y antes de que termine el año habrá elecciones presidenciales y locales. El país tiene una ley de cuotas que reserva un 25 por ciento a las mujeres, pero según Djibril Abarchi Balkissa, de la Asociación de Mujeres Juristas, no se cumple. Balkissa, que hace actividades de sensibilización política entre las mujeres, defiende que cuando se redacta una ley hay que dotarse "de los medios para hacerla cumplir".

El reto, en su opinión, es conseguir que estas mujeres lleguen a influir. "La solidaridad femenina no es que si una mujer se presenta todas la voten, sino que cada vez que una mujer ve vulnerados sus derechos todas las demás se levanten", remarca. No basta con alcanzar puestos de poder, dice esta activista, sino utilizarlos para hacer avanzar los derechos de las mujeres.

Así, a juicio de las cinco mujeres que hablaron con la ministra española en Níger --no solo activistas, también empresarias-- las recetas son varias, pero en buena medida pasan por trabajar con las propias comunidades, para que las mujeres sepan que pueden ser agentes de desarrollo económico, que conozcan sus derechos, que se impliquen en la actividad política no solo para alcanzar puestos de poder, sino para promover desde ellos nuevos avances.

En la última jornada del viaje de González Laya al Sahel, las mujeres chadianas le hablan de poner en marcha un plan de acción para aplicar la conocida como Resolución 1325 de la ONU para proteger a las mujeres y a las niñas en contextos de conflicto y postconflicto, un paso relevante en un país donde el principal desafío es el combate militar y de las fuerzas de seguridad contra el terrorismo.

La ministra española, por su parte, bromea con que para hacer avanzar la agenda de las mujeres en cualquier gobierno hay que "ser la mejor amiga" del responsable de Hacienda, "pero no para tener una línea presupuestaria sobre mujer, sino para incluir estos asuntos transversalmente en todos los ámbitos".

Contador