Publicado 02/10/2020 17:41CET

AMP.- Etiopía.- Etiopía desarticula un "complot terrorista" contra la celebración de un importante festival oromo

AMP.- Etiopía.- Etiopía desarticula un "complot terrorista" contra la celebració
AMP.- Etiopía.- Etiopía desarticula un "complot terrorista" contra la celebració - MISTRULLI/FOTOGRAMMA/ROPI / ZUMA PRESS / CONTACTOP

MADRID, 2 Oct. (EUROPA PRESS) -

Las autoridades de Etiopía han asegurado este viernes haber desarticulado un "complot terrorista" contra la celebración de un importante festival oromo, al tiempo que han apuntado como implicado al Frente para la Liberación del Pueblo Tigray (TPLF), en el marco de las tensiones entre el partido y el Gobierno central.

El comisario de la Policía de la región, Ararsa Merdasa, afirmó el jueves que durante las operaciones de cara al 'Irreecha' --el equivalente a Acción de Gracias entre los oromo, la comunidad mayoritaria en el país africano -- fueron detenidas más de 500 personas e incautadas armas y granadas.

El festival se celebrará el sábado en la capital, Adís Abeba, y el domingo en la localidad de Bishoftu, ubicada en la región de Oromia.

Sin embargo, los servicios de Inteligencia etíopes han manifestado que en otra serie de operaciones se ha desarticulado un "complot terrorista" encabezado por miembros del Frente de Liberación Oromo (OLF-Shane) en el que estarían implicados integrantes del TPLF.

El organismo ha afirmado además que los miembros del OLF-Shane detenidos planeaban "causar violencia en alianza con algunas fuerzas de destrucción del TPLF" y ha detallado que diez fusiles de asalto Kalashnikov y 280 balas fueron incautadas el 26 de septiembre en la localidad de Haik cuando eran transportadas desde Mekelle a Bati.

Así, ha apuntado directamente a Endris Eyasu Muhamed, miembro del OLF-Shane, como uno de los 'cerebros', junto con el jefe de la oficina de seguridad de la región de Tigray --controlada por el TPLF--, Tekiu Mitku, según ha informado la cadena de televisión etíope Fana.

El Ejecutivo etíope denunció en julio que esta facción del OLF lanzó un ataque en la región de Amhara en el marco de las protestas desatadas en el país tras el asesinato del cantante y activista oromo Hachalu Hundessa, que desató una ola de violencia que se saldó con cerca de 250 muertos.

Por su parte, el TPLF ha protagonizado durante los últimos meses un distanciamiento con el Gobierno central de Abiy Ahmed, cuyo punto álgido fue la celebración de elecciones en septiembre a pesar de las advertencias de Adís Abeba, después de que los comicios fueran aplazados a nivel nacional a causa de la pandemia de coronavirus.

IMPUTACIONES POR EL ASESINATO DE HACHALU

El asesinato de Hachalu, de etnia oromo, provocó una gran conmoción y desencadenó unos enfrentamientos en el país, incluida la capital, que llevaron a Abiy a asegurar en julio que detrás de las protestas hubo un intento de "provocar una guerra civil y violencia intercomunitaria".

El fiscal general etíope, Gedion Timothewos, afirmó la semana pasada que más de 2.000 personas han sido imputadas desde entonces. Entre los imputados figura el destacado opositor Jawar Mohamed, antiguo aliado de Abiy, contra quien pesan cargos por terrorismo.

Asimismo, las autoridades han presentado cargos por terrorismo contra otras cuatro personas por su supuesto papel en el asesinato del cantante, según Fana. Los acusados han sido identificados como Tilahun Yami Balcha, Kebede Gemechu Megersa, Abdi Alemahu Bedane y Lamrot Kemal Mohammed.

Los cuatro han comparecido durante la jornada ante el Tribunal Supremo durante la jornada, mientras que las autoridades sospechan de que todos ellos se coordinaron con otros sospechosos para asesinar a diversos altos cargos y provocar un estallido de violencia.

Según las acusaciones, los cuatro imputados estuvieron implicados en la organización de un plan para seguir al cantante oromo a un lugar apartado, donde fue tiroteado en el pecho antes de darse a la fuga.

La violencia de carácter étnico ha ido en aumento en los últimos meses en Etiopía, donde las reformas y las medidas de reconciliación del primer ministro parecen haber tenido como consecuencia precisamente mayores tensiones entre los distintos grupos étnicos que componen el país, el segundo más poblado de África.

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