Actualizado 10/03/2006 14:36 CET

Apoyo Crónica Chile.- Michelle Bachelet, una víctima de la dictadura que los chilenos han llevado a La Moneda

SANTIAGO, 10 Mar. (de la corresponsal de EUROPA PRESS Claudia Riquelme) -

Michelle Bachelet Jeria, divorciada, madre de tres hijos, socialista, agnóstica, médico pediatra y especialista en materias de Defensa, será no sólo la primera mujer chilena que tras el veredicto de mocrático asuma la Presidencia de la República en 186 años de vida independiente, sino también la primera víctima de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) que llegará a La Moneda a ocupar elmismo cargo que el hoy anciano militar detentó a sangre y fuego durante 17 años.

Tras la muerte de su padre, el general Alberto Bachelet, quien murió por torturas mientras estaba arrestado tras el 11 de septiembre de 1973, Bachelet y su madre, Ángela Jeria, sufrieron la detención, la tortura y el exilio.

Después de unos años en Australia, donde residía su único hermano, la joven Michelle viajó junto a su compañera inseparable, su madre, a la ex República Democrática Alemana, donde culminó sus estudios de Medicina y se casó con un chileno, el arquitecto Jorge Dávalos, conquien tuvo dos hijos.

Ya en la década de los ochenta, cuando su pasaporte dejó de tener la temida letra "L" que marcaba a los exiliados chilenos que no podían volver a la patria, Michelle Bachelet regresó a Chile, donde se divorció y comenzó a trabajar en la atención médica de los hijos e hijas de las víctimas de la dictadura.

Tras unos años dedicada al ejercicio de su profesión, la formación militar heredada de su padre y su interés en esos temas la llevó a iniciar estudios en materia de Defensa, y se convirtió en asesora de quienes, en ese momento, eran la oposición a la dictadura.

Sin dejar nunca su militancia en el Partido Socialista, ni siquiera cuando la colectividad, como todas las restantes, estaban proscritas por el régimen de facto, Bachelet conoció un dentista, con quien inició una relación de pareja que culminó con el nacimiento de su tercera hija.

En 2000, el entonces recién electo presidente Ricardo Lagos la nombró ministra de Sanidad y le puso una meta lapidaria: terminar en tres meses con las largas filas de espera en los consultorios de salud estatales. Y aunque pasados los 90 días el problema sólo se había resuelto en un 80 por ciento y ella presentó su renuncia, el apoyo popular logrado por la ministra impidió que el mandatario le pidiera la renuncia.

Más adelante, en 2003, Lagos dio un golpe que caló profundamente enel mundo militar chileno y también entre los civiles que asistían aun difícil proceso de reconciliación: la nombra ministra de Defensa.

La primera mujer en asumir ese cargo en Chile. Desde allí, Bachelet comenzó a sembrar un apoyo popular en ambos mundos: el civil y el militar, que, dos años después la convertiría en la candidata única del oficialismo de centro izquierda que en 1989 había derrotado al dictador y que se proyectaba para estar 20 años en La Moneda.

El pasado 15 de enero, Bachelet ganó, en segunda vuelta electoral, alempresario derechista de oposición Sebastián Piñera, y se convirtióen la primera mandataria con el 53,4 por ciento de los votos.

Rápidamente, anunció que cumpliría las 36 metas propuestas durante su campaña para los primeros 100 días de su gobierno. Dos semanas después de los comicios nombró a sus ministros, mostrando su autonomía al elegir profesionales de segunda línea de figuración en los partidos políticos, pero con grandes experiencias en lo técnico y todos menores de 50 años, con la única excepción de Andrés Zaldívar y Alejandro Foxley, dos antiguos militantes demócrata-cristianos que, según los analistas, fueron incorporados al Gabinete no sólo por su trayectoria política, sino como una señal para la derecha opositora, que, como cuando asumió Lagos, expresó en ese momento su "preocupación" por que el socialismo haya llegado a La Moneda.

Días después, eligió a los viceministros, incluyendo nuevamente caras desconocidas para la clase política y, como lo prometio, respetando la paridad entre hombres y mujeres. Como presidenta electa, Bachelet ha mostrado ser extremadamente reservada, sigilosa y trabajadora. Y ha exigido lo mismo a sus colaboradores. En nada le han afectado los reclamos de los partidos de la coalición gobernante por la disconformidad de los nombramientos y ha cumplido todos los comprisos expresados públicamente.

Mañana, Bachelet recibirá de manos de Ricardo Lagos la banda presidencial, para hacerse cargo del destino de Chile durante cuatro años que, según sus compromisos, cambiarán radicalmente la forma de hacerpolítica, ya que "será un gobierno para, por y de la gente".