Publicado 16/04/2021 12:18CET

Aoun no respalda expandir la demanda marítima y dice que supondría "poner fin" a las negociaciones con Israel

Archivo - El presidente de Líbano, Michel Aoun
Archivo - El presidente de Líbano, Michel Aoun - -/Dalati & Nohra/dpa - Archivo

Dice que "la pelota está en el tejado" de Hariri ante las dificultades para formar Gobierno

MADRID, 16 Abr. (EUROPA PRESS) -

El presidente de Líbano, Michel Aoun, ha declinado ratificar una enmienda aprobada por un ministro para aumentar la demanda en la disputa con Israel sobre la frontera Marítima y ha indicado que estampar su firma en este documento supondría "poner fin a las negociaciones" con el país vecino.

Los negociadores y expertos han defendido la necesidad de esta enmienda, que prevé una expansión de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de Líbano sobre 1.430 kilómetros cuadrados más en la frontera, si bien Aoun ha dicho que para aprobarla es necesario un consenso en el Gobierno, que se encuentra en funciones desde agosto de 2020 y no puede celebrar reuniones con normalidad.

Así, ha argumentado en una entrevista concedida al diario 'Nida el Uatan' que la enmienda "supone un gran problema sobre un asunto que necesita un consenso nacional", al tiempo que ha defendido que al no ratificarla "evita a Líbano posibles repercusiones negativas".

Aoun ha defendido además la necesidad de continuar las negociaciones indirectas con Israel, mediadas por Estados Unidos, para "impedir que (Israel) presente pretextos para iniciar sus operaciones de perforación en aguas libanesas", algo contra lo que se ha pronunciado, tal y como ha recogido el diario 'L'Orient le Jour'.

El vicesecretario de Estado de Estados Unidos para Asuntos Políticos, David Hale, reiteró el jueves la disposición de Washington a "facilitar las negociaciones" indirectas entre Líbano e Israel sobre la frontera marítima e insistió en que "tienen el potencial de desbloquear beneficios económicos significativos para Líbano".

"Esto es aún más importante ante el contexto de la grave crisis económica a la que hace frente el país. Si es necesario, expertos internacionales pueden viajar (a Líbano) para ayudar a informarnos a todos", zanjó Hale, quien realizó una visita a Líbano para intentar destrabar el procesos de formación de Gobierno.

La falta de avances en las conversaciones entre Líbano e Israel llevó en noviembre al ministro de Energía israelí, Yuval Steinitz, a pedir al presidente de Líbano, Michel Aoun, un proceso de conversaciones directas, días después de denunciar que Beirut ha cambiado en varias ocasiones su postura durante el proceso.

Las negociaciones giran en torno a un área de 860 kilómetros cuadrados que, según ambos países, se sitúan en sus respectivas Zonas Económicas Exclusivas, un asunto de especial importancia después del hallazgo de reservas de gas en esta zona que tanto Israel como Líbano esperan poder explotar.

FALTA DE GOBIERNO

En otro orden de cosas, Aoun ha hecho hincapié en que en el proceso de formación de Gobierno "la pelota está en el tejado" del primer ministro encargado, Saad Hariri, en medio de las tensiones entre ambos, que han provocado un estancamiento de las negociaciones.

Así, ha vuelto a acusar a Hariri de querer "nombrar él solo a los ministros", en lugar de buscar un acuerdo y ha dicho que el primer ministro encargado "se ausentó tres meses (de las reuniones) para 'cambiar de aires' y hacer visitas (al extranjero)".

El presidente ha hecho hincapié en que su cargo cuenta con prerrogativas constitucionales para tener voz en la formación del Ejecutivo "en cooperación" con el primer ministro, antes de incidir en que está dispuesto a que "los protagonistas hagan frente a sus responsabilidades" para solucionar la situación.

"Un presidente no dimite de sus responsabilidades. Si he cometido un error, que me lo digan, pero seguiré asumiendo mis responsabilidades constitucionales. En cualquier caso, haga lo que haga, seguirán los ataques contra mí", ha remachado el mandatario libanés.

El país afronta su peor crisis económica desde la guerra civil (1975-1990) y se halla con un Gobierno en funciones desde agosto a raíz de la dimisión de Hasán Diab días después de las explosiones del 4 de agosto en el puerto de Beirut, que dejaron más de 200 muertos y 7.000 heridos.

La crisis económica se ha visto ahondada por la caída de la libra libanesa, que cotiza a cerca de 15.000 por cada dólar en el mercado negro, lo que ha provocado una oleada de protestas durante las últimas semanas, así como colas en las gasolineras ante el anuncio de un recorte de los subsidios.

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