Publicado 11/11/2020 16:58CET

AMP.- Etiopía.- Más de 7.000 etíopes huyen de la escalada en Tigray hacia Sudán, que espera hasta 200.000

Militares etíopes realizan maniobras de combate
Militares etíopes realizan maniobras de combate - DEPARTAMENTO DE DEFENSA DE EEUU - Archivo

ACNUR pide a los países de la región que mantengan abiertas sus fronteras y expresa su preocupación por los refugiados que viven en Tigray

MADRID, 11 Nov. (EUROPA PRESS) -

Más de 7.000 etíopes han buscado refugio en el vecino Sudán en los últimos días para escapar de la escalada entre el Gobierno de Etiopía y las autoridades de la región norteña de Tigray que comenzó hace una semana y que habría dejado cientos de muertos y heridos, si bien el corte de las comunicaciones impide tener una imagen completa de la situación.

Según ha informado la agencia oficial de noticias sudanesa, SUNA, serían 6.000 los etíopes que han conseguido cruzar la frontera pero hay numerosos más a la espera de poder hacerlo y la cifra va en aumento. El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) ha elevado el dato ya por encima de los 7.000.

En este sentido, una fuente en la Comisión de Refugiados sudanesa ha precisado que se espera que más de 200.000 etíopes puedan llegar al estado de Gadarif, fronterizo con Tigray, en los próximos días. Este flujo superaría la capacidad del campo de refugiados de Al Shajarab por lo que, según la fuente, es importante encontrar espacios seguros alejados de la frontera para albergar a los recién llegados.

Los estados sudaneses de Kassala y Gadarif han procedido a cerrar la frontera con Etiopía a raíz de los suceso en el país vecino y el Gobierno central ha enviado refuerzos militares con el fin de asegurar la frontera e impedir que puedan cruzar combatientes así como el contrabando de armas, según Radio Dabanga, que precisa que entre quienes han cruzado figuran al menos 30 militares etíopes con su armas reglamentarias.

En un comunicado, ACNUR ha precisado que más de 7.000 etíopes han cruzado la frontera con Sudán en los dos últimos días y están siendo acogidos de forma temporal en centros de tránsito situados cerca de los pasos fronterizos de Ludgi, en Gadarif, y Hamdayet, en Kassala. Aquí, se les está suministrando agua y alimentos y junto con las autoridades locales se está procediendo a su registro.

Ante la expectativa de que el éxodo de refugiados hacia los países vecinos continúe, ACNUR está procediendo a reforzar su preparación para la eventual respuesta. En este sentido, la directora regional de ACNUR, Clementine Nkweta-Salami, ha pedido a los gobiernos de los países vecinos que "mantengan sus fronteras abiertas para las personas obligadas a abandonar sus hogares".

Además, la responsable de ACNUR ha pedido a "las autoridades etíopes que den pasos que nos permitan seguir ofreciendo asistencia de forma segura a refugiados y desplazados internos dentro de Tigray". En concreto, en esta región norteña había más de 96.000 refugiados eritreos en cuatro campamentos así como unos 100.000 desplazados internos.

Según ha explicado la agencia de la ONU en su comunicado, las carreteras están bloqueadas y el servicio eléctrico, telefónico y de internet está interrumpido, lo que hace prácticamente imposibles las comunicaciones. Además, hay falta de combustible y no funcionan los servicios bancarios, por lo que no hay dinero en efectivo.

Aunque los campos de refugiados no están en la zona de conflicto, a ACNUR le preocupa la seguridad de estos y del personal humanitario, así como la falta de acceso a las zonas fronterizas.

VISITA DE UN EMISARIO DE ABIY

Por otra parte, el presidente del Consejo Soberano sudanés, Abdelfatá al Burhan, se reunió este martes en Jartum con Gedu Andargachew, asesor de seguridad del primer ministro etíope, Abiy Ahmed, quien le informó sobre la situación en Tigray y le aseguró que el Gobierno etíope está capacitado para resolverla lo antes posible, según SUNA. A su vez, Al Burhan trasladó la solidaridad de Sudán con Etiopía ante las circunstancias actuales.

Abiy anunció el pasado 5 de noviembre el inicio de una operación militar en Tigray en respuesta al ataque perpetrado por el Frente Popular de Liberación de Tigray (TPLF), que gobierna esta región, contra una importante base del Ejército etíope. Desde entonces, se han procudido bombardeos aéreos contra posiciones del TPLF en el marco de la ofensiva, de la que las autoridades etíopes no han dado muchos detalles.

No obstante, este martes, el secretario de Estado de Exteriores y portavoz de la comisión del estado de emergencia decretado en Tigray, Redwan Husein, informó de que las fuerzas gubernamentales han matado a al menos 550 combatientes leales al TPLF en la ofensiva, si bien no ofreció un balance de bajas en las filas del Ejército, según la agencia Bloomberg.

El primer ministro ha asegurado que la campaña militar avanza según lo previsto y ha confiado en poder completarla en breve. En este sentido, ha recalcado que el objetivo de la misma es desarmar a la "junta criminal" que gobierna Tigray, en referencia al TPLF, e instaurar una "administración legítima" en la región.

PULSO ENTRE ABIY Y EL TPLF

La escalada ha sido la culminación de un pulso que comenzó con la llegada al poder de Abiy en abril de 2018, como primer oromo jefe de Gobierno. El TPLF fue el partido fuerte dentro de la coalición que gobernó Etiopía desde 1991, el Frente Democrático Revolucionario del Pueblo Etíope (EPRDF), una alianza sustentada en las etnias, hasta la llegada de Abiy.

Apartado del poder, el TPLF ha visto en las reformas acometidas por Abiy, en particular las relativas a abusos de Derechos Humanos y de reconciliación con grupos armados entre otros, como una 'caza de brujas' contra sus dirigentes, los cuales se vieron en muchos casos apartados de los cargos que ocupaban.

La ruptura definitiva la marcó la creación del Partido de la Prosperidad a finales de 2019 por parte de Abiy para dejar atrás al EPRDF. Todos los partidos que integraban la alianza gobernante, y algunos más en su órbita, se sumaron a la nueva formación, con la excepción del TPLF, lo que también dejó al partido al margen de la toma de decisiones en el Gobierno federal.

Así las cosas, el TPLF siguió adelante con el plan de celebrar elecciones en Tigray en septiembre pese a que la comisión electoral había decidido el aplazamiento de las generales al próximo año por la pandemia y a las presiones del Gobierno para que no siguiera adelante con sus planes. Posteriormente, anunció que no reconocía al Gobierno central.

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