Publicado 24/09/2021 09:46CET

Alemania.- Annalena Baerbock y el reto definitivo de Los Verdes

20 September 2021, Rhineland-Palatinate, Mainz: Annalena Baerbock, leader of the Buendnis 90/Die Gruenen (ALliance 90/The Greens) and candidate for German chancellor, speaks during a campaign event on the banks of the Rhine in Mainz. Photo: Arne Dedert/dp
20 September 2021, Rhineland-Palatinate, Mainz: Annalena Baerbock, leader of the Buendnis 90/Die Gruenen (ALliance 90/The Greens) and candidate for German chancellor, speaks during a campaign event on the banks of the Rhine in Mainz. Photo: Arne Dedert/dp - Arne Dedert/dpa

MADRID, 24 Sep. (EUROPA PRESS) -

Cuando a mediados de abril Los Verdes proclamaron a una de sus líderes, Annalena Baerbock, como candidata a la Cancillería, dejaron claro que encaraban las elecciones parlamentarias con la máxima de las ambiciones. Cinco meses después, y tras una campaña de claroscuros, Baerbock previsiblemente tendrá la llave de la futura formación de Gobierno.

Los Verdes es una formación veterana en el terreno político alemán, con una amplia influencia territorial y experiencia de Gobierno a nivel federal. Entre 1998 y 2005, sirvieron de bastón al Partido Social Demócrata (SPD) para una coalición que dio paso a una etapa de refundación desde la oposición.

A día de hoy tienen 67 escaños en el Bundestag (Cámara Baja), pero los sondeos vaticinan que superarán ampliamente los resultados de las elecciones de 2017. Las encuestas les sonríen desde que Robert Habeck y Baerbock asumieron en 2018 el liderazgo conjunto del partido, con picos incluso por encima del SPD y el bloque conservador Unión Cristiano Demócrata (CDU)-Unión Social Cristiana (CSU).

Conscientes de que podían aspirar a todo, Los Verdes dieron el paso definitivo proclamando a Baerbock como candidata a canciller, algo que no habían hecho nunca. Nacida en 1980 en Baja Sajonia, aspira a renovar la política alemana tanto en edad como en ideas, con una política ecológica de izquierdas fácil también de casar con potenciales socios.

El 'efecto Baerbock' se tradujo en una subida fulgurante en los sondeos, frente a un SPD en horas bajas y una CDU más preocupada por evitar que su candidato, Armin Laschet, tuviese que hacerse a un lado para dejar paso a un representante de la CSU. Llegó a superar el 20 por ciento en intención de voto, muy por encima del 8,9 por ciento obtenido en 2017.

Sin embargo, la burbuja se ha ido desinflando, sin pincharse del todo. El retraso en la notificación de unos pagos especiales recibidos por el partido, las dudas sobre el currículum de la candidata o el plagio de algunos pasajes de su libro jugaron en contra de Baerbock, que también ha cometido errores históricos o geográficos en campaña.

SU PROGRAMA

Al contrario de lo que ocurre en otros países, los grandes partidos de Alemania comparten posiciones comunes en grandes temas como la modernización de la UE, la cohesión social o lucha contra el cambio climático, un aspecto este último que figura en el ADN de una formación como Los Verdes y que ha sido especialmente protagonista desde las inundaciones de julio.

El programa ecologista, sin embargo, aboga por acelerar la desaparición del carbón, un aumento de la cuota de energías renovables, una reducción de la velocidad en autopistas o un mayor control sobre los vuelos de corta distancia, entre otras medidas de índole medioambiental.

Baerbock también se ha mostrado especialmente combativa contra la ultraderecha y ha abogado por una política de acogida de migrantes y refugiados, tema este último que ha entrado en campaña de mano de la crisis desatada en Afganistán por el fulgurante ascenso al poder de los talibán.

El candidato del SPD a la Cancillería, Olaf Scholz, ha dejado claro que si se cumplen los pronósticos y su formación se impone en las urnas este domingo, quiere que Los Verdes sea su socio prioritario, lo que en la práctica supondría situar a Baerbock como vicecanciller.