Publicado 03/02/2021 19:00CET

AMP2.- Ucrania.- El presidente de Ucrania cierra por decreto tres televisiones pro rusas

Volodimir Zelenski, presidente de Ucrania
Volodimir Zelenski, presidente de Ucrania - AXIOS ON HBO / ZUMA PRESS / CONTACTOPHOTO

La oposición inicia los trámites para un juicio político contra Zelenski

MADRID, 3 Feb. (EUROPA PRESS) -

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, ha revocado por decreto y durante cinco años las licencias de emisión de tres cadenas de televisión pro rusas, en un movimiento sin precedentes que, según el mandatario, quiere combatir la difusión de propaganda y mensajes que puedan suponer un riesgo para la seguridad nacional.

La medida afecta a las cadenas 112 Ukraine, NewsOne y ZIK, propiedad del diputado Taras Kozak, al que las autoridades ucranianas han sancionado por sus presuntas relaciones con el dirigente pro ruso Viktor Medvedchuk. El decreto aplica una decisión ya suscrita por el Consejo de Seguridad Nacional.

"Las sanciones son una decisión difícil", ha admitido Zelenski en su cuenta de Twitter, desde donde ha defendido que su Gobierno "apoya rotundamente la libertad de expresión". Sin embargo, cree que "la lucha por la independencia es luchar también la guerra de informaciones por la verdad y los valores europeos".

En este sentido, el mandatario ha subrayado que no aceptará "propaganda financiada por el país agresor (Rusia)" que lastre a Ucrania en su integración hacia la UE y la OTAN.

Las cadenas están consideradas el principal altavoz de Ucrania de la formación de Medvedchukm, Plataforma de Oposición-Por la Vida, que ha reaccionado al cierre anunciando el inicio de los procedimientos para abrir un juicio político contra Zelenski en el Parlamento. El partido incluso ha amenazado con bloquear la actividad parlamentaria, según el diario 'Vesti'.

Los propios canales también se han opuesto a la medida, con un comunicado conjunto en el que han acusado al presidente de "ajustar cuentas" con medios que no le son afines, informa la agencia de noticias DPA. Además de sin las licencias, las televisiones también se quedan sin sus derechos sobre las frecuencias y sin cualquier cuenta de la que pudiesen disponer por un periodo inicial de cinco años.

Además, la Unión Nacional de Periodistas de Ucrania ha censurado que "privar a los ciudadanos ucranianos del acceso a los medios sin un juicio previo y prohibir a cientos de periodistas y medios de comunicación de su derecho a trabajar es un ataque a la libertad de expresión". De forma paralela, han incidido en que "la afiliación política de los propietarios de los medios ucranianos registrados en Ucrania no es un crimen".

Zelenski ya advirtió poco después de llegar al poder de que consideraba inadmisible que los mensajes favorables a Moscú copasen el espectro televisivo, en un momento en el que Ucrania aún tiene abierta una guerra en sus regiones del este. En 2019, el Parlamento también abrió una investigación para analizar la influencia rusa en los medios ucranianos.

Por su parte, la Presidencia de Rusia ha condenado la decisión de Zelenski y ha recalcado que la misma viola las normas y estándares internacionales, así como la libertad de prensa, según ha informado la agencia rusa de noticias Sputnik.

"Sólo podemos condenar las acciones de las autoridades ucranianas", ha resaltado el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, quien ha pedido a la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) y otras organizaciones internacionales que "presten atención a esa decisión de las autoridades de Ucrania".

También la Federación Internacional de Periodistas (FIP) ha condenado la decisión de Zelenski, que ha calificado de "prohibición extrajudicial y políticamente motivada" y de "ataque evidente a la libertad de prensa". Así, ha pedido a las autoridades ucranianas que la prohibición sea "revertida urgentemente" y que "respeten el derecho a la libertad de información y expresión".

El secretario general de la FIP, Anthony Bellanger, ha agregado que el cierre es "arbitrario", recalcando que esta acción es "inaceptable en una democracia". Del mismo modo, ha criticado que "pone en riesgo el trabajo de cientos de trabajadores que no tienen nada que ver con los propietarios de los medios (donde trabajan)".