Lugo acata su destitución y la tacha de un golpe "cobarde y alevoso"

Actualizado 23/06/2012 4:42:56 CET

ASUNCIÓN, 23 Jun. (EUROPA PRESS) -

El ya expresidente de Paraguay, Fernando Lugo, ha acatado este viernes su destitución, ratificada media hora antes por Senado paraguayo, tras la celebración de un "juicio político" por los disturbios acaecidos la semana pasada en la localidad de Curuguaty, en el departamento de Canindeyú (sureste), donde 17 personas murieron en enfrentamientos entre campesinos y policías.

En una comparecencia en la residencia presidencial, el Palacio de López, Lugo ha deplorado esta destitución que ha tildado de golpe "cobarde y alevoso" iniciado por una "derecha peligrosa", en alusión Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), que ascenderá al poder de la mano del hasta ahora vicepresidente de Paraguay, Federico Franco. "Esta noche salgo por la puerta más grande de la patria: por la puerta del corazón de mis compatriotas", ha añadido.

El mandatario saliente ha reprochado esta maniobra política impulsada por el principal partido de la oposición en Paraguay. "Es la historia paraguaya sin democracia la que ha sido herida profundamente Espero que sus ejecutores tengan presente la gravedad de sus hechos", ha subrayado. "No es Fernando Lugo el que es destituido, es la historia paraguaya, la democracia la que ha sido herida profundamente y transgredida", ha remachado.

"Siempre he actuado en el marco de la ley aunque esta haya sido torcida", ha afirmado Lugo en un tono solemne, "me someto a la decisión del Congreso, pero estoy dispuesto a responder como exmandatario".

"Casi cuatro años de ejercer la presidencia de la República del Paraguay, hoy me despido como presidente de la República (de Paraguay), pero no me despido como ciudadano paraguayo y he de servir a esta nación allí donde me necesiten como lo había jurado; Fernando no responde a clases políticas, no responde a la mafia ni al narcotráfico, y este ciudadano respondió y seguirá respondiendo al llamado de los compatriotas", ha remarcado.

Asimismo, ha agradecido a aquellos "que pusieron su hombro, su tiempo, su valer, para consolidar esta democracia y este buen vivir en nuestro país". A éstos "de buen corazón", ha continuado, "simplemente les digo que pueden seguir contando con Fernando Lugo". Acto seguido, se ha despedido: "Muchas gracias a todos y todas por su constante apoyo y mucha fuerza. ¡Viva el Paraguay!".

Posteriormente, Lugo ha salido para comparecer ante la multitud que se agolpa en los aledaños del Congreso donde ha enfatizado en su "convicción de construir una nueva sociedad". "Estamos decididos a seguir luchando, a esta derecha peligrosa que hoy se ha apoderado del Gobierno", ha sentenciado.

DISTURBIOS

Aparte, el ya expresidente ha hecho alusión a las manifestaciones que se han celebradas frente al Congreso y la sede de la Vicepresidencia que han degenerado en disturbios. "Hago un profundo llamado a que cualquier manifestación sea con aristas pacíficas", ha exhortado Lugo. Partidarios del presidente destituido y las fuerzas de seguridad han protagonizado diversos enfrentamientos que se han saldado con al menos diez heridos leves.

Lugo ha permanecido en el poder durante tres años y diez meses, y el 15 de agosto de 2013 debía dejar el cargo, misma fecha para la cual el vicepresidente del Gobierno, Federico Franco, está previsto que abandone y convoque elecciones.

La Constitución de Paraguay establece en su artículo 225 que el jefe de Estado sólo podrá ser sometido a un juicio político "por mal desempeño de sus funciones, por delitos cometidos en el ejercicio de sus cargos o por delitos comunes".

El último juicio político a un presidente paraguayo acaeció en 1999, cuando Raúl Cubas fue acusado de mal desempeño de sus funciones tras el asesinato del entonces vicepresidente, Luis Argaña, y la muerte de siete jóvenes manifestantes. Cubas, en cambio, renunció antes de que concluyera el proceso judicial.

En el caso del presidente Lugo, en concreto, el detonante fue la muerte de 17 personas en los enfrentamientos que se produjeron hace una semana cuando la Policía irrumpió en la finca Morumbí, propiedad del ex senador del opositor Partido Colorado Blas Riquelme, para desalojar al centenar de campesinos que desde hacía tres semanas ocupaba la finca para protestar por la escasez de tierras agrícolas.

Este hecho desembocó en la dimisión del ministro del Interior, Carlos Filizzola, y del comandante de la Policía, Paulino Rojas, que fueron aceptadas por Lugo.

Desde años, los campesinos del sureste de Paraguay exigen al Gobierno una distribución equitativa de las tierras de labranza, denunciando que la mayoría de las fincas productivas están en manos de los conocidos popularmente como 'brasiguayos', terratenientes brasileños que han conseguido la nacionalidad paraguaya.