Publicado 27/01/2021 18:21CET

AMP.- RDCongo.- El Parlamento de RDC aprueba la moción de censura contra el primer ministro

El primer ministro de República Democrática del Congo (RDC), Sylvestre Ilunga Ilunkamba, junto con el presidente del país, Félix Tshisekedi
El primer ministro de República Democrática del Congo (RDC), Sylvestre Ilunga Ilunkamba, junto con el presidente del país, Félix Tshisekedi - TWITTER DE LA PRESIDENCIA DE RDC (@PRESIDENCE_RDC)

Ilunga rechaza la autoridad del Parlamento y denuncia una "maniobra política"

MADRID, 27 Ene. (EUROPA PRESS) -

El Parlamento de República Democrática del Congo (RDC) ha aprobado este miércoles una moción de censura contra el primer ministro, Sylvestre Ilunga, quien se ha negado a comparecer ante lo que ha descrito como "una maniobra política sin fundamento", en medio del pulso entre el presidente, Félix Tshisekedi, y su predecesor en el cargo, Joseph Kabila.

Según las informaciones recogidas por el portal congoleño de noticias Actualité, 367 de los 382 parlamentarios presentes en el hemiciclo han votado a favor del cese del Gobierno de Ilunga, mientras que siete lo han hecho en contra.

Ilunga, quien se encuentra en Lubumbashi, donde se ha reunido con Kabila, líder espiritual del bloque parlamentario del Frente Común por el Congo (FCC), accedió al cargo en septiembre de 2019 a raíz de un acuerdo entre esta formación y la coalición Dirección para el Cambio (CACH) de Tshisekedi.

El primer ministro ha enviado durante la jornada una misiva a la Asamblea Nacional para comunicar que no comparecerá en la vista, celebrada tras un aplazamiento el martes por su ausencia, y denunciar que el organismo ha excedido sus competencias al ordenarle que comparezca.

Así, ha reclamado que se organicen "cuanto antes" las elecciones para el puesto de presidente del Parlamento --tras el reciente cese de Jeanine Mabunda el 10 de diciembre-- y ha argumentado que, será entonces, cuando el organismo pueda llevar a cabo las "diligencias" y "procedimientos" relativos a una moción de censura.

Por otra parte, el primer ministro ha rechazado las críticas contra el Gobierno y ha pedido no sacar conclusiones tras 15 meses en sus funciones en el marco de un mandato de cinco años, al tiempo que ha recalcar que "la práctica totalidad" de las reuniones del Ejecutivo han estado encabezadas por Tshisekedi.

En este sentido, Ilunga ha argüido que el mandatario "dio las orientaciones sobre un buen número de asuntos". "Posteriormente, sus instrucciones se emitieron como una decisión del consejo (de ministros)", ha zanjado.

EL PULSO ENTRA TSHISEKEDI Y KABILA

Por otra parte, el Parlamento ha fijado el 3 de febrero como fecha para la celebración de la votación para elegir al nuevo presidente del organismo, antes de destacar que las candidaturas deberán ser presentadas antes de este jueves.

Mabunda, aliada de Kabila, fue destituida en una votación celebrada en la Asamblea Nacional tras dos días de enfrentamientos entre partidarios de Tshishekedi y de Kabila en las dependencias del Parlamento. Tras ello, los aliados del presidente presentaron una moción de censura contra Ilunga.

Los diputados firmantes de la moción pertenecen a la nueva agrupación política del presidente, conocida como la Unión Sagrada, que todavía no tiene una mayoría formal en la cámara. Sin embargo, según los firmantes, la presión recae ahora sobre Ilunga, quien deberá dimitir o someterse a la moción de censura.

El presidente tomó medidas en diciembre para poner fin a una coalición formada con su predecesor que ha limitado su autoridad desde que asumió el cargo en enero de 2019. Desde entonces, ha persuadido a decenas de diputados a abandonar la alianza de Kabila, que anteriormente había controlado a la mayoría en el Parlamento.

Tshisekedi, hijo del histórico líder opositor congoleño Etienne Tshisekedi, se hizo con la victoria en las elecciones presidenciales celebradas en diciembre de 2018, sucediendo así a Kabila tras dos años de aplazamientos electorales y ante la imposibilidad de que el exmandatario se presentara a un nuevo mandato.

Sin embargo, su victoria se vio empañada por las denuncias de Fayulu sobre irregularidades para arrebatarle la victoria, en el marco de un acuerdo para permitir a los fieles de Kabila controlar el Parlamento, como finalmente ocurrió, lo que dejaba al presidente atado durante su mandato a la espera de que el exmandatario decidiera si concurre a las urnas en 2023.