Publicado 16/11/2021 14:51CET

Armenia/Azerbaiyán.- Azerbaiyán pide ayuda al Vaticano para abrir una vía de diálogo con Armenia

El embajador de Azerbaiyán ante la Santa Sede, Rahman Mustafayev
El embajador de Azerbaiyán ante la Santa Sede, Rahman Mustafayev - EUROPA PRESS

ROMA, 16 Nov. (EUROPA PRESS) -

El embajador de Azerbaiyán ante la Santa Sede, Rahman Mustafayev, ha afirmado que la única vía para poner fin al conflicto con Armenia por el control de Nagorno Karabaj es la implementación de un "tratado de paz" y ha asegurado que han pedido ayuda a la diplomacia del Vaticano para abrir una vía de diálogo.

"Implementar un tratado de paz es la única solución posible. Armenia es nuestro vecino, también depende de nosotros para distintos aspectos como las conexiones y el transporte internacional. Por eso, no podemos ir por dos caminos distintos. Hay problemas, pero tenemos que encontrar el modo de lograr la estabilidad en la región a través de acciones diplomáticas y con gesto concretos a nivel político (*) Hemos pedido ayuda al Vaticano en este sentido", ha declarado Mustafayev.

En un encuentro con periodistas en Roma poco antes de reunirse con la Curia Romana y a pocos días de que se inaugure la oficina en la ciudad de Roma que albergará la legación diplomática de Azerbaiyán ante la Santa Sede, ha señalado que Armenia ha dado "señales positivas" que también deben verificarse "a nivel internacional". "Es absolutamente necesario enviar un mensaje positivo y también le pedí al Vaticano que se exprese en este sentido porque es importante lograr esta paz", ha continuado.

Por otro lado, ha destacado que con la apertura de la embajada ante la Santa Sede quieren "profundizar la cooperación con el Vaticano", algo que también están poniendo en práctica "con otros organismos internacionales".

Mustafayev ha apuntado que tras la firma del alto el fuego en Moscú- facilitado por el presidente ruso, Vladimir Putin- quedan temas pendientes, como la "delimitación de las fronteras", la "reapertura de las comunicaciones y de las vías de transporte" o la "desactivación de las minas implantadas por los armenios en el territorio" fronterizo de este enclave del Cáucaso.

"Actualmente se han desactivado 47.000 minas, pero todavía se calcula que hay otras 100.000 activadas. Esto significa que las personas que vivían allí y están desplazadas no pueden volver por el momento", ha asegurado.

El conflicto entre Azerbaiyán y Armenia se remonta a la desintegración de la URSS a principios de la década de los 90 cuando las dos ex repúblicas soviéticas empezaron a disputarse el territorio del Alto Karabaj habitado en su mayoría por personas de origen armenio y de religión católica. En 1991, Nagorno Karabaj organizó un referéndum boicoteado por la comunidad azerí y luego proclamó su independencia de Azerbaiyán con el apoyo de Armenia.

La independencia nunca fue reconocida por ningún estado miembro de la ONU. Muchos expertos ven como un problema la injerencia extranjera, sobre todo de Turquía y Rusia, para aumentar su influencia en la zona.

Ambos países, que llevan disputándose la región desde hace 30 años, se han echado la culpa mutuamente sobre quién había comenzado los últimos combates.

La mayor parte de las personas que viven en el paso fronterizo que es el objeto de las disputas son de origen armenio y de religión católica, mientras que en Azerbaiyán la religión mayoritaria es el islam. En todo caso, el embajador azerí ha asegurado que no "hay" y no ha habido "incomprensiones desde el punto de vista religioso".

"En Francia hay algunos políticos que han dicho que el conflicto entre Armenia y Azerbaiyán fue una guerra religiosa. En más de una ocasión he pedido a los parlamentarios franceses que se han expresado en este sentido que den explicaciones al respecto. Antes de la guerra de los 90, en la región había una comunidad multirreligiosa y multiétnica, había mezquitas e iglesias católicas. Ahí vivían 48 minorías étnicas", ha subrayado.

Finalmente, ha mostrado esperanza de que "antes o después se encontrará un acuerdo de paz". "Conseguiremos traer estabilidad a la región. Tenemos que hacerlo con la ayuda de la diplomacia y la política; además el Grupo de Minsk de la OCDE (el organismo responsable de mediar entre los dos países) ya se está adaptando a esta nueva situación en la región", ha concluido.

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