Publicado 11/12/2020 15:37CET

Las autoridades civiles sudanesas denuncian que la falta de transparencia del Ejército pone en peligro la transición

El presidente de Consejo Soberano de Sudán, Abdelfatá al Burhan
El presidente de Consejo Soberano de Sudán, Abdelfatá al Burhan - -/Kremlin/dpa - Archivo

MADRID, 11 Dic. (EUROPA PRESS) -

Las autoridades civiles que comparten con el Ejército la dirección del proceso de transición democrática en Sudán han protestado la falta de transparencia exhibida por los militares a la hora de desarrollar su agenda exterior, tras alquilar a Rusia una base naval y concretar una visita de militares israelíes sin avisar primero.

Un responsable de las Fuerzas para la Libertad y el Cambio --la coalición de fuerzas civiles clave en la composición civil del actual Gobierno híbrido de transición--, Kamal Bolad, ha denunciado que el Ejército "ha secuestrado el proceso de toma de decisiones". "No hay transparencia en la gobernanza de este país", ha añadido.

Este aviso coincide con advertencias lanzadas desde Naciones Unidas sobre una "fragmentación cada vez mayor" de las fuerzas políticas sudanesas, y un agravamiento de la situación económica.

Bolad ha trazado un paisaje aciago para el futuro del país, 18 meses después de la apertura de una solución democrática tras el derrocamiento del dictador Omar al Bashir y los 30 años de dominio que le acompañaban. El Ejército, lamenta, apenas ha cedido espacio a las autoridades civiles y las perspectivas de unas elecciones democráticas están en duda.

Esta falta de transparencia podría dañar seriamente las posibilidades de Sudán a la hora de emprender un proceso de recuperación económica, por no mencionar que ahora mismo se mueve, al parecer sin rumbo fijo, entre el este y el oeste, con acercamientos simultáneos a Rusia y a Israel, aliado de Estados Unidos.

Esta semana, Rusia anunció un acuerdo definitivo con Sudán para usar una base naval en el mar Rojo durante un cuarto de siglo, pero el ministro de Exteriores sudanés, Omar Qamar al Din, ha asegurado a Bloomberg que todavía no ha recibido ninguna versión de dicho acuerdo.

"Hemos acordado construir unas relaciones equilibradas con diferentes bloques regionales e internacionales", según Bolad, quien avisa de que una base rusa podría desestabilizar esa dinámica.

Días antes ocurría un caso parecido, cuando el ministro de Información, Faisal Mohamed Salí, criticó al Ejército sudanés por ejercer como anfitriones de una delegación israelí en una visita oficial de la que no tuvo conocimiento alguno.

El primer ministro de Sudán, Abdalá Hamdok, acordó un acuerdo de paz con Israel en octubre a recomendación de Estados Unidos pero facciones del Gobierno cívico-militar han expresado opiniones contradictorias sobre la rapidez con la que debería ocurrir la normalización, un tema potencialmente controvertido.

Además, han surgido otras disputas sobre la reciente formación de un llamado Consejo Transitorio de Socios, rechazado por Hamdok, los retrasos en la creación de un Parlamento interino y el futuro de las empresas controladas por el Ejército.

Por su parte, el jefe militar que encabeza el Consejo Soberano de Sudán, Abdelfatá al Burhan, avisó este miércoles en una ceremonia militar que los gobernantes no habían cumplido con las demandas de la revolución.

Si los acontecimientos siguen este derrotero de tensión, incluso el estatus del Gobierno podría acabar en duda si "se tiene en cuenta que el sector de la seguridad sigue consolidando su control sobre los principales centros de poder y generadores de ingresos en el país", según Cameron Hudson, ex responsable del Departamento de Estado de Estados Unidos y analista del Atlantic Council. "Es difícil imaginar un futuro en el que el liderazgo civil en Sudán tenga el control definitivo", ha lamentado.