Publicado 22/04/2021 12:25CET

Asesinados cerca de 30 civiles en ataques ejecutados por "bandidos" contra cuatro aldeas en el noroeste de Nigeria

Archivo - Soldados nigerianos
Archivo - Soldados nigerianos - KYLE M. ALVAREZ / ZUMA PRESS / CONTACTOPHOTO

MADRID, 22 Abr. (EUROPA PRESS) -

Alrededor de 30 civiles han sido asesinados en ataques perpetrados desde el martes por "bandidos" contra cuatro aldeas situadas en el estado nigeriano de Zamfara, en el noroeste del país africano, según han confirmado este jueves residentes y las autoridades locales.

Según las informaciones recogidas por la cadena de televisión nigeriana Channels TV, las aldeas atacadas son Gobirawa, Gora, Madoti Dankule y Rini, situadas en las áreas gubernamentales locales de Bakura y Maradun.

El administrador de Bakura, Aminu Suleiman, ha detallado que al menos 17 personas fueron asesinadas en Rini y diez en Gora, antes de agregar que "se necesita más personal de seguridad en esta zona si va a haber una temporada de siembra exitosa".

Sani Lawal, residente en Gobirawa, ha relatado que "los hombres armados llegaron en gran número en motocicletas, que no podían ser contadas". "Rodearon las aldeas y dispararon de forma esporádica", ha manifestado, antes de cifrar en 28 el número de muertos.

Por su parte, un portavoz policial citado por la cadena de televisión británica BBC ha confirmado los ataques, sin dar un balance, mientras que residentes consultados por este medio han elevado a más de 50 el número de fallecidos.

Los ataques fueron perpetrados después del secuestro de varios estudiantes en un ataque contra una universidad en el estado de Kaduna (norte), suceso que se saldó además con la muerte a tiros de uno de los trabajadores del centro.

Este tipo de incidentes han ido al alza en los últimos meses y han llevado a las autoridades de varios estados del país a cerrar las escuelas para intentar garantizar la seguridad de alumnos y profesores mientras evalúan la situación sobre el terreno.

El presidente de Nigeria, Muhammadu Buhari, anunció a principios de abril el cese del inspector general de la Policía, Mohammed Adamu, ante el repunte de la violencia, que se ha extendido del noreste --donde operan varios grupos yihadistas-- a otros puntos del país.

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