Publicado 21/04/2021 13:21CET

Argelia.- MSF acusa a Argelia de arriesgar la vida de miles de migrantes abandonándolos en el desierto

Archivo - Migrantes ayudados por MSF en Assamaka, Agadez (Níger)
Archivo - Migrantes ayudados por MSF en Assamaka, Agadez (Níger) - PAPE CIRE KANE/MSF - Archivo

MADRID, 21 Abr. (EUROPA PRESS) -

Miles de migrantes han llegado desde principios de año hasta la región nigerina de Agadez tras ser expulsados por las autoridades de Argelia, según la ONG Médicos Sin Fronteras (MSF), que ha acusado a este último país de poner en peligro la vida de estas personas al dejarlos a su suerte en una zona desértica.

En 2020, más de 23.000 migrantes llegaron a la localidad de Assamaka y la organización ha contabilizado hasta el 19 de abril 4.370 llegadas más. MSF ha recogido cientos de testimonios que dan cuenta de cómo permanecieron días o hasta meses encerrados en centros de detención antes de quedar abandonados en el denominado 'Punto Cero' de la frontera.

La única alternativa que tienen estas personas para sobrevivir sin mapa ni nada en los bolsillos es caminar 15 kilómetros hasta Assamaka, pero varias fuentes confirman que algunas personas se han perdido por el camino.

Se trata de migrantes que proceden principalmente de la zona occidental de África y entre los que hay niños y ancianos. MSF también ha confirmado la expulsión de un herido de bala y otra persona con una pierna fracturada, lo que daría cuenta de la discrecionalidad del proceder argelino.

El coordinador de MSF en Níger, Jamal Mrrouch, ha asegurado que Argelia viola el Derecho Internacional con el arresto y expulsión de estos migrantes y ha abogado por respetar los Derechos Humanos en una de las rutas migratorias más transitadas hacia Europa. Este tipo de actuaciones, según la ONG, no hacen sino aumentar los riesgos y criminalizar la migración.

La maliense Safi Keita, embarazada de cuatro meses y madre de otros dos niños, se ganaba la vida vendiendo especias en Argelia cuando, según cuenta ella misma, la Policía irrumpió en su casa. "Se lo llevaron todo: dinero y teléfonos. Después, me llevaron a la comisaría", lamenta.

Al día siguiente, se subió a un camión "lleno de gente", donde "nadie llevaba mascarilla", rumbo a un centro de detención en el que vivió cuatro días en condiciones insalubres y no recibía ningún tipo de trato especial pese a su gestación: "Los guardias no tuvieron ninguna compasión conmigo ni con mi condición física".

Una vez liberada, terminó en la frontera junto a otros migrantes y recaló en Assamaka, donde pudo reencontrarse con su marido.

"UN TRATO INHUMANO"

El testimonio de Safi se asemeja al de Traoré Ya Madou, también maliense y que, como su compatriota, fue detenido por la Policía. En su caso, llevaba seis años trabajando como pintor en Argelia y un día no le bastó resistirse o sobornar a los agentes para que le dejaran en paz.

"Había unos 20 oficiales. Tiraron la puerta abajo y entraron", relata, al hablar de un paso previo al traslado a la comisaría, donde recibió "un trato inhumano" y se quedó sin nada. "Yo llevaba 2.500 euros encima y los oficiales se lo llevaron todo. Además, me golpearon de una manera tan salvaje que terminé en el hospital", explica.

Traoré afirma que, como castigo por intentar resistirse al arresto, fue abandonado en una zona desértica más lejana a Assamaka y tuvo que caminar durante cuatro horas.

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